Parece el Lejano Oeste, pero es España: el rincón de roca, barrancos y paisajes salvajes que casi nadie conoce

Parece el Lejano Oeste, pero es España: el rincón de roca, barrancos y paisajes salvajes que casi nadie conoce

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Parece el Lejano Oeste, pero es España: el rincón de roca, barrancos y paisajes salvajes que casi nadie conoce

Un laberinto de cárcavas y ramblas en pleno Geoparque Mundial de la UNESCO: el Desierto de Gorafe enseña la geología “a cielo abierto”.

Más información: El parque natural con las rocas más antiguas de España: tiene 167 km² de agua y es Geoparque Mundial de la UNESCO

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Las claves

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El Desierto de Gorafe, en Granada, destaca por sus paisajes de barrancos, cárcavas y relieves rojizos que recuerdan al Lejano Oeste.

Esta zona forma parte del Geoparque de Granada, reconocido por la UNESCO, y presenta un paisaje de badlands modelado por la erosión sobre sedimentos cuaternarios.

Los Coloraos es uno de los parajes más espectaculares del área, con tonos ocres y rojizos que refuerzan su apariencia fronteriza.

El Geoparque de Granada conserva un registro geológico excepcional y es uno de los paisajes europeos menos alterados por la acción humana.

Hay lugares en España que no parecen hechos para la escapada rural clásica, sino para una película del oeste. El Desierto de Gorafe, en Granada, juega precisamente en esa liga: un territorio de barrancos, cárcavas y laderas rotas que rompe por completo con la imagen más habitual del paisaje europeo.

La comparación con el Lejano Oeste no sale solo de una foto afortunada. Sale, sobre todo, de la geología. El Geoparque de Granada, reconocido por la UNESCO, describe esta zona como un gran paisaje de badlands excavado sobre sedimentos continentales cuaternarios y modelado intensamente por la erosión.

Ahí está la fuerza real del lugar. No se trata de un desierto de dunas ni de una simple franja árida, sino de un enorme laberinto de cañones secos, crestas de arcilla, cárcavas afiladas y relieves rojizos que parecen pertenecer a otro continente.

El propio material oficial de Andalucía insiste en esa lectura visual. La comunidad presenta el entorno de Gorafe como un escenario único de ramblas profundas, escarpes y badlands que cambia de aspecto a cada tramo, precisamente porque la erosión ha ido esculpiendo un relieve extraordinariamente complejo.

Ese detalle importa mucho porque cambia la forma de mirar el paisaje. Gorafe no impresiona solo por ser seco o remoto, sino porque deja al descubierto la estructura del terreno casi sin filtros. La escasa vegetación permite leer muy bien la forma de las laderas y las cicatrices del agua.

Dentro de ese mapa, uno de los nombres más potentes es Los Coloraos, un paraje que el Patronato de Turismo de Granada y el propio geoparque destacan como uno de los enclaves más espectaculares del conjunto. Sus tonos ocres y rojizos refuerzan todavía más la sensación de paisaje fronterizo.

Como el Cañón del Colorado

La rareza del sitio no depende solo de la estética. La UNESCO subraya que el Geoparque de Granada conserva un registro geológico excepcional de antiguos sistemas fluviales y lacustres, y que estos relieves erosionados permiten observar procesos geomorfológicos con una claridad poco común en Europa.

Decir que parece el Lejano Oeste no es una exageración, sino una forma rápida de resumir una combinación poco frecuente en la Península: aridez, horizontes rotos, paredes desmenuzadas y una escala paisajística que recuerda más a Arizona que a la Andalucía tópica.

También influye el factor humano, o mejor dicho, su relativa ausencia. El Geoparque de Granada insiste en que buena parte de su singularidad se explica porque estamos ante uno de los paisajes europeos menos alterados por la acción humana, algo que se nota mucho al recorrer estas lomas quebradas.