HACIA LAS TERCERAS ELECCIONES

El PP redobla la presión para que el PSOE fije ya su posición

Rajoy reaparece el sábado en Aragón, una región amenazada si los socialistas optan por la abstención. 

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. Efe

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El PP quiere empezar a negociar con el PSOE y lo quiere hacer cuanto antes. Los conservadores insisten en que una abstención técnica de once socialistas para sacar adelante la investidura de Mariano Rajoy es un pacto insuficiente. Ellos pelean por un apoyo de legislatura, "una hoja de ruta", que vaya más allá de una votación en una sesión plenaria. Por eso insisten en la necesidad de que la gestora que lleva las riendas de Ferraz desde el sábado fije ya su posición definitiva. Si la modifican, dicen que "hay que empezar ya" a negociar... o "nos vemos en las urnas". El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se ha ofrecido este martes a hacer de mediador entre las partes para agilizar la interlocución.
Ninguno de los escenarios que hay sobre la mesa son malos para el equipo de Rajoy. Una de las alternativas que se barajan es que el PSOE reconsidere su postura en un Comité Federal y decida abstenerse para evitar caer por el precipicio de las terceras elecciones. En este caso, el PP quiere sentarse a negociar "cuanto antes" con los nuevos interlocutores socialistas "porque hay muchas cosas que debatir", insisten, y recuerdan que el acuerdo con Rivera les llevó una semana "intensísima donde el equipo negociador trabajó incansablemente durante horas y horas".
La segunda alternativa que existe es ir a unas terceras elecciones donde todas las encuestas, incluida la de EL ESPAÑOL, vaticinan que los conservadores cosecharían mejores resultados el 18 de diciembre que los que tiene ahora.

"A última hora"

Conscientes de que cualquier escenario es bueno para ellos, en el PP aprietan las tuercas al PSOE y les advierte de las consecuencias que tendría aprobar "a última hora y corriendo" la abstención técnica y por la mínima una investidura de Rajoy antes de que acabe el mes de octubre. "Es como si te invitan a una boda el día de antes. ¿Qué haces? Pues no vas", resumía un alto cargo del PP en un receso del Pleno de este martes, en una clara alusión a que quizá si la decisión llega demasiado tarde Rajoy le diga a Felipe VI que no tiene garantías para ir a un pleno de investidura y dejar correr el reloj para que se disuelvan las Cortes.
"No queremos terceras elecciones. Nuestra posición sigue siendo la misma que desde el 21 de diciembre. Lo que queremos es que la situación política se desbloquee y que España pueda formar un gobierno". El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, resumía de esta manera tras la Junta de Portavoces de este martes que la intención de su partido es tender la mano a los socialistas para intentar cerrar un acuerdo cuanto antes. 

Rajoy reaparece en Zaragoza

Mientras los soldados de Rajoy mantienen el perfil bajo sobre la situación tan difícil que está atravesando el partido, el líder del PP todavía no ha hecho ninguna valoración del PSOE desde que Pedro Sánchez dimitiera como secretario general. Con la agenda totalmente despejada durante toda la semana -excepto el Consejo de Ministros-, y visto que los nuevos líderes del PSOE no parece que vayan a cerrar una cita inmediata, el Gobierno ha formalizado un acto en Málaga con Mariano Rajoy para este jueves.
Además, el líder del PP aprovechará el sábado para acudir a un acto de partido en Zaragoza, junto con Luisa Fernanda Rudi. Aragón es, precisamente, una de las autonomías donde el gobierno pende del hilo de la abstención. El socialista Javier Lambán, uno de los más críticos con Pedro Sánchez, pudo formar un Ejecutivo gracias al apoyo de Podemos. El líder morado aragonés, Pablo Echenique, ya ha advertido de que si el PSOE se abstiene ante Rajoy habrá que replantearse retirar el apoyo firmado. 
Rajoy acudirá a mediodía a comer una paella popular con los militantes de su partido en la región. Un acto que muchos entienden ya en clave electoral por si finalmente los socialistas deciden no cambiar el sentido de su voto y las terceras elecciones son inevitables.