Robótica

"La muerte será opcional", asegura el experto en robótica José Luis Cordeiro

El ingeniero y profesor de la Singularity University apuesta por una fusión hombre-máquina.

José Luis Cordeiro, en Madrid.

José Luis Cordeiro, en Madrid.

Si José Luis Cordeiro hablara subido a un cajón en la famosa speaker's corner del londinense Hyde Park, su discurso extravagante podría no llamar la atención. Hombres inmortales, personas que se comunican por telepatía y sentidos multiplicados que permitirán a los humanos ver mejor que un halcón pueblan un mensaje que más de uno calificaría de irreal. 

Pero Cordeiro (Caracas, 1962) es lo opuesto a un lunático. Su formación académica (con una licenciatura por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT) y sus cargos (entre otros, profesor de la Singularity University que promueven Google y la NASA) así lo atestiguan. El ingeniero venezolano ha participado en el evento Free Market Roadshow Madrid en la Fundación Rafael del Pino y ha hablado con EL ESPAÑOL. 

Recientemente, el programa AlphaGo de Google ha ganado por primera vez a Fan Hui, campeón profesional del juego oriental Go. ¿Hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial?

El caso que menciona es especialmente curioso, porque AlphaGo no había sido diseñado para jugar al Go, sino que ha aprendido jugando. Así que la respuesta es que vamos a llegar a niveles increíbles. Incluso hay fecha para dos eventos muy importantes en este sentido: el año 2029, en el que las máquinas serán capaces de pasar el test de Turing [podrán no ser distinguidas de un ser humano] y el 2045, cuando Ray Kurzweil predijo que los robots serían capaces de automejorarse a sí mismos. 

Pero esto no dejan de ser predicciones ¿cómo podemos saber qué va a suceder realmente? ¿Se basa en estudios científicos?

Me baso en lo que han dicho distintos expertos en la materia y, con respecto a las fechas, puede que esté equivocado porque los eventos se produzcan antes de tiempo. Cuando el ordenador Watson ganó en el concurso de la televisión estadounidense Jeopardy! se adelantó y también ocurrió antes de que lo predijéramos la victoria de Deeper Blue sobre Kasparov en ajedrez. 

¿Y no da un poco de miedo la situación que describe, un panorama en que las máquinas superen a los humanos?

En absoluto. Yo tengo una visión muy optimista. Tenga en cuenta que hace 50.000 años vivíamos en unas condiciones terribles, sin medicinas, sin comida... las cosas comenzaron a cambiar con la revolución industrial y durante los próximos 20 años vamos a vivir más cambios tecnológicos que en los últimos 2.000. 

José Luis Cordeiro abre su bolsa y saca un aparato, una especie de auricular similar al que utilizan las telefonistas. "Con esto se puede leer la mente", afirma y, ante la incredulidad de la periodista matiza: "No por el momento, porque éste [un casco MindWave] tiene sólo un electrodo; aún así, es capaz de medir los niveles de concentración, por ejemplo". 

Pero entonces y al igual que existe maldad en el ser humano ¿No podría haber máquinas malas?

Cuando la gente dice que le tiene miedo a la inteligencia artificial, yo digo que a quien habría que temer es a la estupidez humana. Por supuesto, todas las tecnologías pueden usarse para el bien y para el mal, como puede usarse el fuego para calentar o para quemar a la gente. Pero evolutivamente la inteligencia cada vez es más ética y superior. Yo veo todo esto como algo muy positivo, algo para celebrar, no para preocuparse. 

Por eso cree usted que no todos temen el avance de los robots.

Por supuesto que no. En Japón, el libro Cómo hacer el amor a un robot es uno de los más vendidos. A la gente le interesa, porque llegará un momento en que será posible y será, además, algo mucho más dinámico, más limpio y hasta más ecológico. En Japón adoran a los robots, ya hay un hotel en el que todos los empleados son artificiales. 

Usted ve posible la integración entre el ser humano y los robots...

No es que lo vea posible, es que ya es una realidad. En la apertura de la Copa del Mundo de fútbol de Sao Paolo, un parapléjico con un exoesqueleto fue capaz de hacer el saque de honor de un partido. El próximo 8 de octubre se celebra la primera olimpiada de cyborgs en Suiza, Cybathlon, en la que van a participar discapacitados con piernas y brazos biónicos. 

Entonces ¿serán los discapacitados los primeros en beneficiarse de estos avances?

Claro. En unos años será inmoral decirle a un ciego que no puede ver, se sustituirán sus ojos defectuosos pero después habrá ojos 2.0 y 3.0 y verán mejor de lo que nosotros vemos actualmente. Los cuerpos robóticos van a ser mucho más avanzados, porque se podrán actualizar. Fíjese que ya habido tres personas con la mano defectuosa que la han querido sustituir por una biónica y así lo han hecho. [El caso se recogió el pasado año en The Lancet]. Los humanos no hemos modificado nuestro cerebro en 50.000 años ¿Usted se imagina no cambiar el teléfono móvil en ese tiempo?

Ante esta situación ¿Qué va a distinguir al ser humano del robot?

A Marvin Minsky, padre de la inteligencia artificial y mi mentor en el MIT, le preguntaron una vez si los robots heredarían la tierra y su respuesta fue: 'Claro, los robots heredarán la tierra porque nosotros seremos robots'. Si se ve desde el punto de vista evolutivo, ocurrirá lo mismo qué pasó con los primates y los humanos. Estamos en una fase de transición, de humanos a post humanos y nos vamos a convertir en una sociedad mucho más avanzada, más moderna y más compleja. 

¿Y la muerte?

Vamos a ver la muerte de la muerte, que se va a convertir en algo opcional en dos o tres décadas. Vamos a detener el proceso de envejecimiento e incluso seremos capaces de rejuvenecer y determinar la edad biológica óptima, la que se elija. 

¿Y quién pagará la tecnología necesaria para eso? ¿No acabará siendo la inmortalidad sólo un privilegio para ricos?

Todas las tecnologías cuando comienzan son carísimas y malísimas. Pero cuando se masifican se vuelven buenas y baratas, así que acabará estando al alcance de cualquiera. Es como el teléfono móvil, antes era un objeto de lujo y ahora está al alcance de cualquiera. 

Pero antes de eso, los robots irán avanzando. ¿Tendrá que pensarse en derechos para ellos?

En la Asamblea Nacional de Corea del Sur ya se está trabajando en una ley para otorgar derechos humanos a los robots. Al igual que hay derechos para los animales y las plantas, ellos tendrán los suyos. En principio, serán distintos pero hay que tener en cuenta que nos acabaremos fusionando. 

Ahora que estamos en un momento de inestabilidad política en España, parece oportuno preguntarse ¿podrán votar los robots en un futuro?

Por supuesto que sí. Pero no sólo votar. Mi amigo Zoltan Istvan, candidato a presidente de los EEUU por el Partido Transhumanista, dice que en 30 años podríamos tener un presidente robótico.