La hija de María nació de forma prematura.

La hija de María nació de forma prematura.

Sociedad

María tuvo que cuidar a su hija sola: "En el trabajo me dijeron que no podía volver a pedirme permisos ni teletrabajar"

Su testimonio refleja la dura realidad de la maternidad en España y evidencia el alto precio laboral de criar a un hijo en solitario sin red de apoyo.

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Las claves

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María tuvo que cuidar sola a su hija prematura, pidiendo una excedencia y sin apoyo familiar por el fallecimiento de su padre y la enfermedad de su madre.

En su trabajo, le negaron la posibilidad de volver a pedir permisos para cuidar a su hija ni teletrabajar, evidenciando la falta de flexibilidad laboral.

El 82% de las mujeres renuncian a su carrera profesional por la maternidad y tres de cada cuatro se sienten agotadas física y emocionalmente.

La maternidad en España se enfrenta a obstáculos como la falta de conciliación, el retraso en la edad media para ser madre y el aumento de mujeres que crían solas.

Ser madre en España es hoy una decisión cada vez más compleja. No solo por el deseo personal, sino por todo lo que la rodea: el coste de la vivienda, la estabilidad laboral o la dificultad para conciliar.

En la última década, el número de nacimientos ha caído un 25%, la media se sitúa en un solo hijo por mujer y la edad media de maternidad ya alcanza los 32,6 años.

Tanto es así que nacen más niños de mujeres mayores de 40 que de menores de 25. Detrás de estas cifras no hay solo estadísticas, sino historias como la de María.

Su testimonio, recogido en Informativos Telecinco, refleja las dificultades reales de muchas mujeres que afrontan la maternidad en condiciones adversas.

En su caso, lo hizo prácticamente sola desde el principio. "Mi hija nació prematura, me recomendaron que no la llevase a la escuela infantil durante el primer año y tuve que pedir una excedencia para cuidarla", cuenta.

A esa situación se sumó un duro golpe personal que la dejó sin red de apoyo. "Mi padre falleció cuando estaba embarazada y luego mi madre enfermó", explica. Sin ayuda familiar, el cuidado de su hija recayó completamente sobre ella.

El regreso al trabajo, lejos de facilitar las cosas, abrió un nuevo frente. Las necesidades de su hija, especialmente cuando enfermaba, chocaban con la falta de flexibilidad laboral.

"Me dijeron que no podía volver a pedirme permisos para cuidar ni teletrabajar", denuncia María, evidenciando una realidad que comparten muchas trabajadoras.

Su historia no es una excepción. Según se expone también en Informativos Telecinco, tres de cada cuatro madres se sienten agotadas física y emocionalmente. La conciliación sigue siendo una asignatura pendiente, y la carga recae mayoritariamente sobre ellas.

Desde la asociación Malasmadres, su presidenta, Laura Baena, pone cifras a esta problemática: "El 82% de las mujeres renuncian, aparte de su empleo, su carrera profesional por la maternidad. Tres de cada cuatro se sienten agotadas física y emocionalmente y encima se sienten solas".

Aunque el colectivo reclama medidas estructurales, como un pacto de Estado, la realidad cotidiana sigue siendo difícil de sostener para muchas familias.

El caso de María pone rostro a una tendencia que explican las estadísticas: la maternidad no solo se retrasa, sino que en muchos casos se vive en soledad y con renuncias. Una experiencia que, lejos de ser excepcional, se repite en silencio en miles de hogares en España.