Segundas residencias en la playa.

Segundas residencias en la playa. E.E.

Sociedad

Los expertos en pisos coinciden: “Mantener una vivienda vacía en España cuesta 5.000 euros al año”

La estimación no incluye hipoteca, derramas extraordinarias ni reformas de gran envergadura.

Más información: Una experta en vivienda avisa: “La morosidad y la lentitud legal atenazan a los propietarios de alquiler”

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La Asociación Española de Franquicias Inmobiliarias estima en unos 5.000 euros anuales, o 417 euros al mes, el coste de mantener una vivienda vacía.

El cálculo toma como referencia un piso urbano con valor catastral de 100.000 euros y excluye hipoteca, derramas extraordinarias y reformas de gran envergadura.

Las principales partidas son 1.500 euros de mantenimiento, 1.200 de comunidad, 700 de IBI, 600 de suministros mínimos, 300 de seguro, 200 de tasas y 500 de impacto fiscal.

El IBI puede elevarse por recargos municipales en viviendas desocupadas durante más de dos años, según la ordenanza y el número de inmuebles vacíos del propietario.

Ni Bolsa ni dinero en productos financieros. Hay personas que piensan que la mejor opción para sacar partido a sus ahorros es lo que popularmente se conoce como invertir en ladrillo. Es decir, la compra de inmuebles.

Un dato: en la última década, el precio de la vivienda se ha disparado por encima del 80% en España. Pero, más allá de este incremento, hay que tener en cuenta otros aspectos.

Por ejemplo, y tal y como señalan desde la Asociación Española de Franquicias Inmobiliarias (AEFI), mantener una vivienda vacía en España cuesta alrededor de 5.000 euros al año. Es decir, cerca de 417 euros mensuales.

”Una vivienda vacía no es un activo sin coste. Incluso cerrada, exige una gestión mínima, genera obligaciones periódicas y puede deteriorarse si no se supervisa”, afirma Leonardo Cromstedt, presidente de AEFI.

Y añade: “Antes de mantenerla desocupada durante años, el propietario debería calcular todos los gastos, revisar su situación jurídica y fiscal y valorar con asesoramiento profesional qué alternativa se ajusta mejor a sus circunstancias”.

Costes recurrentes

Los expertos de AEFI, asociación conformada por Alfa Inmobiliaria, Century 21, Comprarcasa, Keller Williams, Look & Find, Redpiso y Re/Max, matizan que dicho gasto se da “aunque el inmueble no genere rentas ni sea utilizado de manera habitual”.

Y advierten que “muchos propietarios subestiman los costes recurrentes asociados a una casa cerrada y solo tienen en cuenta el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) o la cuota de la comunidad”.

La asociación ha tomado como referencia en su análisis una vivienda urbana en una capital o ciudad de tamaño medio, con un valor catastral de 100.000 euros, integrada en una comunidad de propietarios con ascensor y mantenida en condiciones adecuadas para su posterior venta o alquiler.

Importante: la estimación no incluye hipoteca, derramas extraordinarias ni reformas de gran envergadura. Además, desde AEFI indican que la cantidad puede variar sensiblemente según el municipio, los servicios del edificio, la antigüedad de la finca y el estado de conservación.

Del IBI a la comunidad

Los expertos de la red apuntan como primer gasto ineludible el IBI. La normativa estatal fija para los inmuebles urbanos un tipo general comprendido entre el 0,4% y el 1,10% de la base liquidable.

Así, y una vivienda con una base de 100.000 euros, la cuota ordinaria puede oscilar, por tanto, entre 400 y 1.100 euros al año. El supuesto de AEFI asigna a esta partida 700 euros.

El recargo municipal puede alcanzar el 50% en viviendas desocupadas más de dos años sin causa justificada de titulares de cuatro o más inmuebles residenciales; y el 100% si superan tres años.

Puede sumar otros 50 puntos si el titular tiene dos o más viviendas desocupadas en el mismo municipio. En este último caso, un IBI de 700 euros podría llegar a 1.750 euros. Su aplicación depende de la ordenanza municipal.

¿Y la comunidad de propietarios? De media, unos 1.200 euros anuales, equivalentes a 100 euros mensuales.

“El propietario debe seguir abonando las cuotas ordinarias aunque no resida en el inmueble y también afrontar las derramas que se aprueben para conservar la finca, renovar instalaciones o ejecutar obras de accesibilidad y eficiencia energética”, apuntan. Estas últimas no se incluyen en los 5.000 euros y pueden aumentar considerablemente el coste de un ejercicio concreto.

Cerrar una casa tampoco elimina los suministros. Mantener activos el agua y la electricidad permite realizar revisiones, detectar fugas o averías y evitar los costes de una nueva alta.

AEFI reserva 600 euros anuales para cuotas fijas y consumos mínimos y otros 300 euros para un seguro del hogar adaptado a una vivienda sin ocupación continuada.

El mantenimiento y las pequeñas reparaciones constituyen la partida más elevada e imprevisible: 1.500 euros al año en el cálculo.

Esta cantidad funciona como una provisión para revisiones, limpieza, pintura, humedad, pequeñas fugas, persianas, electrodomésticos o deterioros derivados de la falta de uso.

A estos importes, AEFI añade unos 200 euros en tasas municipales y un impacto fiscal estimado de 500 euros. Para calcular esta última cifra, parte de un valor catastral de 100.000 euros, una renta imputada del 2% y un tipo marginal del 25%.

El coste real puede ser inferior cuando resulte aplicable el porcentaje del 1,1% y variará según la situación fiscal de cada propietario. En total, unos 5.000 euros: 1.200 de comunidad, 700 de IBI ordinario, 600 de suministros mínimos, 300 de seguro, 1.500 de mantenimiento y pequeñas reparaciones, 200 de tasas locales y 500 de impacto fiscal estimado.

“La cifra puede quedar por debajo en inmuebles sencillos y bien conservados o superar ampliamente ese umbral si existen servicios comunitarios costosos, derramas, averías relevantes o un recargo municipal por desocupación permanente”, concluyen los expertos de AEFI.