Imagen de archivo de una osa con su cría.

Imagen de archivo de una osa con su cría. EFE Esteban Biba

Ciencia

El municipio español para recorrer a pie: conserva una de las poblaciones de osos más importantes del sur de Europa

Caminar por ciertas zonas no es solo desplazarse, sino también disfrutar de un entorno vivo, especialmente tras la época de hibernación.

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Las claves

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Somiedo, en Asturias, es un municipio ideal para recorrer a pie y destaca por su ecosistema vivo, especialmente por la presencia de osos pardos.

El Parque Natural de Somiedo alberga una de las poblaciones de osos más importantes del sur de Europa y ha sido declarado reserva de la biosfera.

El avistamiento de osos en Somiedo es un indicador de calidad ecológica, ya que estos animales requieren extensos hábitats bien conservados y baja presencia humana.

La convivencia entre humanos y fauna salvaje en Somiedo es fruto de décadas de protección y educación ambiental, permitiendo disfrutar de rutas y paisajes únicos.

Cuando se busca hacer turismo en medio de la naturaleza, no solemos buscar solo paseos a pie, sino disfrutar del entorno y del ecosistema vivo que posee dicha zona. Algunos de estos lugares son más proclives a poseer dichos ecosistemas y otros no tanto.

En el caso del concejo de Somiedo, hablaríamos de la primera categoría: un municipio que se puede recorrer a pie, pero en compañía. Y dicha compañía es precisamente su ecosistema vivo, donde destacan los osos.

Desde marzo de 2026 ya se han empezado a registrar avistamientos de osos en diferentes puntos del territorio, aunque con cierto retraso respecto a años previos debido a las condiciones meteorológicas. Pudiera parecer un detalle menor, pero explica el equilibrio entre clima, fauna y territorio, un equilibrio que aún sigue funcionando.

Somiedo no es un decorado rural, sino un sistema ecológico completo. Todo su territorio forma parte de un parque natural y ya ha sido declarado reserva de la biosfera, lo cual implica una protección activa y sostenida.

Biomarcador de calidad ecológica

Caminar por la zona implica atravesar hábitats reales y bien conservados: brañas de pastoreo, bosques atlánticos, lagos glaciares y valles donde existe mínima presencia humana. Posee una de las densidades de población más bajas de Asturias, lo que ha permitido conservar las dinámicas naturales que han desaparecido en otros lugares.

Y en este sistema, el oso pardo ocupa la cima. De hecho, la presencia del oso no debe verse como una anécdota ni como una atracción turística, sino más bien como un biomarcador de calidad ecológica: el oso pardo cantábrico necesita grandes extensiones de terreno, baja presión humana y suficientes recursos alimentarios.

Y precisamente los avistamientos de esta especie nos indican que todas estas condiciones se están cumpliendo. De hecho, el Parque Natural de Somiedo alberga una parte significativa de la población de osos de la cordillera Cantábrica, una de las más importantes del sur de Europa.

Sin embargo, cabe destacar que ver un oso no es lo más habitual, dado que se trata de un animal esquivo que evita el contacto humano. Sí es posible percibir su presencia de forma indirecta, mediante avistamientos, huellas, rastros o señales en el entorno. Se "deja ver", pero de una forma diferente.

Por su parte, a diferencia de otros destinos naturales, Somiedo tiene una escala humana. Núcleos, Pola de Somiedo o Valle del Lago, son pequeños, conectados por carreteras secundarias y senderos que invitan a desplazarse a pie. El relieve es abrupto, pero accesible.

Además, existen rutas bien definidas que permiten explorar el territorio sin necesidad de preparación técnica avanzada: desde itinerarios suaves hasta recorridos de mayor exigencia. Caminar por la zona implica disfrutar del silencio, el cual solo se rompe por su misma densidad biológica propia: el viento, el agua y la fauna.

Uno de los aspectos menos evidentes, y a su vez más relevantes, es la coexistencia entre humanos y fauna salvaje. Somiedo no es un territorio deshabitado, sino un espacio donde la ganadería tradicional, el turismo y la conservación conviven con grandes mamíferos en un equilibrio que no es espontáneo: han sido necesarias varias décadas de política de protección, educación ambiental y adaptación social.

En este contexto, el oso pardo ha pasado de percibirse como una amenaza a convertirse en el símbolo de identidad territorial, y precisamente este cambio de percepción también cambia la forma de visitar este entorno.

Visitar y recorrer Somiedo no implica acumular pasos o kilómetros y "ver cosas", sino de disfrutar de un entorno natural y bien conservado sin las habituales prisas del mundo moderno.

Aquí el visitante debe adaptarse al medio, y no modificar el medio a su merced, sabiendo que es posible que un oso también esté transitando por esta misma zona, o ya lo haya hecho.