Edgar Morin, filósofo e impulsor del pensamiento complejo.

Edgar Morin, filósofo e impulsor del pensamiento complejo.

Ciencia

Edgar Morin (104 años), filósofo, sobre la felicidad: "La vejez es un terreno fecundo para la creación y la rebeldía"

Este experto alerta sobre el triunfo del pensamiento simplista en Europa e invita a recuperar los valores de la amistad o de la solidaridad.

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J. Rodríguez
Publicada

Las claves

Edgar Morin, filósofo francés de 104 años, defiende que la vejez es un periodo fértil para la creatividad y la rebeldía, manteniendo la curiosidad y las aspiraciones de todas sus etapas vitales.

Morin considera fundamental tener un proyecto de vida y mantener la pasión y la curiosidad como motores para una vida larga y feliz.

El filósofo alerta sobre la crisis de la civilización occidental y la reducción del pensamiento a la simplificación, abogando por un enfoque complejo e integrador.

Propone rescatar valores humanos como el amor, la amistad y la solidaridad, así como reforzar la colaboración entre disciplinas en la educación para entender mejor lo que significa ser humano.

La voz de Edgar Morin merece la pena ser escuchada. Este filósofo francés ha alcanzado la edad de 104 años, una larga vida dedicada al pensamiento sobre el ser humano. Es más, a su avanzada edad todavía sigue escribiendo y transmitiendo su sabiduría.

Y es que a pesar de haber superado el siglo de vida, Morin afirma encontrarse en una fase vital apasionante. En contra de la idea de que la edad trae fragilidad, ostracismo o, incluso, aburrimiento, el filósofo reivindica que todavía a sus años siente curiosidad.

Para este francés, la vejez es "un terreno fecundo para la creación y la rebeldía" y esto se debe a que percibe dentro de él todas las edades que ha atravesado. Sus distintas versiones, en este sentido, no han ido muriendo, sino que se han ido quedando con él.

"Conservo la curiosidad de la infancia, las aspiraciones de la adolescencia, las responsabilidades del adulto y, ya anciano, trato de nutrirme de la experiencia de las edades que he atravesado", dijo en una entrevista para el periódico italiano Corriere della Sera.

Estas palabras tan llamativas sobre su edad han dado la vuelta al mundo en las últimas semanas, generando mucha admiración por el anciano filósofo. A menudo los expertos en longevidad aluden a la actitud de las personas como un importante factor para vivir más.

Lo que se conoce como proyecto de vida, es decir, la razón para levantarse todos los días, la acción que queremos que dé sentido a nuestra existencia temporal, es a menudo señalada como un factor indispensable no sólo para una vida larga, sino también feliz.

Encontrar pasión o mantener la curiosidad por algo, como Morin parece encontrarlo en el análisis social, puede cargar de energía a la persona a cualquier edad. Y, además, el pensamiento de Morin es muy vital, caracterizado por una invitación a "despertar".

Reivindicar la amistad

Morin nació en 1921, por lo que recuerda los momentos más oscuros de la Europa de las décadas de 1930 y 1940. "Siento que vivo una época similar: como sonámbulos, ¿quizá veremos cómo el Titanic se desliza hacia el iceberg?", se pregunta.

"Lo inhumano se extiende, lo humano se desmorona, el comportamiento simplista triunfa, la complejidad retrocede", continúa en una entrevista para el mismo diario italiano. "La civilización occidental, sobre todo, está siendo corroída por una profunda crisis".

Este filósofo francés es el impulsor del pensamiento complejo, que busca comprender los problemas como parte de un todo y no de manera aislada. Por eso, Morin incide en la necesidad de conocer la historia y de interpretar el presente como una parte de esta.

"La barbarie del pensamiento reside en la simplificación, la disyunción, la separación, la racionalización… en detrimento de la complejidad, de las conexiones inseparables, e incluso de los sueños y la poesía", desarrolla este filósofo.

"El pensamiento se ha reducido a una ayuda para el cálculo, que originalmente se concibió como una ayuda para el pensamiento". Y remata: "La llamada inteligencia artificial puede ser aterradora, pero temo sobre todo a la inteligencia humana superficial".

En este sentido, Morin advierte sobre la necesidad de reformar la educación en Europa: "El cerebro se enseña en biología, la mente en psicología y las humanidades descartan cualquier idea de humanidad biológica". Todas estas materias deberían colaborar.

"Nunca ha habido tanto conocimiento sobre la humanidad, y nunca se ha sabido tan poco sobre lo que significa ser humano: existe una especie de agujero negro en nuestro conocimiento de nosotros mismos, y esto dificulta el entendimiento mutuo", explica.

Y, ¿cómo empezamos a rescatar a nuestra sociedad? Este filósofo propone hacer uso de los valores más humanos como el amor, la amistad, la solidaridad, y también el gusto por las artes, como la literatura y la música.