Ovidio, de Frutos Secos La Pansa
Un agricultor, sobre el campo: "No es un trabajo estable, no hay sueldo fijo y estás invirtiendo 12 meses al año"
Ovidio Más, quinta generación de agricultores, explica cómo el aumento de los costes y la incertidumbre de cada campaña dificultan la continuidad de una actividad.
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La falta de estabilidad, los costes de producción y la elevada carga de trabajo hacen cada vez más difícil vivir de la agricultura. Así lo explica Ovidio Mas, agricultor de Llíber y quinta generación de una familia dedicada al cultivo de la uva moscatel y a la elaboración artesanal de pasas.
Desde EL ESPAÑOL de Alicante hemos hablado con Ovidio, -de 'Frutos Secos La Pansa' de Llíber y ganador del premio 'Empresario Agrícola 2025' de Asaja-, sobre las dificultades que atraviesa el campo y el futuro de una actividad tradicional que cada vez cuenta con menos agricultores. Para él, uno de los principales problemas es la ausencia de unos ingresos estables.
"No es un trabajo estable, no hay sueldo fijo. Pasa el año y estás invirtiendo los 12 meses, pero después no tienes estabilidad. Por eso, la gente busca un trabajo fijo y llegar a fin de mes tranquilo, sabiendo que vas a cobrar y a poder vivir", explica.
El agricultor señala que la actividad requiere invertir tiempo y dinero durante todo el año sin tener garantizado el resultado final. A esta incertidumbre se suman el aumento de los costes y las condiciones climatológicas, que pueden comprometer una campaña completa.
En su caso, la elaboración de pasas supone además un importante esfuerzo manual. "Cuesta mucho, hay mucho trabajo manual y muchas horas detrás", afirma.
La pasa representa únicamente un complemento para la economía familiar, ya que la mayor parte de la uva moscatel que produce se destina a la cooperativa local. "Solo con las pasas no podríamos vivir. Es un complemento", apunta.
Una tradición que resiste
Pese a estas dificultades, Ovidio continúa con una tradición familiar que se remonta a cinco generaciones. Su familia cultiva uva moscatel de Alejandría y mantiene el proceso artesanal de elaboración de la pasa mediante la tradicional 'escaldà'.
La técnica consiste en sumergir los racimos en agua hirviendo con una mezcla de sosa cáustica para generar pequeñas fisuras en la piel de la uva. "Eso lo que hace es hacerle unas microfisuras a la piel de la uva para que se seque mejor, más rápido", explica.
Después, los racimos se colocan sobre cañizos y se dejan secar al sol durante varios días. El proceso incluye también dar la vuelta manualmente a cada racimo para conseguir un secado uniforme.
Difícil relevo
La falta de rentabilidad también plantea dudas sobre quién continuará con esta actividad en el futuro. Ovidio tiene dos hijos pequeños y reconoce que le gustaría que alguno siguiera sus pasos, aunque conoce de primera mano las dificultades del oficio.
"Me gustaría. Por una parte sí, pero por la otra no. Es muy sacrificado". Y añade: "Si se pueden sacar una carrera mejor, para estar a la sombra".
Mientras el campo afronta este escenario, la familia de Ovidio continúa manteniendo viva una tradición que este fin de semana vuelve a ser protagonista en Llíber con la celebración de la Fira del Llaurador, dedicada a la 'escaldà' de la pasa y a la elaboración tradicional del vino, y que tuvo lugar en la localidad el pasado fin de semana