Rueda de prensa del delegado de la Aemet, junto al delegado del Gobierno en Valladolid

Rueda de prensa del delegado de la Aemet, junto al delegado del Gobierno en Valladolid

Medio ambiente

Castilla y León cierra el décimo invierno más cálido y más húmedo desde 1961, con un 51% más de lluvia

El delegado de la AEMET en Castilla y León prevé una primavera cálida y una Semana Santa estable, aunque sin una tendencia clara en lluvias.

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Castilla y León ha cerrado un invierno muy distinto al otoño con el que terminó 2025.

Si la Comunidad venía de un periodo cálido y seco, diciembre, enero y febrero han cambiado por completo el panorama: temperaturas altas para la época, lluvias persistentes durante semanas y muchas menos heladas de lo habitual.

Ese es el balance presentado este jueves por Manuel Mora, delegado territorial de la AEMET en Castilla y León, que sitúa este invierno como el décimo más cálido y más húmedo desde 1961 en la Comunidad.

La temperatura media se ha situado un grado por encima del valor de referencia del periodo 1991-2020, aunque el dato más llamativo ha estado en las mínimas, con una anomalía de 1,7 grados por encima de lo normal.

Ese comportamiento se ha notado con claridad en las heladas. Frente a los 51 días habituales de invierno, este año se han registrado 31.

La máxima más alta de la Comunidad se alcanzó en Miranda de Ebro, con 25,2 grados el 23 de febrero, mientras que la mínima más baja se anotó en Cuéllar, con 10,3 grados bajo cero, el 6 de enero.

Además, advirtió de que no se trata de un episodio aislado. Los últimos ocho inviernos han cerrado con anomalías positivas de temperatura, una tendencia sostenida que confirma el ascenso térmico en Castilla y León.

Un invierno marcado por las borrascas

Junto al calor, el otro gran rasgo de la estación ha sido la lluvia. Castilla y León ha acumulado un 51% más de precipitación de lo normal y ha pasado de los 28 días habituales de lluvia a 50 jornadas con precipitación.

El tramo entre mediados de enero y mediados de febrero fue especialmente llamativo, con lluvias casi continuas en numerosos observatorios.

Salamanca resume bien esa anomalía: recogió 193 litros por metro cuadrado, cuando lo normal son 91, es decir, prácticamente el doble.

Atribuyó este comportamiento a la sucesión de borrascas.

Durante el invierno se nombraron 13 borrascas de gran impacto y nueve coincidieron con ese periodo especialmente húmedo, dejando también episodios de nieve y viento en distintos puntos de la Comunidad.

Más nieve, menos sol y un febrero extremo

El invierno también dejó más nieve de la habitual. En Castilla y León se contabilizaron 10 días de nevada, frente a los cinco del valor de referencia.

El episodio más destacado dejó 78,2 litros por metro cuadrado en Puerto del Pico, en Ávila, el 1 de febrero.

A ello se sumó un fuerte déficit de horas de sol por la nubosidad persistente. En Valladolid, por ejemplo, faltaron 173 horas de insolación respecto a lo normal.

También hubo menos días de niebla en buena parte de la meseta central por la ausencia de situaciones anticiclónicas duraderas.

Por meses, diciembre fue cálido y normal en precipitaciones; enero resultó normal en temperaturas, pero muy húmedo; y febrero fue el más anómalo del trimestre.

Según explicó, tuvo un carácter extremadamente húmedo, con un 248% de precipitación respecto al valor normal, además de un comportamiento muy cálido.

Sin sequía y con una primavera cálida

El giro del invierno también ha cambiado el balance hidrológico. Castilla y León venía de un otoño cálido y seco, pero desde el 1 de octubre el año hidrológico presenta ahora un superávit del 25%. Solo el nordeste mantiene un ligero déficit.

Con este escenario, señaló que no puede hablarse de sequía meteorológica en la Comunidad.

De cara a los próximos días, avanzó que este viernes llegará un frente frío con precipitaciones débiles y nieve en cotas altas, antes de una mejoría clara desde el domingo.

El organismo prevé además una jornada electoral tranquila, sin precipitaciones ni avisos.

Para la primavera astronómica, que comenzará el viernes 20 de marzo a las 15.46 horas, la previsión apunta a una estación cálida en Castilla y León, con una probabilidad del 60%.

En cambio, no hay una tendencia clara en precipitaciones. A más corto plazo, la Semana Santa se perfila, por ahora, estable.

El radar de Cuadramiro, en fase de pruebas

También destacó la entrada en fase de pruebas del radar de Cuadramiro, que reforzará la vigilancia meteorológica en el suroeste de Castilla y León.

Permitirá disponer de imágenes cada cinco minutos, con una resolución de 500 metros y capacidad para distinguir el tipo de precipitación.

Una mejora técnica que llega, además, a las puertas de la Semana Santa, una de las fechas del año en las que el cielo se mira con más atención en la Comunidad.