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Sociedad

Descansos temporales para quienes cuidan de personas dependientes

Con el servicio ‘respiro familiar’, las personas mayores dependientes pueden ingresar durante un tiempo en las residencias de CleceVitam para que familiares y cuidadores puedan descansar o hacer frente a imprevistos.

25 junio, 2022 03:21

El cuidado de personas mayores dependientes con frecuencia recae sobre algún miembro de la familia. Atender a diario las necesidades de esas personas puede suponer un desgaste físico y mental capaz de afectar a la calidad de vida del cuidador. En 2019 el 69,77 % de los cuidadores presentó síntomas de estrés y sobrecarga, tal y como indica un estudio realizado por la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica. Estos datos ponen en valor la importancia de prestar especial atención a la salud de todos aquellos que dedican su tiempo a cuidar de personas dependientes.

Además de cumplir con las labores de atención, dos de cada tres cuidadores compaginan estas tareas con un trabajo y el 62 % dedica entre 6 y 12 horas al día a dichas labores, lo que, en ocasiones, supone más de una jornada de trabajo convencional. Así lo muestran los datos obtenidos por un estudio de investigación sociosanitaria sobre cuidadores de personas mayores dependientes realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Siendo conscientes del nivel de estrés y sobrecarga que padecen muchos cuidadores, en CleceVitam ofrecen el servicio conocido como ‘respiro familiar’. Mediante este programa pueden contratar estancias para personas mayores dependientes, durante un tiempo determinado que varía en función de las necesidades de cada caso, que permita a los cuidadores descansar o resolver otros asuntos que son incompatibles con la atención de esas personas.

Una apoyo para los familiares 

Noelia San Esteban Gómez, directora de la residencia CleceVitam Otazu, situada en el centro de León, asegura que este servicio de respiro familiar va dirigido especialmente a los familiares que tienen a su cargo personas dependientes y que necesitan ausentarse durante un periodo de tiempo determinado. “Lo más importante es que las familias se sientan apoyadas y tengan la opción de despejar sentimientos y pedir ayuda. Que tengan tiempo para su autocuidado es algo esencial”, asegura Noelia haciendo hincapié en lo notable que es el síndrome de sobrecarga que presentan la mayoría de los cuidadores. “Las familias lo que buscan a veces es una liberación en cuestión de ayuda”, añade.

Optar por los servicios de una residencia para tener un periodo de descanso, o por cualquier otro motivo que impida al cuidador hacerse cargo de la persona dependiente, es algo que puede generar mucha indecisión. Por ello, residencias como CleceVitam Bastiagueiro, en A Coruña, permiten una visita a las instalaciones previamente al ingreso para que, tanto el residente como las familias, comiencen el respiro familiar de la forma más tranquila posible.

“Que vengan previamente a la residencia es algo fundamental. Y que la familia les acompañe para romper el hielo, también. Es importante que vean que es como su casa”, afirma Yolanda Vilar Pérez, trabajadora del centro CleceVitam Bastiagueiro. Con cada ingreso, tanto Yolanda como el resto de sus compañeros proporcionan atención directa para que la acogida sea la mejor posible y los nuevos residentes se sientan respaldados.

Actividades para facilitar la integración y garantizar una buena estancia

La integración en la residencia puede resultar un proceso difícil al principio, ya que tienen que adaptarse a un nuevo hogar, con personas que no conocen y lejos de sus familias. “Son los mismos nervios iniciales y las mismas actitudes que con una estancia permanente. Pero al decir que es una cosa temporal, el proceso de adaptación es mejor, no lo viven como una sensación de soledad, eso es una cuestión que siempre trabajamos”, asegura Yolanda.

Es posible que en algún caso puntual sí se presente ese sentimiento. Para gestionarlo, antes del ingreso se acuerda con la familia cómo actuar ante este tipo de situaciones: “Si la persona se pone muy nerviosa por no hablar con su familiar intentamos gestionar una llamada telefónica o videollamadas, algo que utilizamos mucho. Que nos dejen a nosotros la atención primordial, pero que no pierdan el vínculo. Así tanto familiares como cuidadores se quedan más tranquilos”, explica la trabajadora social de Bastiagueiro.

Además de ofrecer esta vía de comunicación para que el respiro sea más llevadero, en todas las residencias se desarrollan actividades que facilitan la integración de los nuevos usuarios. Aunque no participen en ellas desde el principio, es importante que estén presentes para que vayan conociendo al grupo con el que va a convivir (en CleceVitam los residentes se organizan en unidades de convivencia formada cada una de ellas por un pequeño número de usuarios). “La parte más satisfactoria para nosotros es cuando vemos que la persona va participando o que se encuentra como en su casa, durmiendo la siesta en el sofá. También cuando empiezan a manejarse ellos solos y preparan un café, por ejemplo. Cuando se toman esas libertades, ves que sienten que esta residencia es como su hogar”, concluye Yolanda Vilar.