Tania Serrulla, madre soltera

Tania Serrulla, madre soltera

Sociedad

Tania tiene 42 años y no encuentra trabajo por ser madre soltera: "Mi hijo es problema mío, no te tiene que afectar"

Tania denuncia que ser madre soltera ha frenado su acceso al empleo y que en las entrevistas su vida personal pesa más que su experiencia profesional.

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Las claves

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Tania Serrulla, madre soltera de 42 años, denuncia dificultades para encontrar trabajo debido a su situación familiar.

Afirma que las entrevistas de trabajo se enfocan en su maternidad y no en su experiencia profesional.

Recibe preguntas sobre su disponibilidad y organización como madre, lo que condiciona sus oportunidades laborales.

Critica la falta de ayudas institucionales y la complejidad burocrática para acceder a apoyos como madre soltera.

El currículum de Tania Serrulla no ha cambiado demasiado en los últimos años. Su experiencia sigue ahí, intacta.

Lo que sí ha cambiado, y lo que ahora parece pesar más que cualquier otra etapa de su trayectoria, es su condición de madre soltera.

A sus 42 años, cada entrevista de trabajo se convierte en un examen que va más allá de lo puramente profesional.

Tania, que siempre tuvo claro que quería ser madre soltera, no anticipó que esa decisión condicionaría su acceso al empleo.

Antes de tener a su hijo, el proceso era fluido. "Yo antes me apuntaba a las entrevistas de trabajo con cierta tranquilidad. Me llamaban enseguida y me contrataban", recuerda en el programa Y Ahora Sonsoles. La diferencia, dice, es evidente desde que es madre.

En muchas entrevistas, la discriminación no es explícita, pero se percibe. "En el momento en el que eres madre, hay una especie de pregunta que no se formula en el momento de la entrevista pero que se queda en el aire", explica. Esa duda implícita gira en torno a su disponibilidad, su organización diaria o su capacidad para conciliar.

En otras ocasiones, esas cuestiones sí se plantean directamente. "Te preguntan si vas a tener más hijos", señala, además de otras relativas a cómo se organiza para recoger al niño o qué flexibilidad tiene, desplazando así la atención de su perfil profesional hacia su vida personal.

Ese cambio de foco tiene consecuencias claras. "Tienes la sensación de que no les importa la experiencia que yo pueda aportar a ese trabajo. Mi trayectoria", lamenta.

La madre insiste en que su situación personal no debería influir en su carrera. "Mi vida personal, mi vida familiar o mi hijo es problema mío. No te tiene que interesar ni afectar a ti. Pero en verdad sí que importa y sí que afecta", afirma, subrayando la contradicción que vive en cada proceso de selección.

A esta realidad se suma la falta de apoyo institucional. "No hay tantas ayudas por ser madre. Las pocas ayudas a las que yo puedo acceder, y las madres como yo que estamos en la misma situación, son a un año vista, con efecto retroactivo", explica.

Además, denuncia la complejidad burocrática: "Lo peor de todo son los trámites burocráticos. Tienes que aportar un montón de documentación. Solicitar las ayudas debería ser más fácil".

El testimonio de Tania pone sobre la mesa una barrera silenciosa pero persistente. Una que no aparece en las ofertas de empleo, pero que sigue marcando el camino de muchas mujeres que, como ella, ven cómo la maternidad se convierte en un factor determinante a la hora de trabajar.