Xi Jinping, presidente de la República Popular China.

Xi Jinping, presidente de la República Popular China. Europa Press

Sociedad

China cambia de aliados: ahora refuerza su cooperación con Pakistán tras la ofensiva de EEUU e Israel en Irán

El gigante asiático ha implementado su colaboración con Pakistán como aliado estratégico en medio del conflicto en Oriente Medio.

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Las claves

China refuerza su cooperación con Pakistán para impulsar la paz en Oriente Próximo tras la ofensiva de EEUU e Israel en Irán.

Altos cargos de China y Pakistán se reúnen en Pekín para coordinar esfuerzos y fomentar el diálogo entre las partes enfrentadas en la región.

Pakistán se ha ofrecido como mediador, organizando reuniones con Arabia Saudí, Egipto y Turquía, y transmitiendo a Irán un plan de 15 puntos propuesto por Washington.

China agradece a Irán el paso seguro de tres buques chinos por el estrecho de Ormuz y mantiene su apoyo diplomático sin implicarse militarmente en el conflicto.

China ha anunciado un refuerzo de su cooperación con Pakistán con el objetivo de impulsar la paz en Oriente Próximo, en un momento de creciente tensión tras la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán a finales de febrero.

La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, explicó que altos cargos de ambos países se reunirán en Pekín para coordinar esfuerzos y fomentar conversaciones entre las partes enfrentadas, con la intención de evitar que el conflicto se vuelva más grave.

"Los dos ministros de Exteriores, Wang Yi e Ishaq Dar, reforzarán la comunicación estratégica y la coordinación sobre la situación en Irán y realizarán nuevos esfuerzos para mover la paz", declaró Mao, durante una rueda de prensa.

El ministro subrayó que China y Pakistán son "socios estratégicos para toda la vida".

La visita del ministro pakistaní se produce tras encuentros con sus homólogos de Arabia Saudí, Egipto y Turquía, en los que se analizaron posibles vías para poner fin a la guerra en Oriente Medio.

La ofensiva cumplió hace escasos días un mes después de cientos de ataques sobre infraestructuras militares iraníes y el asesinato del Líder Supremo, Ali Jameneí, lo que ha desatado una guerra a gran escala en la región.

Los combates no solo han causado ya más de 2.000 muertos en territorio iraní, sino que también han generado una desestabilización generalizada que amenaza la seguridad del tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético mundial.

En este contexto, Pakistán se ha ofrecido como mediador, organizando reuniones con los ministros de Exteriores de Arabia Saudí, Egipto y Turquía, y transmitiendo a Irán un plan de 15 puntos propuesto por Washington.

Tras el rechazo de Teherán a mantener conversaciones directas con EEUU ha entrado en juego el papel de Islamabad. Pakistán se ha presentado como facilitador de diálogo entre ambos bandos.

Por ello, China ha decidido reforzar su coordinación con la capital pakistaní para respaldar estas iniciativas de mediación sin involucrarse directamente en el conflicto militar.

De igual manera, Pekín también ha expresado su gratitud a Irán por permitir el paso seguro de tres buques chinos por el estrecho de Ormuz en medio de los ataques.

"Gracias a los esfuerzos coordinados con las partes pertinentes, tres buques chinos han transitado recientemente por el estrecho de Ormuz", aseguró Mao Ning. "Expresamos nuestra gratitud por su ayuda".

Si bien China es un aliado importante de Irán, hasta ahora no ha anunciado una implicación militar sobre el conflicto.

Su estrategia se ha centrado en reforzar la cooperación con Pakistán y otros socios regionales para fomentar el diálogo y estabilidad, mientras la tensión entre EEUU, Israel e Irán continúa escalando.

La atención internacional permanece sobre la región, consciente de que cualquier error de cálculo podría tener consecuencias graves para Oriente Próximo y la economía global.