Una pareja joven ahorrando dinero.

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Alicante

Del Covid a la inflación: Alicante sigue siendo el eslabón débil en las condiciones de vida valencianas

La combinación de empleo estacional, salarios reducidos y vivienda tensionada deja a miles de hogares alicantinos al borde del sobreendeudamiento tras la crisis sanitaria.

Más información: En 2024 creció un 1,4% la población con riesgo de pobreza en la Comunitat Valenciana: ya es el 26,2%

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La última Encuesta de Condiciones de Vida revela que la Comunitat Valenciana afrontó 2025 con una renta media por hogar todavía por debajo de la española y con una tasa AROPE (población en riesgo de pobreza o exclusión) varios puntos por encima de la media nacional, pese a la ligera mejora registrada en el conjunto del país.

El informe autonómico subraya que en torno a una quinta parte de los hogares declara llegar a fin de mes con dificultad o mucha dificultad, mientras la carencia material y social severa se mantiene cercana al 9% de la población, un escenario que golpea con especial dureza a provincias como Alicante, donde el peso del empleo estacional y el encarecimiento de la vivienda disparan la vulnerabilidad de los hogares.

En el contexto de la Comunitat Valenciana, la provincia de Alicante aparece como la más frágil de las tres. Así aparece en los indicadores subregionales y provinciales vinculados a la ECV: los "Indicadores de pobreza y condiciones de vida a nivel subregional" del Portal Estadístico de la Generalitat. Siete de las nueve comarcas alicantinas superan la media autonómica de riesgo AROPE y sitúan a Marina Alta, Vega Baja y Marina Baixa con los peores porcentajes de toda la región.

A ello se suma que las estimaciones provinciales de condiciones de vida y de distribución de la renta colocan de forma reiterada a Alicante en el tercio inferior en niveles de ingresos y con mayores tasas de pobreza relativa dentro del mapa valenciano, por detrás de Valencia y Castellón.

En 2025 la Encuesta de Condiciones de Vida dibuja una Comunitat Valenciana en la que la renta media del hogar alcanza los 34.682 euros anuales (14.017 euros por persona), con un crecimiento cercano al 5% respecto al año anterior, pero donde uno de cada cuatro habitantes sigue en riesgo de pobreza o exclusión social.

La tasa AROPE se sitúa en el 25,8% (26,2% en España), con una brecha de género clara: llega al 26,9% entre las mujeres frente al 24,6% de los hombres, y algo parecido ocurre con el riesgo de pobreza, que afecta al 21,0% de ellas y al 19,5% de ellos.

El umbral autonómico de pobreza se fija en 11.163 euros para un hogar unipersonal y en 23.443 euros para uno formado por dos adultos y dos menores, pero el riesgo se dispara entre determinados perfiles: un 38,2% de los hogares de un adulto con hijos dependientes y un 27,6% de las familias con dos adultos y dos o más hijos se sitúan por debajo de ese listón, y la nacionalidad se convierte en un factor determinante, con solo un 12,3% de la población española bajo el umbral frente a un 44,5% cuando la nacionalidad es de otro país de la Unión Europea.

A pesar de que la Comunitat mejora levemente algunos indicadores -cae al 17,9% el porcentaje de hogares que llega a fin de mes con dificultad o mucha dificultad y baja al 36,6% la proporción de quienes no pueden afrontar gastos imprevistos- todavía un tercio de los hogares (33,3%) no puede permitirse una semana de vacaciones al año y, si se mide la pobreza con el umbral estatal, la tasa autonómica se dispara hasta el 26,0%, 6,5 puntos por encima de la media española.

Alicante

Las estadísticas oficiales muestran que, tras el shock inicial de la Covid‑19, la Comunitat Valenciana ha mejorado algunos indicadores de renta y pobreza, pero Alicante sigue apareciendo sistemáticamente como la provincia más frágil, con mayor riesgo de pobreza y fuerte presión por el precio de la vivienda.

Desde la pandemia, la distancia entre los hogares que consolidan estabilidad y los que viven al límite se ha ensanchado, y en Alicante esa brecha se aprecia tanto en las tasas de pobreza como en la dificultad para llegar a fin de mes o afrontar gastos imprevistos.

Antes de la pandemia, los estudios provinciales ya situaban a Alicante por encima de la media valenciana en pobreza y exclusión, con más pobreza extrema y una bolsa importante de población en situación AROPE. Con los datos de 2020, los beneficiarios de ayudas como el bono social y el volumen de personas en riesgo de exclusión se dispararon, anticipando un empeoramiento que se iría confirmando en los años posteriores.

A escala autonómica, la ECV de 2024 y 2025 habla de una leve mejora del indicador AROPE y de la renta media por hogar, pero mantiene a la Comunitat varios puntos por encima de la media estatal en riesgo de pobreza y exclusión. Esta mejora macro no se reparte por igual: los indicadores provinciales de 2024 apuntan a que la protección social no compensa del todo el efecto de salarios bajos, precariedad y encarecimiento de la vivienda, y Alicante queda en la parte baja en niveles de renta.

Vivienda y empleo

Los informes señalan que la combinación de turismo, segunda residencia y presión demográfica ha convertido la vivienda en uno de los principales factores de vulnerabilidad en Alicante. El precio de los alquileres y de la compra se ha disparado por encima de los salarios, y una fracción mínima de la nueva construcción llega al mercado a precios realmente asequibles, empujando a las familias con menos ingresos a periferias con peores servicios.

En paralelo, el peso del empleo estacional y de salarios más reducidos hace que incluso hogares con trabajo sigan en riesgo de pobreza o exclusión. La ECV y los análisis provinciales muestran más hogares con retrasos en el pago de facturas, dificultades para encender la calefacción o imposibilidad de irse de vacaciones una semana al año, indicadores que se agravaron con la Covid‑19 y que sólo han mejorado de forma parcial desde entonces.