El cadáver de Bozidar Konjevic fue exhumado el viernes para comprobar si fue enterrado vivo

El cadáver de Bozidar Konjevic fue exhumado el viernes para comprobar si fue enterrado vivo

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¿Enterraron vivo al Dr. Konjevic? Los misteriosos golpes que venían de su tumba

El controvertido 'científico' croata llegó a emular a Tesla y presumía de haber inventado un regenerador celular.

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El doctor Bozidar ‘Christian’ Konjevic dedicó su vida a investigar la regeneración de las células. Murió el 7 de enero y fue enterrado el jueves por la mañana. A la 1 y media de la tarde, una familia que paseaba por el cementerio aseguró escuchar golpes que procedían del interior de su nicho. Un juez acabó ordenando la exhumación del cadáver para comprobar si fue enterrado vivo.

Sucedió el viernes en la localidad de Torrent (Valencia). Seis personas de una misma familia visitaban la tumba de un familiar cuando unos golpes les asustaron. “De repente escuchamos unos golpes, plam, plam. De madera. Y venga golpes”, explica una de las testigos a Las Provincias. Los seis se dieron cuenta de inmediato de que el ruido procedía del interior de uno de los nichos próximos. Preguntaron si había alguien ahí y entonces escucharon dos golpes aún más fuertes.

La abuela echó a correr del mismo miedo y el niño de 13 entró en pánico. Mari Ángeles, una de las testigos, fue a avisar al enterrador, que no la creyó: “Se echó a reir y nos dijo que no podía ser, que lo había enterrado esa mañana”, cuenta. “Se rió de nosotras y nos dijo que nos fuésemos, que tenía que cerrar el cementerio”. El padre de la familia, convencido de lo que había escuchado, cogió una escalera y subió hasta la tercera fila para cerciorarse de que los ruidos venían de dentro de la tumba, pero entonces sonó la sirena de cierre del cementerio y se tuvieron que marchar.

Un operario del cementerio de Torrent abre la tumba de Bozidar Konjevic

Un operario del cementerio de Torrent abre la tumba de Bozidar Konjevic Las Provincias

Nieves, otra de las testigos, llamó al 112 y la policía municipal envió una patrulla. Acudieron dos agentes, a los que se sumaron otros cuatro que estaban haciendo el cambio de turno, pero a los que les pudo la curiosidad. Así, una comitiva de seis agentes acompañados de dos de las testigos presenciales volvió al camposanto para investigar. El enterrador aseguraba que era imposible que se escuchasen ruidos procedentes del interior de una tumba, pero la policía procedió a comprobarlo.

Un agente trepó con una escalera y, dando varios golpes al nicho, preguntó si había alguien. Nadie contestó. “Los policías se rieron entonces de nosotras”, cuenta la mujer que llamó a emergencias. Caso cerrado… en apariencia.

EL HIJO PIDE QUE DESENTIERREN A SU PADRE

Al día siguiente, Marko Konjevic, hijo del científico fallecido, se presentó en el juzgado número 1 de Torrent para pedir la apertura de la sepultura. Quería comprobar si a su padre lo habían enterrado vivo y estaba dando golpes en el ataúd con el palo de la bandera croata con la que lo habían enterrado. Marko, visiblemente nervioso y acompañado de cinco de los testigos, declaró a Las Provincias que “cuesta muy poco romper el nicho y nos quedamos tranquilos. Las causas de la muerte de mi padre no están claras. Nos dijeron en el hospital que había dejado de respirar y poco más”. 

Dadas las sospechas, el juez decidió ordenar la inmediata exhumación del cadáver, que se realizó el viernes por la mañana. La expectación que se había montado en torno al misterio llevó a que en la apertura de la sepultura estuvieran presentes el hijo del difunto, su yerno, dos abogados, un equipo de la policía científica, cuatro policías uniformados, varios empleados del cementerio y dos periodistas del periódico local. 

Un policía abre el ataúd y un médico forense certifica que Bozidar Konjevic está muerto

Un policía abre el ataúd y un médico forense certifica que Bozidar Konjevic está muerto Las Provincias

Lo que encontraron cuando abrieron el féretro fue al fallecido en la misma posición en la que reposaba cuando lo enterraron. No había indicios de movimiento, ni golpes ni restos de arañazos en la tapa.

Lo más paradójico del caso es que el protagonista post-mortem de esta historia fue un controvertido ingeniero, científico e investigador cuya carrera estuvo siempre envuelta por la polémica. Bozidar Konjevic, conocido como Christian, pasó media vida experimentando sobre la regeneración celular y aseguraba que tenía un tratamiento útil contra el VIH.

SIGUIENDO LOS PASOS DE TESLA

Konjevic nació en 1941 en Prijeboj (Croacia), pero abandonó su país en 1960, dos años después de que su padre y su hermano fuesen asesinados por motivos políticos, según cuenta en su biografía. Huyó a Austria y luego a Alemania, donde trabajó como ingeniero para Siemens. Allí conoció a una gallega con la que se casó y tuvo tres hijos. Se trasladaron a vivir a Torrent (Valencia) en 1968, donde trabajó como investigador en varias parcelas. Su abanico de inventos abarcaba desde el sector de los motores hasta el de la salud. Aseguraba que, al igual que su compatriota Nikola Tesla, había descubierto importantes avances eléctricos que le habían llevado a inventar un motor eléctrico que no consumía energía.

Pero donde más popularidad y polémica consiguió Konjevic fue en el sector de la salud. El croata explicaba que padecía una artirtis reumatoide desde la década de los 60 que iba avanzando poco a poco. En 1984, la enfermedad le dejó postrado en cama, de forma aparentemente irreversible. Pero al parecer, para entonces había desarrollado un sistema innovador de electroterapia que testó en su propio cuerpo. Él mismo hizo de cobaya. Probó su tratamiento y en poco tiempo se había repuesto totalmente de la enfermedad.

20 CLÍNICAS EN TODA ESPAÑA

El croata patentó su máquina milagrosa y la llamó "Regenerador Celular NTK-150". Consiguió vender este artilugio a una veintena de centros médicos de toda España. Explicaba que empezó siendo una terapia contra el reuma, pero que los resultados habían sido tan positivos que habían decidido empezar a probar con enfermos de sida, y que lo curaba. Para demostrarlo, empezó a presentar informes propios que respaldaban su teoría. Pero como necesitaba personas con las que experimentar, en 1991 puso varios anuncios en prensa demandando personas infectadas de VIH, con fines científicos.

El periodista Francesc Bayarri se hizo pasar por un enfermo y probó el regenerador celular. Contaba en 1991 que el invento tenía un brazo metálico que golpeaba el del paciente “hasta que la temperatura del cuerpo sube a 46 grados, pero la sangre no se coagula gracias a los golpes. A esa temperatura, el virus del sida se muere”, según relataba Konjevic.

Aquella exposición provocó que su popularidad creciese en todo el país, Abrió veinte centros médicos por toda la geografía española. Clínicas Konjevic tenía delegaciones en Madrid, Jaén, Cuenca, Lugo y así hasta 16 ciudades. Cobraba 4.000 pesetas por sesión y facturaba entre 100 y 250 millones de pesetas anuales. También motivó que el Ministerio de Sanidad pusiese la lupa sobre sus clínicas y tratamientos.

Bozidar Konjevic patentó su regenerador celular con el que aseguraba que curaba el sida.

Bozidar Konjevic patentó su regenerador celular con el que aseguraba que curaba el sida.

“Yo creo que aquello era un engaño", asegura el periodista Francesc Bayarri, que cuenta cómo Sanidad negó haber homologado nunca el regenerador celular y confirmó que Konjevic “no había cumplimentado los protocolos médicos necesarios en España para experimentar con seres humanos”. El periodista recuerda que “escribí sobre aquello, pero después le perdí la pista. Años antes apareció en un reportaje de Valencia Semanal y se presentaba como nacionalista croata”, recuerda. 

INVENTÓ UN MOTOR QUE NO GASTA

Desilusionado, Konjevic siguió investigando en diversas áreas y manifestando su descontento con las autoridades españolas en su página web, donde pedía ayudas no oficiales para desarrollar un motor revolucionario, que presuntamente no consumía kilovatios pero que rendía un 400% por encima de cualquier otro motor eléctrico: “Como la investigación científica en España no está suficientemente valorada, agradeceré toda colaboración para que la sociedad actual pueda beneficiarse lo antes posible de esta fuente de energía”.

Bozidar Konjevic en su despacho de Torrent, Valencia

Bozidar Konjevic en su despacho de Torrent, Valencia

El croata llegó a presentar este invento en la Universidad Politécnica de Valencia, donde demostró que su motor funcionaba mientras el contador eléctrico no se movía. El motor estaba enchufado y funcionaba, pero no se registraba consumo de kilovatios.

Miembros de la universidad le pidieron quedarse con el artefacto para analizarlo, pero Konjevic se negó, exigiendo que cualquier comprobación se realizase delante de él. Finalmente, desde la Universidad desistieron de seguir investigando. No obstante, nadie pudo nunca encontrarle explicación verosímil a lo que sucedió con aquel motor, tal y como cuenta el periodista Vicente Lladró.

En los últimos años de su vida siguió desarrollando su regenerador celular y llegó a presentar datos de sus experimentos en los que aseguraba que más de un 93 por ciento de casos de los enfermos tratados con el regenerador celular habían experimentado mejora.

Lápida provisional de la tumba de Konjevic que fue abierta por mandato judicial

Lápida provisional de la tumba de Konjevic que fue abierta por mandato judicial

Los golpes que se oyeron en su ataúd horas después de su entierro no hacen más que aumentar la leyenda del controvertido doctor Konjevic. ¿Tuvo algo que ver su regenerador celular? ¿O se trata sólo de imaginaciones compartidas por seis personas simultáneamente? “No lo sé, lo ignoro. Lo que está claro es que es alucinante y un digno final a su vida”, concluye Francesc Bayarri.