Ariadna Sanroque, 'Ary', cocinando su comida en la naturaleza.

Ariadna Sanroque, 'Ary', cocinando su comida en la naturaleza. Ariadna Sanroque Foto cedida.

Sociedad

Ary, 32 años, dejó su negocio y su piso para vivir en una furgoneta: "Trabajaba 24 horas al día por pura inercia"

La joven habló con EL ESPAÑOL sobre cómo vendió su piso y su negocio para darle un giro de 180 grados a su vida y volverse nómada.

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Las claves

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Ary, de 32 años, dejó su negocio de manicura y vendió su piso para adoptar una vida nómada en una furgoneta tras sentirse vacía pese al éxito profesional.

Afirma que la vida convencional la obligaba a trabajar casi 24 horas al día para mantener gastos fijos y estructuras que no le llenaban personalmente.

Ahora valora la libertad, el contacto con la naturaleza y la autosuficiencia, destacando que el dinero ya no es el centro de su vida.

Ary comparte su experiencia en redes sociales y ha escrito un libro, buscando inspirar a otros a salir de su zona de confort y probar nuevos estilos de vida.

Ariadna Sanroque, mejor conocida como Ary, estudió estilismo y estética para, desde los 20 años, dedicarse a trabajar como manicurista. A los 25 años consiguió abrir su primer negocio de manicura y a los 27 años un segundo local.

Así, la vida de Ary era perfecta, a sus 32 años era propietaria de un piso, su propia dueña y tenía una relación estable. Sin embargo, comentó a EL ESPAÑOL que "desde fuera parecía que lo tenía todo: mi piso, mis negocios, estabilidad... pero por dentro me sentía bastante vacía".

De esta manera, cuando acabó su relación "mi vida se volvió bastante caótica" y esto, sumado al apoyo que ha recibido de su pareja actual, que comparte la misma visión que ella, era el empujón que necesitaba para desprenderse de la vida convencional.

"Decidí venderlo todo: el piso, el negocio y muchas de las cosas que había construido durante años. No porque tuviera claro que la vida nómada fuera a ser la solución, sino porque necesitaba probar otra forma de vivir", confesó Sanroque.

Asimismo, se instaló a vivir en una autocaravana, que confesó que cuando la compró le hizo sentir una sensación de libertad indescriptible porque "por primera vez sentía que no tenía deudas, ni una hipoteca, ni la presión constante de mantener todo lo que había construido", expuso.

La vida de una nómada

A pesar de las dudas y del miedo, la joven dejó atrás su vida teniendo claro que "me daba todavía más miedo quedarme y no hacer nada". Sabiendo también que esta decisión no era irreversible.

Su desencanto con el estilo de vida convencional fue un proceso alimentado por la sensación de estar metida en "una rueda interminable": "Trabajaba como autónoma prácticamente las 24 horas del día y seguía adelante un poco por pura inercia, porque sentía que era lo que tocaba hacer, pero muchas veces me preguntaba, '¿La vida es solo esto?'".

Lo cierto es que en su vida anterior Ary confesó que sentía que tenía demasiados gastos fijos, con la hipoteca, suministros, impuestos, entre otros; con lo cual "necesitaba trabajar prácticamente todo el tiempo para mantener la estructura que había construido".

Así, esta vida autosuficiente le ha permitido aprender a sobrevivir y a vivir con muchísimos menos gastos: "Si pesco parte de nuestra comida, no es solo el dinero que dejo de necesitar para comprarla, también estoy aprendiendo una habilidad nueva, aprovechando los recursos que tengo alrededor y sintiéndome mucho más conectada con la naturaleza", comentó.

No obstante recalcó que "el dinero sigue siendo importante, por supuesto, porque seguimos necesitando combustible, comida, mantener la furgoneta y cubrir muchos otros gastos".

La principal diferencia entre ambos estilos de vida es la dependencia a este bien: "Ha pasado a un segundo plano, ya no es el centro de mi vida ni me genera la ansiedad que me generaba antes, ahora valoro mucho más tener tiempo, libertad y necesitar menos".

De esta manera, la joven nómada señaló que una gran parte de esta sensación de libertad que trae consigo este estilo de vida, va acompañada de una sensación de control sobre uno mismo que en su estilo de vida antiguo no existía: "Ahora siento que soy yo quien decide qué necesita, qué quiere consumir y en qué merece la pena gastar".

También, puede decidir dónde pasar el día y a dónde ir: "Normalmente buscamos lugares rodeados de naturaleza, donde podamos estar tranquilos y tener cerca recursos naturales como agua, zonas de pesca o espacios donde podemos hacer vida al aire libre", explicó agregando que la "hoja de ruta" depende más del clima que de otra cosa.

Sanroque ha escrito un libro y se dedica a crear contenido en redes sociales (@ary.vhs) compartiendo así su experiencia a quienes estén interesados en un estilo de vida nómada o a cualquiera que busque "salir de su zona de confort" y "probar aquello que realmente quieren hacer, sea lo que sea".

Esto último es el trasfondo de la vida de Ary. Dar el salto a una vida alejada de lo que se supone que es la regla: estudiar, trabajar, comprar un piso y tener una familia; es realmente un salto a la incertidumbre, una acción que requiere mucho coraje y valentía.

Así, la joven confesó que quiere seguir aprendiendo a valerse por sí misma y depende cada vez menos de cosas externas, además de continuar compartiendo su experiencia con el objetivo de inspirar a otras personas en el proceso.

"Tengo muchos planes, proyectos e ideas para el futuro, pero también he aprendido que no todo tiene que ocurrir inmediatamente ni estar perfectamente organizado, creo que cada cosa tiene su momento y llegará cuando tenga que llegar", reflexionó la nómada.