Marianne y Debbie, las dos protagonistas del vídeo

Marianne y Debbie, las dos protagonistas del vídeo Wisdo

La Jungla

Por qué decidí no reconstruirme el pecho tras el cáncer de mama

En la jungla. Dos mujeres protagonizan un vídeo en Facebook en el que cuentan lo que tuvieron que pasar hasta tomar esa decisión.

Patricia Morales

Se abre el telón y aparecen dos mujeres desvistiéndose. Una, con el pelo corto y rojizo. La otra, largo y morado. El tiempo avanza y las dos protagonistas de este vídeo se quitan la camiseta que cubre su torso. No hay tela, ni siquiera sujetador. Y tampoco hay pechos. El cáncer se los llevó y ahora sólo (sólo) quedan cicatrices.

Marianne Duquette y Debbie Bowers son dos mujeres estadounidenses que hace unos meses protagonizaron un vídeo que expuso su problema y ayudó a concienciar sobre la posibilidad, que también existe, de no hacerse una reconstrucción de pechos una vez terminado el tratamiento contra el cáncer de mama

Ella es Marianne

Ella es Marianne Cedida Beatrice de Gea

Marianne tuvo cáncer por primera vez en 1994. Era un linfoma de Hodgkin y tenía 28 años. Según cuenta ella misma en conversación con EL ESPAÑOL a través de correo electrónico, se sometió a radiación y a una esplenectomía. En 1997 recayó. Fue entonces cuando se sometió a quimioterapia. “En 2014 fui diagnosticada con cáncer de mama causado por la radiación que tuve 23 años atrás”, dice Marianne.

Su historia es una más de las que engrosan las listas del maldito cáncer. Por esta enfermedad se sometió a una doble mastectomía con reconstrucción inmediata. No hubo suerte: su cuerpo no aceptó esos implantes y sufrió varias infecciones después, así que se los quitaron. Su viaje personal lo ha contado en este vídeo que se ha compartido en redes sociales como la espuma y que ha saltado a las páginas de The New York Times.

“A todas las mujeres a las que he conocido, ya sea en el vídeo o en el artículo, las caracteriza que han hecho una elección personal y están contentas con ello”. Ella también lo está, a pesar de ser esa parte del todo que rechaza una reconstrucción de mamas y que lo hace consciente de los problemas que acarrea una operación, a su juicio, estética.

A continuación reproduzco literal la historia de Debbie Bowers, tal y como ella me la ha contado a través de correo electrónico.

Mi nombre es Debbie Bowers. Tengo 45 años, soy madre de tres hijos y tengo dos nietos. Me diagnosticaron carcinoma ductal invasivo a los 43 años. Me encontré un bulto en mi pecho derecho mientras me duchaba. Al día siguiente cogí cita con mi doctor. Después de confirmar que tenía cáncer, mi médico me contó que los siguientes pasos serían someterme a una mastectomía, determinar el tratamiento a seguir y consultar con otros médicos acerca de la reconstrucción.

En ningún momento me dijo que no hacer la reconstrucción era una opción pero instantáneamente supe que era eso lo que quería hacer. Supe que no quería introducir en mi cuerpo nada de fuera mientras todavía estaba recuperándome. Mi foco estaba en curarme. La reconstrucción requería riesgos que no estaba dispuesta a afrontar así como operaciones extra y tiempo de baja en el trabajo. Era un riesgo que no estaba dispuesta a tomar.

Sé perfectamente que mi feminidad no está determinada por mis pechos. Estoy cómoda en mi propia piel para salir al mundo con mi nuevo cuerpo y enseñar a otras personas sobre las opciones y la aceptación de esas opciones.

Profesionales médicos cuestionaron mi elección y me dijeron que el seguro médico cubría todo. Amigos y familiares también me cuestionaron. La sociedad ve a las mujeres con pechos y muchas lo que quieren es sentirse “normales” o recuperar aquello que les fue arrebatado para intentar seguir adelante. He llegado a escuchar a mujeres solteras decir que nunca encontrarían un marido si no tienen tetas.

Pero puedo decir que los hombres que saben de esto lo aceptan tal como es porque lo que hay en el interior de un ser humano es lo que importa al final del día. Me gustaría que los demás supieran que ser mujer va más allá de tener un par de tetas. Ser mujer es lo que eres en tu interior. Necesitamos amar nuestros cuerpos y aceptar a los demás con sus diferencias.

Es verdad que no recibo comentarios negativos pero en los meses de verano la gente me mira más porque nunca escondo el hecho de que estoy plana. Y ese es uno de los problemas: encontrar ropa es una de las cosas más difíciles. La mayor parte de la ropa para mujer está adaptada al pecho. No puedo llevar ropa con escote sin deslumbrar a todo el mundo con mi pecho plano. Y ni te cuento los trajes de baño.

Gracias a Facebook encontré un grupo llamado “Flat and Fabulous” en el que compartimos nuestras inquietudes y me resulta de gran ayuda. Estoy sorprendida con la cantidad de mujeres que eligen no hacerse la reconstrucción de pechos y los números siguen aumentando. Le diría a cualquier mujer que esté haciendo frente a estas opciones que haga lo que sienta que es mejor para ella, que se informe, bascule cada opción y ame su cuerpo siempre. Han pasado dos años y no me arrepiento de mi elección. Fue lo mejor para mí.

El apoyo de Wisdo

Una de las partes importantes en este recorrido diario para volver a amar su cuerpo es Anne Marie, una de las trabajadoras de Wisdo. Esta plataforma es la creadora del vídeo y la que ayuda a enfermos a superar las adversidades mediante consejos y experiencias de quienes ya han pasado por eso. De hecho, Anne Marie también es una superviviente de cáncer de mama.

“Fui diagnosticada de cáncer de mama en 2012. Justo después de que mi doctora me dijera la frase “tienes cáncer”, me preguntó quién sería mi cirujano plástico”, cuenta Anne Marie a EL ESPAÑOL.

Anne Marie, trabajadora de Wisdo y superviviente de cáncer de mama

Anne Marie, trabajadora de Wisdo y superviviente de cáncer de mama Cedida

Otro de los grandes problemas que ven estas mujeres es que la sociedad da por buena la reconstrucción, como si fuera la única posibilidad tras sufrir una enfermedad como esta. “No investigué nada acerca de quedarme sin pechos por muchas razones. La sociedad juega un papel esencial en cómo se sexualiza el cáncer de mama como si con ello consiguiéramos una ‘operación gratis de tetas’. En parte, mi pensamiento me decía que tenía que tenerlas para estar entera. Tuve una reconstrucción fallida y soporté una cirugía de diez horas para tener algo mío de vuelta. Ahora me doy cuenta de que hay mucho más en este proceso que la simple reconstrucción”, afirma Anne Marie.

“Un pecho no hace a una mujer. Nuestra actitud, nuestra mente y nuestro espíritu sí lo hacen”, denuncia Anne Marie, quien también sostiene que “hacerse la reconstrucción de pechos es una opción personal, no estética. Creo que nadie, salvo la propia persona, puede decidir lo que es bueno para ella”.