Imágenes de la mosca en el entorno virtual.

Imágenes de la mosca en el entorno virtual. EONSystems

Ciencia

Científicos de EEUU logran 'subir' el cerebro de una mosca con 125.000 neuronas a una simulación virtual y funciona

Una mosca virtual encarna un conectoma simulado: el cerebro digital se conecta a un cuerpo con física e incluso se mueve.

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Las claves

Científicos estadounidenses lograron simular un cerebro completo de mosca, con 125.000 neuronas y 50 millones de sinapsis, dentro de un entorno virtual.

La mosca digital, usando este modelo cerebral, es capaz de caminar, orientarse y reaccionar en un simulador físico realista, replicando un 95% del comportamiento motor real.

El avance permite emular cómo la arquitectura cerebral genera conductas, abriendo nuevas posibilidades para investigar neurociencia en entornos manipulables y comparar con la inteligencia artificial.

El reto de escalar este método a cerebros más complejos, como el de un ratón, es enorme debido al incremento exponencial de neuronas y conexiones.

En redes suena a ciencia ficción: clonaron el cerebro de una mosca y lo metieron en un simulador. Lo que hay detrás es más interesante —y más matizado—: una emulación computacional del conectoma de Drosophila que, por primera vez, se conecta a un cuerpo virtual con física.

La base científica sólida nace en 2024. Entonces se publicó en Nature un modelo de cerebro completo de mosca, tipo leaky integrate-and-fire, construido a partir del conectoma (más de 125.000 neuronas y 50 millones de sinapsis) y predicciones de neurotransmisores.

Ese trabajo demostró que el cableado digital podía reproducir circuitos sensorimotores y predecir respuestas relacionadas con conductas como alimentación o acicalamiento, validando hipótesis con experimentos. Es decir: un cerebro simulado que produce dinámica neuronal útil, pero todavía sin cuerpo ni entorno físico.

Lo que ahora se presenta como salto es la encarnación: cerrar el bucle percepción-cerebro-movimiento en un insecto digital. Eon Systems difundió un vídeo y textos donde afirma que la mosca virtual camina, se orienta y reacciona gracias a esa emulación conectómica, no a un controlador aprendido aparte.

La pieza clave es NeuroMechFly v2 (FlyGym) y un motor de física como MuJoCo. Este está diseñado precisamente para simular el animal completo con biomecánica realista y bucles sensoriomotores, algo que hasta hace poco era el cuello de botella.

Comportamiento copiado al 95%

NeuroMechFly v2 existe como framework abierto descrito en preprints y distinta documentación; el modelo cerebral completo existe como paper revisado por pares en Nature. La unión concreta entre ambos es lo nuevo, aunque poco documentado.

Cabe destacar que un conectoma no es una mente en una caja: es un mapa de conexiones. Para que se convierta en comportamiento estable necesitas modelos neuronales, entradas sensoriales, traducción a músculos y control postural.

Aun así, el avance conceptual es real: la biología empieza a competir en un terreno donde la IA brilla, el control motor en entornos físicos. Si el comportamiento emerge de la dinámica conectómica y no de un sistema entrenado de cero, abre una vía potente para testear hipótesis de neurociencia en un gemelo manipulable.

El propio debate técnico ya gira alrededor de lo que no se ve en un vídeo: qué señales sensoriales entran, qué simplificaciones se aplican, qué grados de libertad se bloquean y qué parte del rendimiento proviene del cuerpo simulado (que también “impone” comportamiento) frente al cerebro digital.

También hay un tema de lenguaje. Clonar sugiere copiar un cerebro individual, cuando aquí hablamos de una reconstrucción basada en un conectoma de referencia y reglas neuronales. Es emulación de arquitectura, no es una subida de conciencia como tal.

Lo cirerto es que la mosca digital se comporta como una mosca real el 95% del tiempo, lo que se refiere a precisión en predicción motora o validación de ciertos outputs en el paper de 2024

El siguiente escalón que se menciona —pasar a un cerebro de ratón— no es una simple ampliación. La mosca tiene unas 10^5 neuronas; el ratón ronda decenas de millones. Eso multiplica datos, energía de cálculo y, sobre todo, la dificultad de conseguir conectomas completos y funcionales con resolución suficiente.