Imagen de José Joaquín Moreno De Silva, agricultor.

Imagen de José Joaquín Moreno De Silva, agricultor.

Sociedad

José Joaquín, agricultor en España: "Con lo que me cuesta 1 trabajador aquí, en Marruecos tienes 16. Imposible competir"

José Joaquín Moreno, agricultor y ganadero con más de 60 años de experiencia, fue sincero sobre la competencia desleal en España y otros mercados.

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Las claves

Los agricultores españoles denuncian competencia desleal por la importación de productos agrícolas de países como Marruecos, donde los costes son mucho menores.

La diferencia salarial es abismal: un trabajador en Marruecos cuesta hasta 16 veces menos que en España, dificultando la supervivencia de las explotaciones españolas.

Los productos importados a menudo no cumplen las estrictas normas europeas de seguridad, medio ambiente y derechos laborales, lo que agrava la desigualdad competitiva.

El sector agrícola español exige que se igualen las condiciones para competir y que se refuercen los controles en frontera sobre los productos importados.

Desde hace años son muchos los agricultores y ganaderos que reclaman una competencia desleal frente a los productos importados de otros países como Marruecos, Egipto o Costa Rica.

Estas frutas y verduras, al producirse en países con normas mucho menos exigentes y monedas con menor valor que el euro, provocan que su precio en España sea inferior al de los productos nacionales.

Por ello, el agricultor y ganadero José Joaquín Moreno De Silva explicó en Rompiendo el Molde Podcast cómo ven y viven los trabajadores del campo en España esta situación y lo difícil que tienen competir en el mercado.

Competencia desleal

Los agricultores y ganaderos españoles atraviesan un momento delicado por la competencia desleal.

Mientras luchan por mantener sus explotaciones cumpliendo todas las normas europeas de seguridad alimentaria, medio ambiente, bienestar animal y derechos laborales, en los supermercados compiten con productos importados de terceros países que no tienen que cumplir esos requisitos.

Estos productos, elaborados con pesticidas, fitosanitarios o hormonas prohibidas en la Unión Europea, o bajo normas laborales y ambientales más laxas, llegan al mercado europeo con costes muy inferiores.

Esto provoca que sea casi imposible que los productos nacionales vendan a precios que cubran sus costes y sostengan sus explotaciones.

Por tema de cercanía, uno de los países de los que más se exporta en materia agrícola es Marruecos, especialmente todo lo que son tomates, pimientos, hortalizas de invernadero, frutos rojos o frutas cítricas.

Por esa razón, José Joaquín apuntaba cómo muchos agricultores españoles se marchan allí: "Tú en Marruecos para cualquier negocio tienes que entrar allí, llámalo la casa real sobre todo, llámalo lo que sea. Si tú no entras con gente de allí, solo no puedes hacerlo".

"Pero hay muchos agricultores que están cultivando naranja, pomelo, chirimoya... en parte de Marruecos y agricultores españoles muchos. Además amigos míos que me lo han ofrecido", aseguraba.

Esto se debe a que, en comparación con España, las condiciones laborales son mucho más bajas. El salario medio en Marruecos es de 450 euros, mientras que en nuestro país es de 2.385 euros.

"Pero hay una cuestión que es evidente: por lo que yo pago a un tío en España, en Palma del Río, en Cuenca... tengo a 16 en Marruecos", añadía el agricultor. "Entonces, ¿cómo vas a competir? No puedes competir".

José Joaquín sostenía que la única manera de competir es "con los tratados que hace la Comunidad Europea". "Que la fruta va a valer tanto porque las balas van a valer tanto y tal. Todo por cambalaches políticos. Agrícolamente es imposible", indicaba.

El impacto se traduce en caída de precios, presión sobre los ingresos de agricultores y ganaderos, y riesgo real de cierre de miles de pequeñas y medianas explotaciones.

Por eso los agricultores y ganaderos reclaman condiciones de igualdad para competir de manera justa. Exigen que los productos importados cumplan las mismas normas sanitarias, medioambientales, laborales y de bienestar animal que los producidos dentro de la Unión Europea.

Asimismo, también solicitan controles más estrictos en frontera para evitar la entrada de sustancias prohibidas o incumplimientos de los estándares europeos.