Turquía cambia las reglas: adelanta a la UE en baterías para almacenar energía verde y esquiva la crisis del combustible

Turquía cambia las reglas: adelanta a la UE en baterías para almacenar energía verde y esquiva la crisis del combustible

Ciencia

Turquía cambia las reglas: adelanta a la UE en baterías para almacenar energía verde y esquiva la crisis del combustible

El país ha aprobado más de 33 GW de almacenamiento desde 2022 gracias a una regulación muy favorable para renovables.

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Las claves

Turquía ha aprobado 33 GW de proyectos de almacenamiento energético desde 2022, superando a cualquier país de la UE.

Este avance se debe a una regulación de 2022 que otorga acceso preferente a la red a proyectos renovables con almacenamiento asociado.

La mayoría de las baterías aprobadas tienen una duración de una hora, proporcionando flexibilidad rápida al sistema energético turco.

Aunque el país avanza en renovables y almacenamiento, sigue dependiendo en gran parte del carbón para su generación eléctrica.

Mientras Europa sigue discutiendo cómo reforzar sus redes y almacenar mejor la electricidad renovable, Turquía ha empezado a mover ficha a otra velocidad. Un nuevo informe de Ember sostiene que el país ya ha aprobado más capacidad de baterías que cualquier Estado miembro de la UE.

La cifra que explica el salto es contundente: desde 2022, ha dado luz verde a unos 33 GW de proyectos de almacenamiento. Alemania e Italia, que partían antes y suelen aparecer como referentes europeos, se mueven en torno a 12 o 13 GW.

El giro no ha llegado por casualidad ni por un simple entusiasmo inversor. Según Ember, la clave fue una decisión regulatoria adoptada en 2022 que concede acceso preferente a la red a proyectos renovables que incorporen una cantidad equivalente de almacenamiento.

Ese incentivo ha funcionado como una señal muy potente para el mercado. De los 221 GW de solicitudes de almacenamiento presentadas, Turquía ha aprobado 33 GW, una cartera gigantesca que equivale al 83% de toda su capacidad eólica y solar actualmente instalada.

Que esa capacidad esté aprobada no significa que ya esté construida ni funcionando. El propio informe subraya que buena parte del desafío pasa por permisos, cuellos de botella administrativos y señales de precio todavía insuficientes.

Gracias a una regulación de 2022

También hay otra limitación técnica importante. La mayoría de los proyectos aprobados en el país son baterías de alrededor de una hora de duración, lo que deja una capacidad total de unos 37 GWh. Eso sirve para flexibilidad rápida, pero no resuelve todos los problemas del sistema.

Aun así, el movimiento tiene mucho peso estratégico. Las baterías permiten guardar electricidad solar o eólica cuando sobra y liberarla cuando hace falta, reduciendo la dependencia de gas, carbón o petróleo en los momentos en que no sopla el viento o cae el sol.

El contexto energético vuelve esa apuesta todavía más interesante. Turquía sigue siendo un país muy dependiente del carbón, que generó un 34% de su electricidad en 2025, pero al mismo tiempo la eólica y la solar ya aportan un 22%, un máximo histórico para el país.

Ese doble perfil explica por qué el avance no debe leerse como una victoria climática cerrada, sino como una transición todavía a medio hacer. Acelera en almacenamiento y renovables, sí, pero sigue sosteniendo una parte enorme de su sistema eléctrico con combustibles fósiles.

Mientras Bruselas insiste en seguridad energética y descarbonización, un país candidato pero fuera del bloque está lanzando una señal de inversión más agresiva en una tecnología que será decisiva para electrificar la economía.