Juanma Moreno este domingo.

Juanma Moreno este domingo. EE.

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La victoria del sentido común: el modelo se consolida en Andalucía

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Hay momentos en la historia política donde la lógica se impone al ruido, y lo que hemos vivido hoy en el Parlamento andaluz es un ejercicio de responsabilidad democrática que debería servir de espejo al resto de España. Con la investidura de Juanma Moreno y el acuerdo de gobierno alcanzado con Vox, Andalucía apuesta por lo que realmente importa: la estabilidad, la gestión y el respeto absoluto a nuestra Constitución.

El pacto que hoy se ha formalizado no es solo un acuerdo programático de 150 medidas; es una respuesta contundente al clamor de una ciudadanía andaluza —y nacional— que está sencillamente harta. Harta de un Gobierno central que, en lugar de gestionar, se ha instalado en la hipocresía, la falta de confianza y el espectáculo constante de la corrupción.

Mientras en Madrid vemos cómo el Ejecutivo central se sustenta en pactos agónicos con republicanos, separatistas y fuerzas anticonstitucionalistas, Andalucía vuelve a situarse en la senda de la sensatez. Este acuerdo no es un experimento; es la continuación de una fórmula iniciada tras las últimas elecciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Se demuestra así que el constitucionalismo es perfectamente capaz de entenderse para ofrecer gobiernos sólidos, alejados de las peligrosas concesiones a delincuentes condenados, fugados sin arrepentimiento y herederos de quienes sembraron el terror.

Los pilares de un acuerdo necesario son:

- El "Acuerdo de Gobierno y Estabilidad para Andalucía" se articula en 150 medidas que buscan transformar la gestión regional bajo criterios de eficacia y sentido común:

- Estabilidad garantizada: El compromiso de aprobar cuatro presupuestos consecutivos blinda a la comunidad contra el bloqueo, permitiendo una hoja de ruta clara para la legislatura.

- Prioridad nacional y arraigo: Se refuerza el control migratorio y el acceso a los servicios públicos, estableciendo la "prioridad nacional" en ayudas y vivienda, medidas de orden público y una auditoría estricta del gasto en inmigración.

- Desregulación y economía: A través de la nueva Consejería de Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local, se busca eliminar la burocracia que asfixia a empresas y ciudadanos, bajando impuestos y dinamizando el sector productivo.

- Justicia y orden: El pacto incluye medidas de firmeza contra la okupación, desahucios exprés y una gestión judicial más ágil y cercana, centrada en la seguridad jurídica.

El pacto andaluz, que incorpora a Manuel Gavira como vicepresidente, es la prueba de que cuando se anteponen las soluciones a las rencillas, el entendimiento es posible. Juanma Moreno, el presidente con el respaldo más amplio en la historia de la Junta, ha comprendido que la estabilidad requiere de altura de miras.

Es refrescante ver cómo, frente al bloqueo que caracteriza al gobierno de Sánchez, aquí se ha trabajado con serenidad. Se han centrado en lo esencial: garantizar que Andalucía no se pare.

Este acuerdo no es solo un éxito autonómico; es un mensaje claro. La ciudadanía ya no compra el relato de la polarización extrema, ni de la recurrente “fachosfera”, cuando se trata de gestionar sus impuestos y su futuro. Los andaluces han pedido estabilidad y, tras un proceso de negociación serio, sus representantes han estado a la altura.

Ojalá este espíritu de "Acuerdo de Gobierno y Estabilidad" fuera la tónica general. Porque, al final del día, los españoles no queremos más concesiones a quienes pretenden romper nuestro marco de convivencia, sino gobiernos constitucionales, serios y capaces de sentarse a negociar por el bien común, como se ha hecho hoy en Sevilla. Andalucía se suma a esa mayoría de regiones que han decidido dejar atrás el desgobierno. Es la hora de la gestión y el sentido común.