Montse y su hijo, vecinos de Pascual de la Mata.
Desprendimientos, grietas, agujeros: la angustia de 13 familias de Alicante que denuncian acoso inmobiliario
Los sindicatos de la vivienda acusan a la empresa dueña del edificio de causar graves desperfectos, poniendo en riesgo la vida de los vecinos.
Más información: De pagar una vivienda a pagar una habitación: Alicante normaliza los 400 euros por cama
El Sindicat de Vivenda de Carolines y los colectivos de vivienda de la Zona Norte denuncian una situación límite en los números 23 y 25 de la calle Pascual de la Mata, en el barrio alicantino de la Bola de Oro.
Según alertan, la reanudación de unas obras en el edificio está provocando graves desperfectos estructurales y poniendo en riesgo a las familias que aún residen en el inmueble.
Un informe técnico elaborado por una arquitecta, a petición de una de las vecinas y con apoyo del sindicato, documenta desprendimientos de acabados, grietas en elementos estructurales, perforaciones en forjados y daños en zonas comunes.
El documento concluye que la ejecución de las obras ha supuesto un peligro para la seguridad y la salud tanto de residentes como de trabajadores.
La mercantil propietaria actual de los bloques, se encuentra además en proceso de desahucio contra varias familias, según denuncian los sindicatos.
Según describen los sindicatos, la sospecha vecinal es clara: forzar la salida de los inquilinos que quedan para reformar, dividir los pisos y destinarlos a estudios de alto precio o a uso turístico.
El caso de Montse y su hijo
Montse Oca, de 60 años, vive en el edificio desde el año 2000. Comparte piso con su hijo de 19 años y cobra 640 euros al mes por su trabajo a media jornada. Con ese ingreso paga 290 euros de alquiler, una cantidad que todavía puede asumir.
El problema llega con lo que viene después. Si tiene que irse al mercado libre y afrontar un alquiler de 800 euros, lo tiene muy complicado: "va a ser que ya no puedo ni comer".
Y añade, visiblemente indignada, que muchas personas se ven obligadas a "pagar un alquiler y terminar comiendo en Cáritas cuando estás trabajando toda la vida".
Su contrato ha expirado y, según explica, la nueva propiedad se niega a renovárselo. Aún no tiene fecha judicial de desahucio, pero la incertidumbre es total.
"Si me echan, me tengo que ir debajo de un puente", afirma. "A mí una inmobiliaria con una nómina de media jornada no me alquila un piso".
Agujeros en el techo
Durante la entrevista, Montse enseña los daños en su vivienda. Dos enormes agujeros en el techo dejan los ladrillos al descubierto. Uno se produjo en el pasillo el pasado lunes; el otro cayó directamente sobre la bañera.
"Asegura aliviada que su hijo no se estaba duchando en ese momento, porque si llega a estar ahí 'se lo cargan'".
Los obreros bajaron a pedir disculpas y alegaron que las paredes "son muy finas", pero, según denuncia, nadie le avisó previamente de que iban a comenzar las obras.
La vecina sostiene que la intención de la empresa es dividir las viviendas en "apartamentos de 20 metros cuadrados". Su petición es sencilla: negociar un alquiler asumible o recibir "una alternativa habitacional".
Viviendas del edificio de Pascual de la Mata en Alicante.
La denuncia del sindicato
Oliva Rodríguez, portavoz del Sindicat de Vivenda de Carolines, asegura que de las 15 familias que residían inicialmente en ambos bloques, actualmente quedan 13.
Según han contado a EL ESPAÑOL de Alicante, la estrategia empresarial consiste en "ir echando a la gente poco a poco y no renegociar contratos" para vaciar el edificio y reformarlo.
Como ejemplo, explica que en una de las viviendas ya reformadas se han habilitado tres estudios por los que se piden "670 euros por el alquiler de cada uno".
Para el sindicato, se trata de "medidas de presión" que constituyen un claro acoso inmobiliario hacia quienes se resisten a marcharse.
Rodríguez denuncia que las obras se ejecutan sin preaviso y, a su juicio, sin cumplir los procedimientos legales, lo que genera un clima constante de "estrés y ansiedad" entre las vecinas.
Además, han presentado una denuncia ante Urbanismo por presuntas irregularidades en las licencias y preparan otra reclamación tras el hundimiento del techo en el baño de Montse.
Mientras tanto, organizan turnos de vigilancia en el edificio para controlar los trabajos. Sobre la respuesta de la empresa ante los daños, la versión oficial, según la portavoz, es que "lo van a arreglar". Sin embargo, concluye con escepticismo: "todavía no los hemos visto por aquí".