Joaquín Antonio Pino, entonces presidente de Asaja en Ávila, en la Fiesta de la Trashumancia en Madrid, en octubre de 2012

Joaquín Antonio Pino, entonces presidente de Asaja en Ávila, en la Fiesta de la Trashumancia en Madrid, en octubre de 2012

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Pino, el primer agricultor al frente de la Consejería de Agricultura de Castilla y León: 27 años cosechando cereal

El nuevo titular del departamento procede de una larga tradición agrícola en La Moraña, es licenciado en Veterinaria y ha sido presidente de Asaja en Ávila desde 2008 hasta su nombramiento como consejero.

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Joaquín Antonio Pino (Ávila, 1981) ha hecho historia en Castilla y León. Por primera vez, un agricultor profesional y en activo asume la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de la Junta.

Su nombramiento no es un mero cambio de caras en el organigrama y representa un giro simbólico y real hacia el corazón del campo, donde las botas se llenan de tierra y las decisiones se toman mirando al horizonte de los cultivos.

Con 45 años, Pino llega al cargo con un currículum que combina la experiencia directa en el campo con una formación técnica de alto nivel y casi dos décadas de liderazgo asociativo.

Su designación por el presidente Alfonso Fernández Mañueco en el actual Gobierno de coalición ha sido recibida con esperanza y expectación por las organizaciones profesionales agrarias, que ven en él a uno de los suyos.

Raíces profundas

Nacido en 1981 en la ciudad de Ávila, Pino procede de una larga tradición agrícola en la comarca abulense de La Moraña, del pequeño municipio de Sinlabajos. Su familia lleva generaciones dedicada a la agricultura.

En 1999, con apenas 18 años, se incorporó plenamente a la explotación familiar de cereal, compaginando el trabajo del campo con una vocación por el conocimiento que le llevaría lejos. Esa doble vía, práctica y académica, define su trayectoria.

Licenciado en Veterinaria por la Universidad de León, se especializó en Producción Animal, Economía, Medicina y Sanidad Animal y Bromatología.

Posteriormente completó un máster en Ingeniería Agronómica por la Universidad Católica de Ávila, otro en Alta Dirección Pública, en Estrategias para el Desarrollo Rural y Territorial por la Universidad de Córdoba, y en Biotecnología Agroalimentaria.

También es diplomado en Salud Pública por la Escuela Nacional de Sanidad.

Esta sólida preparación le permite entender los problemas del sector desde la perspectiva del agricultor que madruga y desde la del técnico, el gestor y el negociador europeo.

Ha ejercido como veterinario en la propia Junta de Castilla y León, tanto en Agricultura como en Sanidad, lo que le otorga un conocimiento interno valiosísimo de la administración que ahora dirige.

La trayectoria en Asaja

El gran trampolín de su carrera pública fue la organización profesional agraria Asaja. En 2008 fue elegido presidente de Asaja Ávila, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento como consejero.

El consejero de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, a la izquierda de la imagen, en una protesta de Asaja en Valladolid

El consejero de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, a la izquierda de la imagen, en una protesta de Asaja en Valladolid

Durante 17 años se convirtió en la voz más visible y combativa de los agricultores de la provincia. En 2021 amplió su responsabilidad al asumir la vicepresidencia de Asaja Castilla y León.

Bajo su mandato, la organización participó activamente en todas las grandes movilizaciones del campo: contra la competencia desleal de importaciones, contra los acuerdos comerciales como Mercosur y contra la burocracia de Bruselas.

Pino siempre ha combinado la protesta con la propuesta. Sus discursos son directos, sin adornos innecesarios. "Si no estamos los agricultores, no habrá alimentos", ha afirmado.

Pero también ha insistido en la necesidad de rentabilidad, de simplificación administrativa y de reconocimiento social al trabajo del campo. Su estilo cercano le ha granjeado el respeto de compañeros y adversarios.

Además de Asaja, ha formado parte de la vicepresidencia de la Asociación para el Desarrollo Rural Integral de la Moraña (Adrimo) y de la Organización Interprofesional Agroalimentaria de la Patata de Castilla y León.

Se trata de responsabilidades que le han permitido conocer de primera mano las cooperativas, la transformación y la comercialización de los productos.

Un consejero para tiempos duros

Pino aterriza en la Consejería en uno de los momentos más complejos para el medio rural castellano y leonés.

La futura PAC post-2027, la gestión del agua en un contexto de sequía recurrente, el conflicto entre ganadería extensiva y protección del lobo, la transición ecológica y la necesidad imperiosa de que las explotaciones sean rentables configuran un horizonte cargado de desafíos.

En sus primeras declaraciones ha sido claro: quiere "cambiar la situación actual" y "solucionar la vida de agricultores y ganaderos". Reclama autonomía de gestión y asegura que no quiere "tener las manos atadas".

Su doble condición de agricultor y veterinario le sitúa en una posición privilegiada para tomar decisiones equilibradas, que no sacrifiquen la viabilidad económica en aras de exigencias ambientales alejadas de la realidad.

Las organizaciones agrarias han valorado positivamente su disposición al diálogo inmediato.

Nada más tomar posesión, mantuvo reuniones de trabajo con las principales opas para abordar temas urgentes como la situación del cereal, las ayudas de la PAC y las nuevas competencias en materia ambiental.

Un valor simbólico

Más allá de sus capacidades técnicas y su experiencia, el nombramiento de Joaquín Antonio Pino tiene un enorme valor simbólico.

En una comunidad donde la agricultura y la ganadería siguen siendo el motor económico y cultural de miles de pueblos, poner al frente de la Consejería a alguien que todavía se remanga y conoce el precio del gasóleo agrícola envía un mensaje potente.

Asaja ha celebrado especialmente este hecho histórico, recordando que nunca antes un agricultor profesional había ocupado el cargo.

Para muchos jóvenes del campo, Pino representa la posibilidad de que sus problemas cotidianos lleguen directamente a la mesa donde se toman las decisiones.

Retos y expectativas

Los próximos meses pondrán a prueba su capacidad de equilibrio. Deberá conciliar las demandas legítimas del sector con las obligaciones medioambientales y las directrices comunitarias.

Tendrá que gestionar tensiones históricas, modernizar regadíos sin olvidar la escasez hídrica, y defender la ganadería extensiva sin renunciar a la protección de la biodiversidad. Quienes le conocen destacan su preparación, su capacidad de trabajo y su compromiso real con el territorio.

"Es una persona muy preparada técnicamente y además conocedora de la realidad del campo", han señalado desde Asaja.

Joaquín Antonio Pino asume el cargo con la madurez de los 45 años y la energía de quien ha vivido los problemas en carne propia.

No llega como un político de despacho, sino como un hombre del campo que entiende el lenguaje de los surcos.

Su nombramiento es una apuesta valiente por acercar la política al territorio y al día a día de quienes producen los alimentos que sustentan a toda la Comunidad.

El tiempo dirá si esa sintonía entre el consejero y el sector se traduce en resultados concretos: más rentabilidad, menos burocracia y un futuro viable para el medio rural de Castilla y León.

Por ahora, el primer agricultor que dirige la Consejería de Agricultura en Castilla y León ya ha empezado a andar el camino. Y lo hace con las botas puestas.