Ni en Somiedo ni en Liébana: el oso pardo cambia su comportamiento de hibernación en esta zona de España
Ni en Somiedo ni en Liébana: el oso pardo cambia su ciclo de hibernación en esta zona de España por las temperaturas
El oso pardo de la Montaña Palentina está experimentando un serio cambio de comportamiento en sus ciclos biológicos naturales.
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El oso pardo, que está en plena expansión en España con más de 400 ejemplares, está cambiando sus patrones de comportamiento por culpa del cambio climático. Si bien es cierto que ya se habían registrado alteraciones en sus ciclos de hibernación, ahora se confirma que hay osos que están experimentando una "hibernación interrumpida".
Las inusuales altas temperaturas de zonas como la Montaña Palentina han provocado un fenómeno donde los osos pardos no logran entrar en el estado de letargo profundo necesario para su supervivencia, provocando con ello graves consecuencias para su sistema.
A diferencia de otros núcleos de poblaciones de Asturias o Cantabria, los ejemplares palentinos muestran una actividad constante que desafía el calendario invernal tradicional, y eso por consiguiente provoca que su vida se vea alterada por completo, puesto que ya no tiene el mismo comportamiento de siempre.
La falta de sueño invernal se debe a la escasez de nieve y a la presencia de alimento disponible en el monte durante periodos en los que la tierra debería estar congelada. Como no se registran temperaturas lo suficientemente bajas, el metabolismo de los osos no se ralentiza y los obliga a retomar su actividad en busca de comida.
El oso pardo altera su hibernación en España.
El oso pardo cambia su patrón de hibernación
Mantenerse tanto tiempo despierto y no poder realizar sus largos descansos hacen que la especie, en zonas concretas como la mencionada e incluso en los Montes de Toledo, tenga un desgaste energético crítico, porque consumen las reservas de grasa que su organismo ha almacenado hasta la llegada de la primavera.
Los expertos han detectado que este comportamiento es especialmente recurrente en machos adultos y ejemplares más jóvenes, aunque por ahora hay que seguir analizando este cambio entre más miembros de la especie.
En las cumbres cantábricas y asturianas la nieve sí obliga a los osos a cierto recogimiento, pero las condiciones térmicas de la Montaña Palentina están creando un escenario de falsa primavera que es contraproducente para los osos pardos: el mapa de la vida se está alterando con el cambio climático y puede que esto sea solo el primero de los cambios que está por llegar.
El desajuste cronológico no solo afecta al descanso del animal y a su recuperación durante el invierno, sino que altera sus patrones de apareamiento y la seguridad de las osas paridas, que ven perturbado su refugio por la mayor movilidad de otros compañeros.
Las autoridades locales han extremado precauciones y han empezado a realizar seguimientos más intensivos, porque el hecho de que los osos se mantengan activos en invierno aumenta también los encuentros con humanos.