Voluntarios y rescatistas buscan en La Guaira a sobrevivientes.

Voluntarios y rescatistas buscan en La Guaira a sobrevivientes. Miguel Medina Reuters

Sociedad

Said, el veinteañero que es rescatista voluntario en Venezuela: “Nuestra guía era el olor de los cuerpos”

El joven ha ido a La Guaira en varias ocasiones como rescatista voluntario tras los terremotos: "No hay suficiente personal".

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Las claves

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Dos terremotos de magnitud 7,1 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela, dejando al menos 1.450 muertos y unos 50.000 desaparecidos.

Said Lamk, joven rescatista voluntario, viajó desde Caracas a La Guaira para ayudar en el rescate de sobrevivientes entre los escombros.

La falta de equipos especializados obliga a los voluntarios a guiarse por el olor para localizar cuerpos, ya que la maquinaria y personal oficial son insuficientes.

La solidaridad ha movilizado a venezolanos y rescatistas internacionales, así como donaciones de insumos y ayuda para los afectados por la catástrofe.

El pasado 24 de junio dos terremotos de magnitud 7,1 y 7,5 hicieron temblar Venezuela, afectando sobre todo a la zona norte del país. Hasta ahora, se han contabilizado 1.450 muertos y, según la Organización de las Naciones Unidas, hay alrededor de 50.000 desaparecidos.

Esta catástrofe llevó a miles de venezolanos a volcarse sobre los escombros para intentar rescatar a los sobrevivientes que quedaron atrapados bajo los escombros de los edificios colapsados. Said Lamk fue uno de estos rescatistas voluntarios.

El joven de 25 años contó a EL ESPAÑOL cómo al día siguiente del terremoto bajó con otras 22 personas desconocidas de Caracas a La Guaira, una de las zonas más afectadas, en la parte de atrás de un camión con tan solo palas, cascos, guantes y gafas, aunque no todos tenían gafas, con el objetivo de rescatar a la mayor cantidad de personas posible.

Ser rescatista voluntario en Venezuela

Lamk contó que este primer día su transporte los dejó en Caraballeda, en La Guaira, una zona que ha quedado completamente desolada después de los terremotos.

"Estuvimos recogiendo con las herramientas que teníamos y facilitando un poco el paso porque el problema principal está en que a pesar de que sí hay presencia de protección civil y hay excavadoras y maquinaria pesada, no se da abasto al tamaño del problema", confesó el rescatista.

Said Lamk y otros rescatistas voluntarios.

Said Lamk y otros rescatistas voluntarios. Said Lamk Foto cedida

Con esto, ilustró la magnitud del problema: "Te estoy hablando de que más de la mitad de los edificios de toda la Guaira están destruidos y obviamente no hay suficiente personal capacitado, que es cuando entra en su mayoría la gente voluntaria a ayudar. Hay otros edificios en los que simplemente no hay nadie de protección civil, ni bomberos, ni maquinaria pesada, sino que solamente son civiles ayudando".

Ese mismo día, recordó Said, que se empezó a decir que había una alerta de tsunami, no obstante explicó que esto resultó ser falso: "Estábamos en un edificio justo frente a la playa y nada que ver, los voluntarios asumimos que estaban diciendo eso para facilitar el tema de los saqueos, mucha incertidumbre y mucha desinformación".

Ese jueves lograron sacar tres cuerpos de entre los escombros y estuvieron allí ayudando a buscar hasta las 23:30 horas que regresó a Caracas.

El viernes Said volvió a bajar a La Guaira para continuar con sus labores de rescate, sin embargo, en tan solo un día el tráfico había empeorado considerablemente. Tanto así que comentó que tardó seis horas en llegar, el camino a La Guaira desde Caracas es aproximadamente una hora.

Esta segunda vez, comentó que fueron un poco más preparados sabiendo lo que se iban a encontrar: "Íbamos con palas y con picos, ayudando dentro de lo posible, porque de verdad que la maquinaria que hay además de que es muy pequeña, realmente no da abasto al tamaño del problema". También agregó que aprovecharon para bajar agua y comida para los afectados.

Esta vez estuvo "ayudando a sacar escombros" hasta las 2:00 horas y ese día lograron sacar un cuerpo. De regreso a Caracas comentó que "había muchísimo tráfico", algo muy inusual en Venezuela a esas horas de la madrugada.

Said Lamk y otras 21 personas yendo a ayudar como rescatistas a La Guaira.

Said Lamk y otras 21 personas yendo a ayudar como rescatistas a La Guaira. Said Lamk. Foto cedida.

El colapso en la carretera a La Guaira fue tal, que, según contó Lamk, hay que sacar una acreditación para poder entrar a la zona donde se explique a qué organización se pertenece y por qué se está bajando a la zona: "La situación del tráfico de verdad que ya estaba estropeando la logística de las ambulancias y camiones", explicó.

Lo cierto es que este segundo día, expresó el joven que "hubo un punto de la noche que llegaron los rescatistas de Colombia a ayudarnos a ver si lográbamos conseguir a alguien vivo, no conseguimos a nadie vivo, pero también decían que no estaban dejando pasar a rescatistas de otros países y al final si se pudo, estaban ahí; el problema era que por el tráfico no podían tener su equipo completo, pero ellos sí estaban".

"Otra cuestión importante es que a la hora de buscar personas dentro de los escombros, nuestra única guía real era el olor a muerto, como que mientras escarbábamos veíamos de dónde provenía el olor y hacia allá dirigíamos los esfuerzos", reveló el rescatista.

Realmente, hizo énfasis en que el motivo detrás de utilizar este método es que "no hay equipos para rastrear". Por ejemplo, señaló que "estos rescatistas de Colombia tenían unos equipos que en teoría funcionaban para detectar el calor corporal y la frecuencia cardíaca, pero por el tema del tráfico no habían podido llegar los equipos".

Continúan los rescates en Venezuela 100 horas después de los terremotos

"Así que teníamos que buscar con las manos, gritar y seguir el olor de la podredumbre", contó a EL ESPAÑOL el joven rescatista reflejando la tétrica realidad que viven actualmente los venezolanos.

Lamk aprovechó para transmitir que "hay mucha desinformación y sobre todo mucha miseria; la gente, todos los que están allí abajo, obviamente con desánimo". Además, también agregó que "evidentemente hacen falta insumos y herramientas para mover escombros".

Sin embargo, quiso concluir que a pesar del desánimo y de la tristeza en el ambiente lo cierto es que "al mismo tiempo todos tratamos de colaborar en la medida de lo posible para ayudar a sacar a la gente que queda viva, si queda alguien vivo y a los muertos para que se puedan identificar".

Han pasado más de cuatro días desde los terremotos, la desesperación ha comenzado a crecer entre los venezolanos y las esperanzas de vida son cada vez menos y recientemente se acaba de sentir otro terremoto en la zona de La Guaira de magnitud 4,6.

Estos últimos días, venezolanos de todo el mundo se han dedicado a donar dinero e insumos a los afectados; varios países, entre ellos España, han enviado personal de rescate; y quienes están en Venezuela han intentado ayudar lo máximo posible ya sea de rescatistas como Said o llevando comida, agua y productos de primera necesidad.