Castillo de Molina de Aragón.

Castillo de Molina de Aragón.

Ciencia

El municipio español perfecto para explorar en primavera: castillos medievales y millones de años de historia geológica

En el corazón del Geoparque Mundial UNESCO Molina-Alto Tajo, la ciudad-fortaleza se abre a hoces, barrancos y estratos que documentan extinciones.

Más información: El castillo gótico mejor conservado de España: del siglo XV, en un cerro geológico único y perfecto para una escapada

Publicada
Actualizada
Las claves

Las claves

Molina de Aragón combina un impresionante patrimonio medieval con una riqueza geológica única, ideal para visitar en primavera.

El municipio está situado dentro del Geoparque Mundial UNESCO Molina-Alto Tajo, que cuenta con 450 millones de años de historia geológica.

Su castillo-alcázar es uno de los más potentes de Castilla-La Mancha y la Torre de Aragón ofrece vistas y un centro de interpretación histórico.

El entorno natural incluye paisajes de cañones, fósiles y bosques fósiles, como el de la Sierra de Aragoncillo, con árboles de hace 290 millones de años.

Molina de Aragón es uno de esos municipios que parecen reunir dos viajes en uno. En Guadalajara, su silueta medieval domina el paisaje desde lejos, pero basta salir del casco histórico para entrar en un territorio donde la geología aparece casi a cielo abierto.

La localidad se levanta en pleno Geoparque Mundial UNESCO Molina-Alto Tajo, un espacio que la Red Española de Geoparques describe como un territorio capaz de contar hasta 450 millones de años de historia de la Tierra.

Esa combinación explica por qué Molina funciona tan bien como escapada de primavera. Primero aparece la villa histórica, con murallas, iglesias, palacios y calles pensadas para caminar despacio. Después llega el paisaje: cañones, fósiles, barrancos, bosques y rocas antiguísimas.

El gran emblema urbano es su castillo-alcázar, una de las fortalezas más potentes de Castilla-La Mancha. El mapa turístico del geoparque lo destaca como uno de los grandes conjuntos defensivos de la geografía española.

La imagen se completa con la Torre de Aragón, una atalaya histórica situada en lo alto de Molina. Turismo de Castilla-La Mancha la presenta hoy como centro de interpretación donde se cruzan paisaje, pasado y patrimonio.

Un parque colosal

Por eso el paseo por Molina no se siente como una simple visita monumental. El recorrido sube de forma natural entre calles antiguas, restos defensivos y miradores, hasta construir la sensación de una ciudad-fortaleza todavía legible.

La otra mitad del atractivo está fuera de las murallas. El Geoparque Molina-Alto Tajo supera los 4.000 kilómetros cuadrados y reúne 70 municipios, unidos por una continuidad geográfica y paisajística muy bien conservada.

La guía turística del territorio eleva incluso esa escala: habla de más de 4.300 kilómetros cuadrados, un tercio de la provincia de Guadalajara, con parques naturales, monumentos naturales y lugares de interés comunitario.

Ahí está la clave que diferencia a Molina de una escapada medieval más. El geoparque no vende solo paisaje bonito, sino un archivo natural de estratos, fósiles, hoces fluviales y registros de cambios enormes en la Tierra.

El Barranco de la Hoz del río Gallo es uno de sus grandes ejemplos. El mapa turístico del geoparque lo vincula a antiguos ríos de hace 240 millones de años y a registros de una gran extinción.

Muy cerca aparece otro tesoro geológico: el bosque fósil de la Sierra de Aragoncillo. La guía del geoparque recuerda que conserva árboles del Pérmico inferior, fosilizados hace alrededor de 290 millones de años.

Ese dato cambia la escala del viaje. El visitante puede recorrer por la mañana una fortaleza medieval y, poco después, asomarse a un paisaje que conserva señales anteriores a los dinosaurios, cuando la comarca era muy distinta.

La primavera encaja especialmente bien con esa mezcla. Permite caminar por el casco histórico sin prisa y salir después hacia rutas cercanas por la Sierra de Caldereros, los cañones del Tajo o la Virgen de la Hoz.