Juan, el joven seminarista que estudia en Madrid.

Juan, el joven seminarista que estudia en Madrid. Telemadrid.

Sociedad

Juan, seminarista: "Desayuno rápidamente y a las 8:10 salimos hacia la universidad que tenemos clases hasta las 14:00"

Lejos de los estereotipos, este seminarista madrileño comparte clases, fútbol y vida en comunidad mientras se prepara para convertirse en sacerdote.

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Las claves

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Juan, seminarista en el Cerro de los Ángeles, lleva una rutina diaria muy similar a la de cualquier universitario, combinando clases, deporte y vida comunitaria.

Sus días comienzan antes de las 7 de la mañana, con misa, desayuno y desplazamiento a la universidad en Madrid para estudiar Filosofía y Teología hasta las 14:00.

La convivencia, el deporte y las oraciones en comunidad forman parte esencial de su formación y tiempo libre.

Juan destaca que su vocación nació al observar de pequeño la alegría y luz en los sacerdotes, lo que le inspiró a seguir este camino.

Cuando pensamos en la vida de un seminarista, es fácil imaginar una rutina alejada de la realidad de los jóvenes de hoy.

Sin embargo, el día a día de Juan muestra unos hábitos más que similares a los del resto de chicos de su edad.

Sus días transcurren entre clases universitarias, apuntes, partidos de fútbol con amigos y momentos de reflexión personal.

Una vida que, en muchos aspectos, se parece más de lo que pensamos a la de cualquier estudiante común.

Su despertador suena temprano. Y es que antes de las 7 de la mañana, este joven seminarista ya ha comenzado su día.

Mientras gran parte de la ciudad todavía comienza a ponerse en marcha, Juan ya está inmerso en la primera actividad del día: la misa.

La jornada arranca en comunidad, junto a otros compañeros con los que comparte esta etapa de formación.

Después llega el momento del desayuno y de prepararse para acudir a clase.

Tras la misa "desayuno rápidamente y a las 8:10 más o menos, salimos desde el Cerro de los Ángeles en Getafe, donde está el Seminario, a la universidad en Madrid", tal y como relata en una entrevista para Telemadrid.

Cada mañana, Juan y otros seminaristas se desplazan hasta la universidad para asistir a las asignaturas de Filosofía y Teología.

Allí pasan gran parte de la mañana estudiando y formándose académicamente. "Tenemos clases desde las 9:00 hasta las 13:00 o las 14:00, dependiendo del día".

Una jornada idéntica a la de muchos universitarios que dedican sus días a la preparación de su futuro profesional.

Tras las clases regresan al seminario para comer juntos. Y es que la convivencia es una parte importante de su formación, donde también encuentran tiempo para relajarse.

Sin embargo, tal y como detalla Juan, uno de los momentos favoritos de muchos es cuando llega la hora del deporte.

"Tenemos un rato de descanso de la comida en el que solemos jugar al fútbol, también en comunidad. Y es un momento muy importante", señala el joven.

No obstante, todo no es desconectar, ya que por la tarde también continúan las responsabilidades.

Los seminaristas dedican varias horas al estudio y, más tarde, reservan un espacio para la oración personal y comunitaria.

Juan explica que tienen "una hora de oración personal en silencio, todos juntos en la capilla, pero cada uno reza solo".

Después comparten otras oraciones y la cena antes de disfrutar de un rato libre para leer o conversar.

Aunque los horarios no difieran de una rutina de cualquier joven de hoy, es cierto que esto no es para todos.

El joven se centra en la importancia de la vocación, asegurando que a él le nació al observar a otros sacerdotes cuando era niño.

"Me fijé en los sacerdotes desde pequeñito, que tenían algo especial, tenían una luz en la mirada y sobre todo una alegría de vivir, que me cautivó. Veía a gente feliz", confiesa con entusiasmo.

Una idea que marcó ese camino que nadie se plantea como objetivo y que sigue recorriendo hoy mientras se prepara para llegar a fundamentar ese sacerdocio.