Montaje de Fraga y el cuadro que pintó Velázquez en la localidad.

Montaje de Fraga y el cuadro que pintó Velázquez en la localidad.

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El cuadro que Velázquez pintó en Fraga (Huesca) está expuesto en Nueva York desde hace más de 100 años

El cuadro pintado en 1644 forma parte de la Frick Collection, en Nueva York desde 1911.

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Zaragoza
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De Fraga a Nueva York, ese es el recorrido que hizo un retrato del rey Felipe IV. El protagonista del viaje podría ser Diego Velázquez, el gran pintor del Siglo de Oro.

Velázquez fue artista de confianza de la corte española y retrató a reyes, infantas y personajes de toda condición. Desde 1623 ejerció como pintor de cámara de Felipe IV, un monarca que reinó durante tiempos convulsos.

Lo que no todo el mundo sabe es que uno de los retratos más singulares del rey no se pintó en Madrid, sino en Fraga. Sí, en la villa fragatina. Y no en cualquier momento, sino en plena campaña militar.

Corría el año 1644, y la Guerra de Cataluña mantenía en vilo a la monarquía española. Fraga se había convertido en cuartel militar y centro de abastecimiento.

Hasta allí se desplazó Felipe IV con su corte para seguir de cerca el asedio de Lérida. La presencia del rey no era algo baladí, significaba apoyo, autoridad y también riesgo.

Hubo momentos de incertidumbre. El avance era lento y las fuerzas francesas reforzaban la plaza, por lo que, según explica el historiador fragatino Joaquín Salleras Clarió, el monarca regresó temporalmente a Madrid.

Pero tras una victoria importante de sus tropas, decidió volver a Fraga para animar a los soldados. Y lo hizo vestido como uno más (más o menos): traje de campaña, banda roja y sombrero de ala ancha. La imagen causó asombro, pues no era habitual ver a 'un rey a lo soldado'.

Felipe IV en Fraga.

Felipe IV en Fraga. National Gallery

Fue en esa estancia prolongada en Fraga cuando Velázquez sacó el pincel. En una de las salas mejor iluminadas del palacio de los Montcada, improvisó su estudio. Allí, en junio de 1644, pintó un retrato que hoy se considera excepcional.

La obra muestra a Felipe IV como rey y como militar. No aparece girado en la postura habitual de los retratos oficiales, sino erguido, firme, dueño del espacio. Los tonos encarnados, plateados y marfiles brillan con una técnica audaz, suelta, casi moderna.

Dos meses después, el cuadro se exhibió en Madrid para celebrar la toma de Lérida. Era una manera de fijar en la memoria colectiva la imagen de un monarca valiente y presente en el frente.

Con el paso de los siglos, el lienzo cruzó el océano. Desde 1911 forma parte de la Frick Collection, en Nueva York. Allí ha sido contemplado por generaciones de visitantes, lejos de la tierra donde nació la escena que representa.

En 2023, de forma excepcional, el cuadro regresó temporalmente a España para exhibirse en el Museo del Prado. Fue un préstamo histórico. Muchos pudieron verlo en persona casi tres siglos después de haber salido.

Fraga puede sentirse orgullosa, no todas las ciudades pueden decir que un rey posó entre sus muros y que uno de los mayores genios de la pintura inmortalizó ese momento allí mismo y que ahora los neoyorquinos lo admiran.

Una obra que ha quedado para la posteridad con el nombre de la localidad en el título del mismo cuadro: 'Fernando IV en Fraga'.