EEUU frena su dependencia del gas y minerales críticos.

EEUU frena su dependencia del gas y minerales críticos.

Ciencia

EEUU cambia las normas: frena su dependencia del gas y minerales críticos con una nueva batería revolucionaria

Estados Unidos inicia un giro estratégico en su política energética para acelerar la adopción de baterías térmicas de bajo coste para descarbonizar la industria.

Más información: EEUU cambia las normas: esta batería térmica almacena 250 MW/h y es la solución al alza de los precios del gas y el petróleo.

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Las claves

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Estados Unidos impulsa baterías térmicas de bajo coste para descarbonizar la industria pesada y reducir la dependencia del gas natural.

Estas baterías utilizan materiales abundantes como carbono sólido o estaño líquido, permitiendo a las fábricas aprovechar electricidad renovable barata.

La nueva normativa facilita la financiación de estos proyectos y fomenta el uso de componentes locales y reciclables, disminuyendo riesgos geopolíticos.

El éxito de la transición depende de la modernización de la red eléctrica para soportar la carga de los sistemas térmicos a gran escala.

Estados Unidos inicia un gran cambio para combatir las subidas del gas y los minerales críticos: el país acelera la adopción de baterías térmicas de bajo coste diseñadas para descarbonizar la industria pesada.

A diferencia de las baterías convencionales, estos sistemas utilizan materiales abundantes como el carbono sólido o el estaño líquido para almacenar energía en forma de calor extremo. Al permitir que las fábricas funcionen con electricidad renovable barata durante las horas de mayor producción, el gobierno busca reducir drásticamente el consumo de gas natural en sectores como el acero, cemento y la alimentación.

Este cambio responde, primeramente, a objetivos climáticos, pero también a una necesidad urgente de búsqueda de estabilidad económica ante la volatilidad de los precios del gas este año, que realmente ha sido complicado debido a la crisis del petróleo y la reorganización mundial en el sector energético.

Al incentivar el despliegue de infraestructuras de almacenamiento masivo, Washington pretende crear una especie de colchón que proteja a las empresas nacionales de las variaciones de precio del mercado global.

EEUU se blinda ante la subida del gas

Las nuevas normativas facilitan la financiación de estos proyectos, permitiendo que las plantas industriales se conviertan en centros de almacenamiento que devuelven calor o electricidad a la red cuando los precios de los combustibles fósiles se disparan: uno de los pilares de esta iniciativa es la ruptura de la dependencia tecnológica.

Mientras que las baterías de litio están sujetas a cadenas de suministro complejas y controladas por mercados externos -en una gran mayoría de las ocasiones- las baterías térmicas se basan en componentes locales y reciclables.

Este enfoque de soberanía técnica garantiza que el coste de almacenamiento sea una fracción del actual, permitiendo que las empresas estadounidenses mantengan su competitividad operativa sin estar expuestas a los riesgos geopolíticos asociados a la importación de minerales críticos o gas licuado.

En líneas generales, la estrategia y nuevo enfoque de EEUU es claro y busca reducir la factura del gas reduciendo su dependencia del mismo tras los cambios en el mercado energético actual, que no para de variar debido a los conflictos que sacuden el mundo.

Sin embargo, a pesar del optimismo tecnológico y la buena recepción que está teniendo este cambio de estrategia, el camino hacia la implementación total tiene grandes desafíos logísticos y regulatorios.

El éxito de la transición depende, totalmente, de cómo de rápido y bien se actualice la red eléctrica del país para soportar la carga masiva de estos sistemas térmicos, que pueden marcar un antes y un después en el consumo de energía de Estados Unidos y en el mercado nacional -lo que tendrá también efectos en el extranjero-.