D. E.
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Desde el 25 de febrero de 2026, Reino Unido ha introducido un nuevo filtro para todos los viajeros de países exentos de visado, entre ellos España: la Electronic Travel Authorisation (ETA), una autorización electrónica obligatoria incluso para viajes de turismo de unos pocos días.

De hecho, el mensaje del Gobierno británico ha sido claro: "No permission, no travel", sin permiso, no hay viaje.

La medida marca un antes y un después respecto a la etapa pre‑Brexit, cuando bastaba con embarcar con el DNI o el pasaporte. Ahora el viajero español se incorpora a la lista de países que deben pasar por un control previo en línea, similar al ESTA de Estados Unidos o al futuro ETIAS europeo.

Exterior del Museo Británico, en Londres. Foto: Europa Press

Exterior del Museo Británico, en Londres. Foto: Europa Press

La ETA es un permiso electrónico vinculado al pasaporte que autoriza a volar, embarcar en ferry o cruzar en tren hacia Reino Unido para estancias cortas.

No es un visado clásico, pero se convierte en un requisito imprescindible para cualquier visita turística, de negocios, tránsito o viaje para ver a familiares y amigos de hasta seis meses.

Tienen que solicitarla los ciudadanos españoles y el resto de viajeros de países que no necesitan visado de corta duración, siempre que no dispongan ya de un estatus migratorio británico (visado de trabajo, estudio, residencia, etc.). Quedan fuera quienes ya cuentan con un permiso válido para vivir o trabajar en Reino Unido, que seguirán usando su visado o residencia habitual.

Precio, duración y qué permite hacer

La ETA tiene un coste de 16 libras esterlinas (en torno a 18 euros) y una validez de dos años, o hasta la fecha de caducidad del pasaporte si esta llega antes. Durante ese tiempo permite realizar múltiples viajes sin necesidad de volver a pagar, lo que resulta especialmente interesante para quienes viajan con frecuencia por trabajo o escapadas de fin de semana.

Eso sí, cada estancia individual no puede superar los seis meses y la ETA no autoriza a trabajar, buscar empleo o residir de forma permanente en Reino Unido; para ello siguen siendo necesarios los visados específicos del sistema migratorio británico.

Entrar con ETA para desempeñar trabajos no permitidos puede acarrear la cancelación del permiso, prohibición de entrada futura e incluso la expulsión.

El proceso para solicitarla es exclusivamente online, a través de la web oficial del Gobierno británico o de la app móvil habilitada para este fin.

Alrededores del Albert Dock en Liverpool.

Alrededores del Albert Dock en Liverpool. VisitBritain/Hanadzi Stryievich

El viajero debe introducir sus datos personales, información del pasaporte, fechas aproximadas de viaje y responder a un breve cuestionario de seguridad y antecedentes. El resultado se comunica por vía electrónica y la autorización queda asociada de forma automática al número de pasaporte.

Las autoridades recomiendan solicitar la ETA al menos 3 días antes del viaje, aunque muchas solicitudes se resuelven en cuestión de horas. En la práctica, las aerolíneas, compañías de tren y ferris consultarán los sistemas británicos antes de permitir el embarque: si no aparece una ETA válida, una eVisa o un permiso equivalente, el pasajero no podrá subir al medio de transporte.

¿Qué ocurre si no tienes la ETA? Llegar sin la ETA aprobada puede significar un viaje frustrado: la compañía se arriesga a multas si permite embarcar a alguien sin permiso digital, así que la denegación de embarque será la norma. Tampoco es buena idea confiar en “arreglarlo” en el aeropuerto británico, porque el filtro real se hará en origen.

Foto de lejos del Big Ben en Londres.

Foto de lejos del Big Ben en Londres. Vwalakte freepik

Para minimizar riesgos, conviene seguir algunas pautas básicas. Primero solicitar la ETA antes de comprar vuelos no reembolsables, o al menos antes de que venza el plazo para cambiar fechas. En segundo lugar, comprobar que el pasaporte tiene suficiente vigencia y que la información de la solicitud coincide exactamente con los datos del documento.

Y en tercero, guardar la confirmación de la ETA (correo o captura) por si hay incidencias en los sistemas de verificación de la aerolínea durante el embarque.

Para el turista que viaja una o dos veces al año a Londres, la principal novedad es tener que añadir un trámite digital y un coste adicional al presupuesto del viaje. En cambio, para el viajero frecuente, la validez de dos años y los múltiples usos hacen que la ETA se convierta en una especie de “abono” de entrada al país, siempre dentro del límite de seis meses por visita y sin posibilidad de trabajar.