Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, camina por el centro de Barcelona.

Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, camina por el centro de Barcelona. Crónica Global.

Reportajes CASO ANDIC

El enigma de la "terapia del barranco" de Jonathan Andic: "No existe en psicología clínica una técnica así, es peligrosa"

Lüderwaldt había pedido localizar en Montserrat un sendero con precipicios para escenificar con otro paciente que empujaba a su madre

La defensa niega "con toda contundencia" que Jonathan conociera o se interesara por una práctica de este tipo

Más información: Jonathan se interesó por una terapia que simulaba tirar a alguien por un barranco y buscó una ruta donde hubiera uno

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El paciente debía subir a Montserrat acompañado por varias personas. Una de ellas sería Maria Julia Lüderwaldt, la mujer que durante años había atendido a miembros de algunas de las familias más conocidas de Barcelona y que, en aquella representación, asumiría el papel de la madre.

Otra sería un enfermero, convocado "por si pasaba algo". También estaría Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, que asistiría como espectador. Cuando llegaran al lugar elegido, junto a un precipicio, Lüderwaldt se colocaría al borde y pediría al paciente que la empujara.

El objetivo, según la explicación que recibió una colaboradora suya y que ahora obra en poder de los Mossos d'Esquadra, era que aquel hombre comprobara que, pese al odio que sentía hacia su madre, llegado el momento sería incapaz de arrojarla al vacío.

Julia Luderwaldt, la psicoterapeuta de la familia Andic, a la salida del juzgado tras declarar esta mañana ante la jueza del juzgado de Martorell

Julia Luderwaldt, la psicoterapeuta de la familia Andic, a la salida del juzgado tras declarar esta mañana ante la jueza del juzgado de Martorell EFE/ Quique Garcia.

La escena nunca llegó a realizarse, pero su preparación forma parte ahora de la investigación sobre la muerte de Isak Andic. Johanna, una profesora de inglés que colaboraba puntualmente con Lüderwaldt, declaró ante los Mossos que Jonathan Andic conoció aquella práctica, se mostró "muy interesado" y se ofreció a acudir como observador.

La defensa lo niega "con toda contundencia" y asegura que Jonathan ni conocía ni se interesó por terapias relacionadas con simulaciones de caídas en la montaña. La revelación ha colocado en el centro del caso una cuestión distinta: qué clase de terapia era aquella y qué pretendía conseguir.

"No existe"

Para Lara Ferreiro, psicóloga, la primera respuesta es sencilla. "La terapia del barranco, la terapia de confrontación, no existe", explica a EL ESPAÑOL. "Es una práctica peligrosa".

Ferreiro asegura que no reconoce en la psicología clínica ninguna intervención que consista en trasladar a un paciente hasta un precipicio para reproducir físicamente una fantasía de agresión hacia un familiar.

"No existe en psicología clínica ninguna técnica que te haga irte al precipicio con la psicóloga", resume.

La precisión resulta relevante porque alrededor de Lüderwaldt se ha utilizado durante meses la palabra terapeuta. El Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya aclaró el pasado julio que no consta que Maria Julia Lüderwaldt haya estado colegiada en Cataluña ni en ningún otro colegio de psicología de España.

El organismo añadió que tampoco dispone de información que permita acreditar qué estudios terminó o qué titulación posee, más allá de las diferentes denominaciones utilizadas para referirse a ella en documentos judiciales y medios de comunicación.

Lüderwaldt, sin embargo, había atendido durante años a clientes y familias de elevado poder adquisitivo y terminó interviniendo en uno de los conflictos más delicados de la familia Andic: la difícil relación entre Isak y Jonathan.

Ubicación exacta del sendero que parte desde las cuevas del Salnitre en Collbató hasta el monasterio de Montserrat en el que se produjo el incidente.

Ubicación exacta del sendero que parte desde las cuevas del Salnitre en Collbató hasta el monasterio de Montserrat en el que se produjo el incidente. Julio César R. A.

El método

La denominada "terapia del barranco" estaba concebida inicialmente para otro de sus clientes, un hombre identificado como Salvador y diagnosticado, según el relato aportado a los Mossos, de esquizofrenia.

El paciente manifestaba un profundo rechazo hacia su madre. Lüderwaldt pretendía que la representación en la montaña sirviera para confrontarlo con sus propios sentimientos.

Ella ocuparía simbólicamente el lugar de la mujer, se colocaría junto al vacío y Salvador comprobaría que, pese a sus pensamientos, no sería capaz de empujarla. Para Ferreiro, el problema empieza precisamente en ese planteamiento.

Cuando una persona expresa una hostilidad intensa hacia uno de sus progenitores, explica, el trabajo clínico debe comenzar por analizar la causa de ese rechazo, aprender a manejar la ira y abordar los posibles conflictos o traumas asociados antes de plantear intervenciones específicas.

"No tiene sentido que se haga esto del barranco porque es peligroso para los pacientes", sostiene. La psicóloga encuentra un punto de contacto entre el experimento diseñado por Lüderwaldt y una técnica que sí forma parte de la práctica psicológica: la exposición.

Este tipo de intervención busca que una persona se enfrente de manera estructurada a un estímulo, situación o recuerdo que le provoca miedo o ansiedad. Puede realizarse mediante la imaginación y, en determinados trastornos, también en situaciones reales.

La diferencia está en la evaluación clínica, la existencia de un objetivo terapéutico definido, la graduación de la intervención y el control del riesgo.

Del diván al barranco

Ferreiro considera que Lüderwaldt tomó elementos propios de las técnicas de exposición y los trasladó a una situación que, por sus características, perdía las garantías de una intervención clínica.

"Ha cogido las técnicas de exposición que se hacen en terapia para hacerlas de una forma extrema", explica. Su conclusión es especialmente contundente: "Directamente es una intervención peligrosa. No es ningún tipo de técnica".

Cartel con consejos de seguridad puesto en el sendero de Montserrat tras la muerte de Isak Andic.

Cartel con consejos de seguridad puesto en el sendero de Montserrat tras la muerte de Isak Andic. E. E.

La psicóloga señala que una situación como la descrita podría haberse trabajado mediante exposición en imaginación, dentro de un proceso terapéutico y sin trasladar al paciente a un escenario que añadiera un riesgo físico real.

Hay además una circunstancia que obliga a extremar las precauciones: el paciente para el que supuestamente estaba diseñada padecía esquizofrenia.

Las principales guías clínicas recomiendan para las personas con psicosis o esquizofrenia intervenciones estructuradas, entre ellas la terapia cognitivo-conductual y el trabajo familiar, aplicadas por profesionales con formación adecuada y sometidas a supervisión.

Una ruta concreta

La reconstrucción de Johanna ofrece además una explicación sobre cómo aquella práctica terminó relacionada con el Camí de les Feixades. Lüderwaldt le pidió que localizara en Montserrat una ruta que tuviera precipicios y ambas recorrieron el camino el 1 de diciembre de 2024, trece días antes de la muerte de Isak.

La profesora conocía bien la montaña y debía ayudar a encontrar un lugar donde pudiera desarrollarse la representación con Salvador.

Según su declaración, al terminar aquella excursión Lüderwaldt comentó que el sendero podría servir también para Jonathan, aunque la técnica de representar a la madre junto al precipicio continuaba prevista para el otro paciente. Johanna aseguró después que Jonathan se interesó por el ejercicio y llegó a plantearse asistir como observador.

Fuentes de la defensa del hijo del fundador de Mango rechazan esa versión. Aseguran que, mientras no exista una notificación oficial de las declaraciones de la colaboradora, no pueden pronunciarse sobre todo su contenido.

Niegan "con toda contundencia" que Jonathan conociera o se hubiera interesado por terapias de simulación de caídas en la montaña; y consideran que la publicación de detalles de diligencias a las que todavía no han tenido acceso supone "una merma evidente" de su derecho de defensa.

El aparcamiento donde Jonathan Andic dejó su vehículo el día del trágico accidente, vacío el pasado mes de diciembre.

El aparcamiento donde Jonathan Andic dejó su vehículo el día del trágico accidente, vacío el pasado mes de diciembre. Julio César R. A.

Trece días

Johanna volvió a Les Feixades seis días después de aquella primera inspección. El 7 de diciembre llevó allí a Jonathan Andic. Según relató posteriormente a los Mossos, él le explicó entonces que quería conocer la ruta para realizarla con una sobrina.

En los días siguientes Jonathan regresó a la zona y el sábado 14 volvió acompañado por su padre. Isak Andic murió durante aquella excursión después de precipitarse por un desnivel.

La declaración de Johanna ha llevado a los investigadores a mirar de nuevo aquellos días, aunque la descripción de la "terapia del barranco" no demuestra por sí misma qué ocurrió durante la caída de Isak. Tampoco estaba diseñada originalmente para Jonathan, sino para otro paciente, y su defensa rechaza que llegara siquiera a conocerla.

Lo que la nueva información permite reconstruir es el origen de una práctica que, según Ferreiro, utilizaba elementos reconocibles de la psicología para construir una intervención que considera peligrosa y ajena a una técnica clínica reconocida.

El lugar escogido para desarrollarla fue Les Feixades. Trece días después de que Lüderwaldt y su colaboradora llegaran allí buscando un precipicio, Isak Andic murió en ese mismo camino.