Una médica atiende a un paciente en cuidados intensivos.

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Ciencia

Primero fiebre, luego infección pulmonar y por último shock cardiorrespiratorio: así progresa el hantavirus de los Andes

La fase inicial del hantavirus se caracteriza por síntomas inespecíficos, pero los pacientes comienzan a empeorar entre dos y siete días después.

Más información: Sanidad confirma el positivo en hantavirus del paciente español aislado en el Gómez Ulla: ya presenta los primeros síntomas

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Las claves

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Un español del crucero MV Hondius ha dado positivo en hantavirus de los Andes y está aislado en Madrid bajo estrictas medidas de seguridad.

Los otros 13 españoles que viajaron en el crucero y dieron negativo en la PCR deben guardar cuarentena durante 42 días, con pruebas semanales.

El hantavirus de los Andes suele comenzar con fiebre leve y puede progresar a una infección pulmonar grave y shock cardiorrespiratorio.

No existe tratamiento específico contra el hantavirus; el manejo depende de soporte vital avanzado, con una mortalidad estimada alrededor del 30%.

Uno de los 14 españoles que viajaban a bordo del MV Hondius, el crucero en el que estalló un brote de hantavirus de la variedad de los Andes, ha dado positivo en dos de las pruebas PCR que se le realizaron a su llegada al Hospital Gómez Ulla de Madrid.

El protocolo previsto por el Ministerio de Sanidad se activó al momento: el paciente ha sido conducido a una Unidad de Atención y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN), habitaciones con todos los mecanismos posibles para resolver la infección y evitar un escape del virus.

Poco después, el hombre ha comenzado a manifestar los primeros síntomas de la infección de la que tanto estamos escuchando hablar en los últimos días. Este escenario cambia las cosas y obliga a cambiar el protocolo que hasta ahora se estaba llevando a cabo.

Todas las personas que viajaron en el MV Hondius se consideran contacto y, por lo tanto, los otros 13 españoles que han dado negativo en la PCR deberán guardar una cuarentena de 42 días. Ahora bien, la fecha a partir de la que se empieza a contar ha cambiado.

Antes, se consideraba que el pasado 6 de mayo, día en el que se evacuó a los pasajeros con síntomas del barco, era el último día de un posible contacto. Ahora, esa fecha se ha trasladado al pasado 10 de mayo, día en el que los españoles fueron aislados.

Se realizarán pruebas PCR a los 13 españoles que dieron negativo cada siete días —que, según ha podido saber este periódico, no tuvieron contacto estrecho con el caso positivo y mantienen una actitud positiva—, al menos, los 28 primeros días.

En cuanto al español que permanece con síntomas en una UATAN, de momento sabemos que ha manifestado febrícula —es decir, una fiebre por debajo de 38ºC— y desaturación de oxígeno, pero su estado es estable, según el Ministerio de Sanidad.

Este tipo de síntomas se corresponden con la fase inicial de la enfermedad. "Suele parecer un cuadro más tipo gripal, con fiebre, dolores articulares, musculares, a veces también puede traer afectación gastrointestinal, náuseas, dolor abdominal".

Así lo explica Gema Fernández Rivas, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). "Son síntomas un poco inespecíficos, podrían ocasionarlos muchos otros microorganismos", sigue.

La fase más grave

Es decir, que en casos en los que no se sospecha del hantavirus puede confundirse en las primeras fases con otras muchas infecciones leves. Esta fase inicial puede durar de dos a siete días y algunos pacientes se recuperan en este período.

Si los síntomas van a más, comienza la fase más grave. "Afecta a nivel cardiorrespiratorio, donde el virus infecta las células endoteliales de los pulmones, sobre todo. Se observa un cuadro de infección pulmonar grave con problemas respiratorios", dice Fernández.

"Hay un distrés respiratorio, al paciente le cuesta respirar y puede finalmente haber una alteración arterial, un cuadro de hipotensión grave, el paciente puede entrar en shock y requerir medidas adicionales de soporte vital avanzado, un ingreso en UCI".

El hantavirus no tiene tratamientos específicos, es decir, no hay un fármaco que corte la infección y la haga desaparecer. Por eso, lo más importante en el tratamiento de este tipo de infección son los tratamientos de soporte.

"Es decir, tratar los síntomas y ayudar a nivel respiratorio y cardíaco. Si el paciente tiene muchísimo estrés respiratorio, por ejemplo, hay que conectarlo a la ventilación mecánica, que es invasiva", señala Fernández.

"El soporte vital avanzado es fundamental para mantener al paciente en condiciones que por sí mismo no puede mantener. De momento, la mortalidad de este virus está en torno al 30% seguro que con las técnicas de soporte vital que tenemos puede mejorar el dato".

Para los casos más graves, en los que el paciente entra en shock cardiorrespiratorio, las UCI cuentan con sistemas de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés). Máquinas muy invasivas que pueden salvar a estos pacientes.

"Es una máquina que actúa como un pulmón artificial. Extrae sangre del paciente y la oxigena a través de una membrana. Es un soporte vital muy avanzado para casos de insuficiencia respiratoria o fallos cardíacos muy graves", explica Fernández.

Durante la tarde del martes se ha conocido que una de las pasajeras de origen francés del MV Hondius que había mostrado síntomas y permanecía ingresada ha empeorado. La mujer ha sido conectada a respiración mecánica al haber entrado en la fase más grave.

En ese momento, las próximas horas son determinantes. Una vez aportados los tratamientos de soporte sólo queda esperar a que el sistema inmune de la persona sea capaz de sobreponerse a la enfermedad.

"Hay que esperar a que, gracias a todas estas medidas, la propia inmunidad del paciente vaya restableciendo el estado basal y vaya disminuyendo las complicaciones cardiopulmonares", explica Fernández.

Los pacientes más vulnerables, en este sentido, son los más mayores y, especialmente, aquellos que presentan otros problemas previos respiratorios o circulatorios. Si, a pesar del soporte, el organismo no puede combatir el estrés respiratorio, el paciente termina falleciendo.