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Las residencias de Castilla-La Mancha exigen actualizar las tarifas concertadas: "Llevan años sin actualizarse"
El precio medio de una plaza residencial se sitúa en torno a los 2.060 euros mensuales en el ámbito privado, mientras que la plaza de concierto ronda los 1.897 euros.
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La Asociación de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores de Castilla-La Mancha (Artecam) ha denunciado que las tarifas de concierto llevan "años sin actualizarse y no reflejan el incremento de costes que ha experimentado el sector, especialmente en personal, suministros y exigencias normativas".
Así lo ha expresado la asociación con motivo del Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones, lamentando que "la falta de protagonismo social de las personas mayores influye directamente en el nivel de recursos que se destinan a sus cuidados".
La organización ha alertado de que una sociedad verdaderamente intergeneracional exige reconocer a las personas mayores como "miembros activos, visibles y con voz dentro del conjunto social".
"El edadismo sigue influyendo en la priorización de políticas públicas y en la distribución de los recursos. Cuando un ámbito no ocupa un lugar central en la agenda pública, tampoco lo hace en la asignación de recursos", ha alertado el presidente de la asociación, Juan Carlos Vereda.
Según ha detallado, el precio medio de una plaza residencial en Castilla-La Mancha se sitúa en torno a los 2.060 euros mensuales en el ámbito privado, mientras que la plaza concertada ronda los 1.897 euros. Esa diferencia de 260 euros al mes por plaza "no responde a una mejora del servicio en el ámbito privado, sino al desfase existente entre el coste real de la atención y las tarifas públicas".
A este desequilibrio ha agregado el hecho de que el actual régimen de desindexación de precios en la contratación pública "impide ajustar automáticamente estas tarifas conforme evolucionan los costes reales del servicio".
Participación social
Vereda ha insistido en que la solidaridad intergeneracional debe traducirse en una relación real entre generaciones, basada en el conocimiento mutuo, el respeto y la convivencia. Por ello, ha considerado fundamental abrir los centros a la comunidad y fomentar el contacto directo entre personas de distintas edades.
"Las residencias no son espacios aislados, son parte de la vida social de nuestros municipios. Cuanto más se conozca el trabajo que se realiza dentro, mayor será el reconocimiento y el compromiso con los cuidados", ha asegurado.
Por todo ello, ha hecho un llamamiento a asociaciones, centros educativos y entidades sociales para que "participen activamente en la vida de los centros, visiten las residencias y compartan tiempo con las personas que viven en ellas".