Raúl, frutero.

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Sociedad

Raúl, frutero en España: "Es un sector esclavo, me despierto a las 5 de la mañana y llego a mi casa a las 9 de la noche"

El joven trabajador contó cómo, a sus 25 años, ha encontrado su oficio en el sector de la venta de fruta fresca.

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Las claves

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Raúl, conocido como 'el Frutero de TikTok', trabaja desde los 16 años en la frutería familiar en Madrid, enfrentando jornadas de más de 15 horas diarias.

A pesar de su éxito en redes sociales, Raúl asegura que el oficio es muy duro y que las largas tardes de trabajo son lo más difícil de sobrellevar.

Su padre fue muy exigente en su formación y, aunque pensó en abandonar el negocio, Raúl continúa trabajando junto a su hermana en la tienda familiar.

Raúl combina su faceta de creador de contenido con el sueño de tomar algún día las riendas completas de la frutería.

A las cinco de la mañana, mientras gran parte de Madrid todavía duerme, Raúl ya está recorriendo los pasillos de Mercamadrid buscando el mejor género para su tienda.

Tiene 25 años, millones de visualizaciones en redes sociales y más de mil seguidores en Instagram, pero su rutina sigue siendo la misma que aprendió cuando era adolescente en la frutería familiar del barrio de La Concepción.

"Es un sector bastante esclavo", reconoce sin rodeos en el pódcast Animales Humanos Podcast.

Detrás del fenómeno conocido como 'el Frutero de TikTok' hay una historia de sacrificio, presión familiar y relevo generacional. Raúl comenzó a trabajar en la frutería Vitaminas con apenas 16 años, después de dejar los estudios.

Su padre le puso una condición clara: o seguía estudiando o empezaba a trabajar. Eligió la segunda opción y desde entonces su vida quedó marcada por madrugones, esfuerzo físico y jornadas interminables.

El aprendizaje no fue sencillo. Su padre, a quien define como 'el mejor frutero de España', fue especialmente exigente con él.

Raúl recuerda repartir pedidos pesadísimos caminando por las calles de Madrid por muy poco dinero, pero también reconoce que esa dureza terminó enseñándole el oficio desde abajo.

"Yo me acuerdo perfectamente del primer día que mi padre me dijo por el grupo de la familia: 'Raúl, no llegues tarde a casa que mañana a las 5 de la mañana salimos", explica.

Desde entonces, las mañanas empiezan mucho antes del amanecer. "Voy a Mercamadrid a las 5 de la mañana. Hay siete naves y unos 700 puestos. Voy eligiendo el producto que quiero llevar a mi tienda", cuenta.

Esa selección puede prolongarse hasta las nueve o nueve y media de la mañana. Después llega otra de las partes más duras del trabajo: cargar el camión y preparar toda la mercancía antes de abrir la tienda.

La jornada, sin embargo, está lejos de terminar ahí. "Voy a casa a comer a la hora que se pueda. A veces llego a las dos, a veces a las tres, y luego volvemos por la tarde hasta las ocho y media o las nueve. Al día siguiente lo mismo, de lunes a sábado", resume.

Aunque asegura que el madrugón ya no le pesa porque se acostumbró desde pequeño, admite que las tardes eternas son lo más complicado de sobrellevar.

Hubo un momento en el que pensó abandonar todo. Se sentía frustrado porque su padre seguía controlando cada decisión de la frutería y no le permitía modernizar el negocio.

Incluso llegó a plantearse mudarse a Alicante con su novia y empezar de cero como taxista o conductor de Uber. Pero justo entonces llegó TikTok.

Un vídeo grabado de forma improvisada mientras cerraba la tienda cambió su vida. Alcanzó millones de visitas y le abrió la puerta a las redes sociales. Aun así, insiste en mantener los pies en la tierra. "Soy más frutero que influencer", asegura.

Hoy compagina la creación de contenido con el negocio familiar, trabajando junto a su hermana Andrea mientras sueña con tomar algún día las riendas completas de la tienda.

Detrás de cada vídeo viral, sigue habiendo un joven que se levanta antes del amanecer para vender fruta fresca en Madrid.