Yacimiento de petróleo.

Yacimiento de petróleo. Europa Press

Ciencia

Oriente Medio marca las normas: el 3% de la superficie terrestre alberga el 50% del petróleo y el 40% del gas

Nuevas técnicas como la perforación horizontal podrían multiplicar la producción futura de hidrocarburos en el Golfo Pérsico.

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J. Rodríguez
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Las claves

Las claves

El 3% de la superficie terrestre, principalmente en Oriente Medio, concentra cerca del 50% del petróleo y el 40% del gas mundial.

La riqueza energética del Golfo Pérsico se debe a factores geológicos únicos, como el choque de placas tectónicas y la calidad de las rocas fuente ricas en materia orgánica.

Los yacimientos de la región, como Ghawar en Arabia Saudí, permiten una extracción de crudo muy superior a la media mundial.

A pesar de décadas de explotación, se estima que aún quedan enormes reservas por descubrir y nuevas tecnologías podrían incrementar la producción.

El mapa energético mundial no se reparte de forma equitativa, en apenas un 3% de la superficie terrestre se concentra cerca de la mitad del petróleo convencional y el 40% del gas del planeta, una desproporción que condiciona la geopolítica global.

Esta extraordinaria acumulación de hidrocarburos tiene su explicación en una combinación de factores geológicos que difícilmente puede darse en otras regiones. El Golfo Pérsico destaca por albergar más de 30 campos supergigantes, con al menos 5.000 millones de barriles cada uno.

La clave de esta riqueza se encuentra en el choque de placas tectónicas. Desde hace unos 35 millones de años, la placa Arábiga colisiona con la Euroasiática, generando enormes presiones y temperaturas que han deformado las capas rocosas de forma intensa.

Este proceso ha dado lugar a estructuras muy diferentes en ambos lados de la región. En Irán, la cordillera de los montes Zagros presenta pliegues y fracturas que actúan como trampas naturales de petróleo y gas, formando yacimientos alargados de grandes dimensiones.

En la placa arábiga, en cambio, predominan grandes domos o estructuras abovedadas que han permitido acumular gigantescos volúmenes de hidrocarburos. Ejemplo de ello es Ghawar, en Arabia Saudí, considerado el mayor campo petrolífero del mundo, o el yacimiento de gas compartido entre Irán y Qatar.

Condiciones únicas

A esta arquitectura geológica se suma otro factor decisivo: la calidad de las rocas fuente. En el golfo Pérsico abundan capas ricas en materia orgánica marina, con concentraciones que pueden superar el 10%, muy por encima del umbral necesario para generar hidrocarburos en grandes cantidades.

Estas rocas, sometidas durante millones de años a condiciones óptimas de presión y temperatura, han producido enormes volúmenes de petróleo y gas que posteriormente quedaron atrapados en estructuras geológicas ideales para su almacenamiento.

El resultado es una región con una eficiencia productiva excepcional, donde los pozos pueden extraer entre dos y cinco veces más crudo diario que en otras áreas del mundo, lo que refuerza su papel estratégico en el suministro energético global.

Pese a más de un siglo de explotación, el potencial del golfo Pérsico está lejos de agotarse. El Servicio Geológico de Estados Unidos estima que aún podrían descubrirse decenas de miles de millones de barriles adicionales, junto a enormes reservas de gas natural.

Además, la aplicación de tecnologías modernas como la perforación horizontal o el fracking, ya en fase de pruebas en países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, podría aumentar aún más la producción en esta región única.