HACIA TERCERAS ELECCIONES

El PSOE medita cómo abstenerse mientras Rajoy e Iglesias acarician la idea del 18-D

La nomenclatura abstencionista es variada pero hay un solo dilema: cómo hacerlo sin favorecer a Podemos.

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, y Antonio Hernando.

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, y Antonio Hernando.

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  3. PP Partido Popular
  4. Congreso de los Diputados
  5. Convocatoria elecciones

Faltan 26 días para que el Rey disuelva las Cortes y se mantiene el impasse político a pesar de que el 87% de los españoles considera el panorama “malo o muy malo”, según el último CIS: el PSOE se debate entre los 4 tipos de abstención que ahora mismo hay sobre la mesa para facilitar la investidura de Mariano Rajoy mientras el PP y Podemos, fortalecidos ambos por la crisis socialista, acarician la posibilidad de unas nuevas elecciones en las que están convencidos que sólo podrían crecer.

Ciudadanos lucha por mantener cierto protagonismo político y se ofrece de nuevo como mediador para conseguir mejoras para el PSOE en una abstención que da por segura. Estos son los cuatro tipo de abstención ahora en liza. Los socialistas tomarán la decisión en un Comité Federal aún sin fecha, aunque todo apunta al sábado 15 de octubre:

1. Abstención técnica

La expresión la acuñó este verano Albert Rivera para ayudar a sus votantes a digerir el paso del "no" a la abstención a Mariano Rajoy. Esta semana, ha cobrado fuerza entre los socialistas, porque suaviza la imagen de un voto con pinza en la nariz: la de aquellos que consideran una traición apoyar a un hombre- Rajoy- que simboliza la corrupción que hundió al PP en las urnas y que estos días se juzga en los tribunales.

Teóricamente, la más técnica de todas las abstenciones, o la más suave, sería una protagonizada sólo por esos once diputados socialistas gracias a los cuales Rajoy conseguiría más síes que noes en la segunda votación de la sesión de investidura. Sólo serviría para investir a Rajoy.

2. Abstención útil

A ella se ha referido este miércoles Rafael Hernando, el portavoz parlamentario del Grupo Popular que pone voz al silencio de Rajoy. A través de Hernando, látigo de Rivera en la última sesión de investidura, podemos leer los labios del presidente del partido: no se trata de ser investido presidente del Gobierno, sino de poder gobernar con una cierta estabilidad. En el nivel máximo de esta modalidad de abstención incluyen los populares la investidura, los Presupuestos Generales del Estado y la legislatura.

Según las fuentes consultadas en el PP, más que de abstención lo que esconde tras esta expresión es un “pacto” puro y duro con los socialistas que se empezará a negociar una vez la gestora haya tomado la decisión global. Un pacto imprescindible para poner fin a las derrotas en cadena que están sumando los populares en los plenos del Congreso. El último, este martes, cuando el PP perdió tres votaciones de lo más variadas: LOMCE, cadena perpetua e IVA veterinario. “No se puede gobernar sin presupuesto y derogando todo al Congreso, enfrentando al Congreso con el Senado y con el PSOE como hasta ahora votando todo con independentistas y con Podemos”, señalan las fuentes consultadas.

3. Abstención estratégica

Obra también de Albert Rivera, que este miércoles se ha ofrecido a hablar con el PSOE para hacer un paquete de pactos que combine los 150 puntos que firmó con Rajoy en verano con algunos de los que rubricó con Pedro Sánchez en primavera. Así, el PSOE podría añadir propuestas que pactó con Cs para la investidura fallida de Sánchez y que no están incluidas en las de la fallida de Rajoy.

También este miércoles, Rivera se ha declarado convencido de que e Rajoy no pondrá condiciones al PSOE porque los españoles no entenderían el “autobloqueo”.

4. Abstención normal

La que ha defendido este miércoles el portavoz de la gestora socialista, el susanista Mario Jiménez. Se aplicaría a todos y cada de los diputados del PSOE, incluido Pedro Sánchez, que el sábado comunicó en su despedida que actuaría con lealtad. Se trataría de una decisión “irrevocable” y respetando “la disciplina de voto”.

A partir de la investidura, sin embargo, los socialistas seguirían intentando hacer oposición sin dejarse comer por sus rivales de Podemos, donde están convencidos de que el golpe de mano abanderado por Felipe González ha terminado por consolidar el gap generacional que hace imposible a los jóvenes de izquierda votar por un partido como el PSOE que acaba de demostrar, según la lectura que hacen desde Podemos, que en España las élites son capaces de acabar con un líder político elegido por la militancia ante el temor de que Sánchez formase un Gobierno alternativo con independentistas y “peligrosos radicales de izquierda”.

Mientras los socialistas debaten, PP y Podemos se convencen de que cada vez se consolidan más como los dos partidos que marcarán el futuro del país. Acarician el sueño de un 18-D que confirme este convencimiento, y algunos se atreven incluso a invocar la “audacia” de los líderes para ir a esas terceras elecciones: la de Rajoy para poder gobernar con mayoría absoluta junto a sus socios de Ciudadanos y la de Iglesias para convertirse en el líder de la oposición en España.