La piel en la madurez.

La piel en la madurez. Gtres

Ciencia

Ya es una realidad: la técnica para rejuvenecer la piel existe y así cura arrugas y cicatrices según la ciencia

El secreto para una apariencia juvenil de la piel y la buena cicatrización reside en una estructura microscópica.

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Las claves

Un estudio publicado en Nature revela que una estructura microscópica de la piel, las crestas interpapilares, es clave para el rejuvenecimiento y la buena cicatrización.

Estas crestas, que actúan como un "velcro biológico" manteniendo la elasticidad y fuerza de la piel, se desarrollan después del nacimiento y desaparecen con la edad.

La investigación identificó la señalización de la proteína BMP como esencial para la formación de estas crestas, abriendo la puerta a nuevas terapias para revertir el envejecimiento cutáneo.

El hallazgo también podría tener aplicaciones en salud animal y en la mejora de la piel del ganado para adaptarse a distintos climas.

Con el paso de los años, la apariencia de la piel se va degradando progresivamente: el tiempo pasa para todos, aunque para algunos mejor que para otros. Hasta el momento se creía que las microestructuras de la piel, las crestas interpapilares, se formaban en la etapa fetal. Pero no es así.

Ahora, un nuevo estudio publicado en Nature sugeriría que el secreto para una apariencia juvenil de la piel y la buena cicatrización de la misma residiría en una estructura microscópica no solo disponible en la piel humana, sino también en la piel de cerdos y osos pardos, aunque no en monos.

Según explican los investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Washington, estas microestructuras se desarrollarían poco después del nacimiento y han identificado una señal molecular clave que impulsa su desarrollo. Por ello, estos hallazgos podrían ser el primer paso para nuevas terapias diseñadas para revertir o retardar el envejecimiento de la piel y mejorar la reparación de heridas y cicatrices.

Como explica Ryan Driskell, profesor de la Facultad de Biociencias Moleculares de la Facultad de Medicina Veterinaria y autor principal del artículo: "Estas estructuras se degradan con la edad; ahora sabemos cómo se forman y contamos con un plan para guiar trabajos futuros sobre su restauración. La mayoría de los científicos asumieron que estas crestas cutáneas se formaron durante el desarrollo embrionario temprano, lo que explica por qué nadie comprendía realmente su origen".

Las crestas interpapilares actúan como un "velcro biológico", según explicó Driskell, anclando la capa externa de la piel, o epidermis, a la capa dérmica subyacente, a la vez que ayudan a mantener la elasticidad y la fuerza. A medida que estas crestas se aplanan con la edad, la piel se vuelve más fina, más propensa a la flacidez y más propensa a sufrir daños.

Sin embargo, a pesar de su importancia, la investigación se habría visto estancada durante décadas por un obstáculo: modelos animales equivocados. Se solían investigar muestras de ratones y primates no humanos, peludos, pero sin estas crestas.

"Cuando la mayoría de la gente observa la piel de diferentes animales, observa diferencias en el pelaje. Sin embargo, las crestas interpapilares se encuentran bajo la superficie de la piel, así que no fue hasta que observamos más de cerca que descubrimos que los animales con piel más gruesa, como los cerdos, los osos pardos y los delfines, tienen crestas interpapilares como nosotros. En contraste, los modelos biomédicos comunes para humanos, como los ratones y los primates no humanos, son peludos y carecen de crestas interpapilares".

Secreto de juventud

En este caso, estudiar a los osos pardos fue más complicado que estudiar cerdos. Por ello, los investigadores colaboraron con granjeros locales, y recolectaron muestras de tejido de la piel de cerdos en diferentes etapas de desarrollo, demostrando que estas crestas interpapilares se forman después del nacimiento.

Gracias a técnicas de mapeo genético, también se identificó una vía metabólica clave, la señalización de la proteína morfogenética ósea o BMP, que se activa para formar estas estructuras. Esta vía funciona como un conjunto de instrucciones moleculares que guían la comunicación celular y la organización de las células en tejido complejo. Y, dado que las crestas interpapilares desaparecen con la edad, la reactivación de la señalización de BMP podría ayudar a restaurar una piel joven y mejorar la reparación de las cicatrices, además de llegar a conducir al desarrollo de nuevos tratamientos contra afecciones como la psoriasis.

Como comenta Maksim Plikus, profesor de la Universidad de California y coautor del artículo: "El hecho de que la señalización de BMP impulse las crestas interpapilares es emocionante, ya que posee un importante potencial de traducción. El uso de las proteínas BMP ya ha sido aprobado por la FDA para aplicaciones ortodóncicas, lo que abre el camino para su uso en piel envejecida y cicatrices".

Además, este descubrimiento también podría ayudar a mejorar la salud del ganado y su adaptabilidad a diferentes climas, además de explorar maneras de criar cerdos y otros animales con rasgos de piel adecuados para diferentes condiciones.