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La Jungla

Ramsés II, la momia que tuvo que sacarse el pasaporte para viajar

En la Jungla. El faraón Ramsés II seguramente viajase en vida, pero fue muerto cuando se enfrentó a un gran vuelo: de Egipto a Francia. Por extraño que parezca, a la momia tuvieron que hacerle un pasaporte.

Para viajar fuera del país resultan imprescindibles los documentos que acrediten nuestra procedencia y la autorización a entrar a otros territorios. En Europa nos basta con el DNI si el país a visitar se encuentra dentro del espacio de Schengen, para el resto deberemos disponer del pasaporte en regla y, además, obtener un visado especial que nos acredite la entrada a según qué países. Eso estando vivos. Porque, ¿qué ocurre en el caso de tener que volar a otro país cuando hemos estirado la pata?

La historia que relatamos transcurrió en 1976. Ese año asistimos al primer vuelo oficial del Concorde, en Estados Unidos se funda la empresa Apple, Adolfo Suárez asume la presidencia de España... Y el faraón Ramsés II realiza un viaje desde su Egipto natal hasta París, en Francia. Este último dato no resultaría llamativo de no ser porque en aquel año, 1976, Ramsés II llevaba más de 3000 años muerto y convertido en una de las momias mejor conservadas de la historia. Para que siguiera siendo así el faraón momificado debía someterse a un proceso de preservación.

La momia de Ramsés II, descubierta en 1881 por Gaston Maspero y H. Brugsch, se conservaba en el Museo Egipcio de El Cairo. Las condiciones de la sala, que no eran aptas para la conservación de la momia, fueron deteriorando a Ramsés II hasta que los restos estuvieron en serio peligro de dañarse de manera irremediable. En vías de encontrar un tratamiento adecuado, los responsables del museo acordaron con especialistas franceses el estudio de la momia y el posterior tratamiento de la misma en vías de solucionar el deterioro y así preservar tamaña reliquia de valor incalculable. En París encontraron que la momia de Ramsés II estaba infestada por 89 tipos de hongos: la sala del museo donde había permanecido en El Cairo tenía demasiada humedad.

La curiosidad del viaje a París no solo atañe al estado de la momia, también a los documentos que tuvieron que tramitarle a Ramsés II. Dado que en Francia no podía entrar nadie sin pasaporte, estuviese vivo o muerto, el faraón, con 3000 años de antigüedad, tuvo pasaporte. No sabemos cómo era, pero esta recreación de David S. Anderson podría acercarse.

La curiosidad no se queda solo en el pasaporte ya que, al pisar suelo francés en el aeropuerto de Le Bourget, la momia de Ramsés II recibió honores militares como jefe de estado. Tras el tratamiento fungicida recibido los restos de Ramsés II volaron a Egipto donde son exhibidos en el Museo Egipcio de El Cairo.