Imagen de Carlos Briones durante una de sus conferencias.

Imagen de Carlos Briones durante una de sus conferencias.

Ciencia

Carlos Briones, científico: "Muchas veces debemos responder 'no lo sé' porque es una declaración de humildad"

Convivir con la incertidumbre suena a tarea compleja, pero la ciencia en general suele vivir en una incertidumbre continuada. Y asumir que no sabemos muchas cosas es necesario, y mentalmente sano.

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Las claves

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El científico Carlos Briones destaca el valor de responder 'no lo sé' como muestra de humildad y rigor en el método científico.

La ciencia avanza a través de la evidencia acumulativa y reconoce la provisionalidad del conocimiento, alejándose de certezas absolutas.

Briones resalta la importancia de comunicar adecuadamente los límites y avances de la investigación para evitar malentendidos y falsas expectativas sociales.

La prudencia y la honestidad intelectual son esenciales en disciplinas como la medicina y la biotecnología, donde los resultados deben interpretarse con cautela.

En una época marcada por la inmediatez informativa y la búsqueda constante de certezas, de la cual se suelen aprovechar una enorme cantidad de personajes públicos que carecen de los estudios necesarios, la ciencia continúa recordándonos una verdad incómoda pero esencial para seguir nuestro camino.

Y es que el conocimiento es, por naturaleza, provisional. Lo que hoy puede parecer una certeza absoluta, en unos años, es posible que sea una enorme equivocación. Y así es como avanzan la ciencia y el conocimiento.

Así lo expresa también el investigador Carlos Briones en una pequeña entrevista resumida en un short de YouTube, reivindicando el valor de una respuesta que se suele asociar con debilidad o falta de conocimiento, pero que esencialmente constituye uno de los pilares básicos del método científico: "no lo sé".

Lejos de ser una limitación, esta afirmación encarna la misma esencia de la investigación. De hecho, la ciencia no se construye con certezas absolutas, sino sobre evidencia acumulativa, sujeta a revisión constante.

El principio de incertidumbre

Cada estudio, experimento e hipótesis validada representan aproximaciones sucesivas a una verdad que, en muchos casos, permanece incompleta. En este sentido, la incertidumbre no debe verse como un fallo del sistema, sino como el motor del mismo.

Briones subraya que: "Nos movemos por la evidencia y la evidencia científica va construyendo aproximaciones a la verdad. Entonces, hemos de convivir con la incertidumbre, hemos de responder muchas veces 'no lo sé', que es una declaración de humildad pero también de sinceridad. Muchas veces no lo sabemos y seguimos investigando".

Como señala el investigador, aceptar esta premisa implica aceptar que el conocimiento científico es dinámico. Este principio es especialmente relevante en disciplinas relacionadas con la salud humana, como la medicina, donde los avances generan expectativas sociales elevadas.

Sin embargo, el desfase existente entre el ritmo de la investigación y las demandas del público suelen conducir a malentendidos. La percepción de que "ya estamos ahí", cuando en realidad apenas se han dado los primeros pasos, acaba derivando en frustración, desinformación o incluso en decisiones clínicas o personales precipitadas.

Reconocer la incertidumbre es una manifestación de rigor. En medicina y ciencias de la salud, esta actitud implica la necesidad de interpretar los datos dentro de su contexto, teniendo en cuenta limitaciones metodológicas, potenciales sesgos y la reproducibilidad de los resultados.

Por este motivo no es casualidad que las recomendaciones clínicas más sólidas se basen en metaanálisis y revisiones sistemáticas, y no solo en unos pocos estudios. El objetivo, precisamente, es integrar múltiples fuentes de evidencia para reducir la incertidumbre inherente a los estudios individuales.

El discurso de Briones, además, pone de relieve un aspecto clave en la comunicación científica: la responsabilidad de transmitir adecuadamente el estado real del conocimiento. En un entorno mediático donde los titulares tienden a simplificar o, peor aún, sobredimensionar los hallazgos, el matiz se convierte en una herramienta crítica.

Explicar que los resultados son preliminares, que se han obtenido en modelos animales, o que requieren de validación con ensayos clínicos no implica restar valor al descubrimiento; de hecho, al contrario, lo que implica es situar el conocimiento en el lugar que le corresponde.

"Por ejemplo, con avances que pueden condicionar la salud humana, pues el público general, si no lo transmites bien o tienes prisa [...] parece que ya estamos ahí. No, no, hay que ser cautos. Hay que tener capacidad de seguir trabajando y de saber que el resultado a veces está más lejos".

Este enfoque es particularmente relevante en áreas como la biotecnología, la nutrición o la farmacología, donde la traslación del laboratorio a la práctica clínica implica múltiples fases de validación.

La historia reciente está llena de ejemplos de intervenciones prometedoras que, tras estudios más amplios, no han demostrado eficacia o incluso han revelado efectos adversos. En este contexto, la prudencia no es conservadurismo, sino una exigencia ética.

En definitiva, es necesario recordar que pretender resultados inmediatos a problemas complejos no solo es irreal, sino que puede comprometer la calidad del propio proceso científico. Reconocer los límites del conocimiento no debilita a la ciencia, sino que la fortalece.

Decir "no lo sé" no es un fracaso, sino un punto de partida para cualquier investigación rigurosa; como señala Briones, "una declaración de humildad", pero también de honestidad intelectual.