El posible retrato robot del sospechoso, junta a la turística cueva de la playa de Las Palmeras, en Pulpí, donde se produjeron las dos violaciones.

El posible retrato robot del sospechoso, junta a la turística cueva de la playa de Las Palmeras, en Pulpí, donde se produjeron las dos violaciones. G. C.

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El fiscal pide 31 años de cárcel para Francisco, 'el violador de la cueva' de la playa de Pulpí: "No te muevas que te rajo"

EL ESPAÑOL accede a la investigación que destapó la identidad de este hombre con antecedentes por tráfico de drogas en Reino Unido.

Eduardo Muñoz Simó será el abogado encargado de defenderle de 2 agresiones sexuales, dos delitos de lesiones y sendos robos con violencia.

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Hubo un tiempo en el que la turística cueva de la playa de Las Palmeras se convirtió en la guarida de un –supuesto- depredador sexual que se movía por San Juan de los Terreros (Almería).

En esa gruta, dos mujeres fueron atacadas por el que bien podría denominarse como ‘el violador de la cueva’. EL ESPAÑOL ha accedido en exclusiva al sumario por el que será juzgado Francisco (Tarragona, 1991), para enfrentarse a una petición de la Fiscalía de 31 años de cárcel.

La Guardia Civil destapó que un mismo hombre podía estar tras las dos agresiones sexuales denunciadas en la playa de las Palmeras, ocurridas con una diferencia temporal de siete meses. Lo hizo al detectar un hilo del que tirar: “Huellas de calzado dibujadas en el suelo de la cueva”.

Así lo refleja el atestado: “En ese momento incipiente de la investigación, fue destacable el hecho de que las huellas de las pisadas del autor de ambas agresiones tuvieran esta significativa semejanza, pudiéndose deducir una única autoría”.

El Servicio de Criminalística confirmó que un –supuesto- violador en serie andaba suelto por la Barriada de San Juan de los Terreros en Pulpí, debido a que esas huellas presentaban “la misma morfología, diseño e iguales/similares dimensiones”.

Había caso fruto de las coincidencias en las pisadas detectadas en la gruta: el 5 de abril y el 19 de octubre de 2023, cuando se produjeron las agresiones sexuales con violencia y amenazas de por medio.

“Fue perceptible el dibujo de ambas huellas que concuerdan con líneas y contornos precisos, en suma, ambas fueron halladas precisamente en el interior de la cueva donde se consuman las dos violaciones”.

Una de las huellas encontrada en la cueva que fue analizada por el Servicio de Criminalística.

Una de las huellas encontrada en la cueva que fue analizada por el Servicio de Criminalística. G. C.

El presunto depredador sexual solo actuaba en la playa de Las Palmeras, esculpida en roca y arena, y marcada por la presencia de una llamativa cueva que sería carne de instagrammer, pero que se convirtió en el escenario de dos terroríficas agresiones sexuales.

El modus operandi siempre era el mismo: con "violencia e intimidación". De esta forma arrastraba a sus víctimas hasta el interior de la cueva, tras abordarlas por sorpresa y amenazarlas con una navaja, incluso les ponía bridas. Todo ello, para quitarles la ropa, someterlas a tocamientos, penetrarlas, y finalmente, robarles el dinero o el móvil.

La Guardia Civil constituyó un “equipo conjunto” de trabajo, compuesto por la Policía Judicial y el EMUME, para evitar que se produjeran nuevas víctimas y que se desatara la alarma social entre los vecinos del pueblecito almeriense de Pulpí.

El equipo se entrevistó con las dos víctimas para establecer un perfil del sospechoso y hacer un retrato robot. Ambas mujeres le describieron como un varón español, con una estatura de 1,70; de entre 30 y 40 años; lucía “barba”; usaba “gorra”; “hablaba de forma pausada” y “desprendía un olor desagradable” -como a alcohol-.

Una de las mujeres llega a precisar que su agresor era “zurdo” porque empleó esa mano para desnudarla y empuñar la navaja con la que la amenazó.

“Sobre las características del agresor de estas dos violaciones, descritas por las víctimas a lo largo de sus denuncias, se observan grandes similitudes que infieren sobre la hipótesis planteada de un mismo autor”, según exponen los miembros de la Policía Judicial y el Equipo de Mujer y Menor (EMUME)

A partir de ese momento, los investigadores trazaron la zona de búsqueda del sospechoso y buscaron “establecer una coincidencia espacial entre víctimas y agresor”. Para ello, solicitaron información de los móviles conectados a los repetidores de telefonía de la playa de Las Palmeras los días de las agresiones: el 5 de abril y el 19 de octubre.

El mapa que estableció la Policía Judicial sobre el radio de acción del sospechoso en Pulpí.

El mapa que estableció la Policía Judicial sobre el radio de acción del sospechoso en Pulpí. G. C.

Los investigadores también mandaron al laboratorio la ropa que le fue arrancada a las víctimas y los restos biológicos encontrados en sus exploraciones ginecológicas. El objetivo de esta pesquisa era que el Departamento de Biología comprobase si “pudo haber transferencia de ADN” entre el agresor sexual y sus dos víctimas.

El resultado del laboratorio del Servicio de Criminalística dio positivo: “Se detecta semen”. En concreto, en el pantalón corto de una de las mujeres, así como “una mezcla de perfiles genéticos” de víctimas y agresor en una zapatilla, en un bolso, en unas braguitas...

El atestado recalca que se pudo “establecer match” en el fichero de ADN de la Secretaría de Estado de Seguridad: “Se confirma la obtención del perfil genético indubitativo de la persona de Francisco y que aparece tanto en muestras analizadas de la primera como de la segunda agresión sexual”.

Hasta 36 billones de probabilidades señalaban la genética de Francisco, como la del presunto violador de la cueva de la playa de Las Palmeras: “Sería el presunto autor de dos hechos delictivos de agresión sexual que se relacionan y donde habría cometido una pluralidad de actos con acceso carnal, vaginal, anal y bucal”.

Tanto las pesquisas del laboratorio como a nivel tecnológico fueron claves para destapar la identidad del sospechoso. Prueba de ello son los resultados de los repetidores de telefonía: “Tras el análisis de los datos, se establece que entre los dispositivos que aparecen en ambas agresiones, se encuentra el siguiente número de abonado utilizado por Francisco [...]”.

“Se observa el posicionamiento del terminal de telefonía supuestamente utilizado por Francisco, en el área de influencia de la playa de Las Palmeras [...]”. Para más señas, entre las 19.14 y las 19.38 horas del miércoles 5 de abril de 2023, y las 12.05 y las 12.45 horas del jueves 19 de octubre de 2023, justo en la horquilla horaria de las violaciones.

La ubicación del móvil en las inmediaciones de la cueva de la playa de Las Palmeras.

La ubicación del móvil en las inmediaciones de la cueva de la playa de Las Palmeras. G. C.

Una vez recabadas diversas pruebas de peso que señalaban a Francisco, como principal sospechoso, la prioridad era dar con su paradero porque existía la posibilidad de que violara a más mujeres.

La Policía Judicial le buscó por tierra, mar y aire. Francisco había puesto tierra de por medio, instalándose en Asturias: a cientos de kilómetros de la provincia de Almería. El arresto se produjo un año después, el 21 de octubre de 2024, en una vivienda de la calle Ronda Exterior de Gijón.

El inmueble fue inspeccionado al milímetro para buscar nuevas pruebas que le vincularan con las agresiones sexuales y el atestado apunta a la relevancia de una prenda de ropa.

“Cabe destacar que fue localizada e intervenida durante el registro, una chaqueta del autor que guarda grandes similitudes con la que la víctima de la segunda agresión refiere que el agresor llevaba en el momento de los hechos”.

En prisión desde 2024

El 22 de octubre de 2024, Francisco ingresó en prisión. Este diario ha podido saber que el abogado que le representará en el juicio es el conocido penalista Eduardo Muñoz Simó, con despachos en Águilas, Murcia, Málaga y Madrid.

El letrado de Simó Abogados Penalistas tendrá que armar una buena defensa frente al escrito de acusación de la Fiscalía que atribuye a Francisco la autoría de dos agresiones sexuales que suman 23 años de cárcel.

La Fiscalía le reclama un total de 31 años a la sombra, como supuesto autor de otros dos delitos de lesiones y sendos robos con violencia e intimidación. Además, establece en 113.260 euros la indemnización que debe abonar a la primera víctima de la violación y más de 100.000 euros para la segunda víctima, “por los daños morales ocasionados”.

La sudadera que los investigadores encontraron en el registro de la vivienda de Gijón donde fue detenido Francisco.

La sudadera que los investigadores encontraron en el registro de la vivienda de Gijón donde fue detenido Francisco. G. C.

Tanto el relato que ofrecen las víctimas a la Guardia Civil como el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público sobre la secuencia de las violaciones, ponen los pelos de punta sobre lo acontecido en aquella cueva de la playa de Las Palmeras.

La primera víctima fue abordada por sorpresa a las 19.30 horas del 5 de abril de 2023. La mujer estaba “descansando” en aquella playa, “manipulando su teléfono móvil”, cuando “pudo ver reflejado en la pantalla la silueta de una persona, por lo que se giró corriendo, cogiendo el bolso que tenía junto a unas rocas”.

Iba con navaja

Era demasiado tarde porque ya tenía encima a Francisco: “El procesado se dirigió hacia ella con una navaja en la mano y la cogió del brazo, para llevarla hasta las inmediaciones de una cueva de la playa, donde con un ánimo de enriquecimiento ilícito, le sustrajo 60 euros”.

“El procesado, tras tocarle el pecho a la mujer sin su consentimiento, la cogió del brazo y apuntándole con la navaja, la metió dentro de la cueva, donde con un ánimo libidinoso, pese a la negativa de la perjudicada, le bajó los pantalones para tocarle los genitales [...]”.

La mujer trató de escapar de la cueva y Francisco supuestamente le espetó: ‘No empeores las cosas’. ‘Cálmate porque va a pasar’. No hace falta entrar en más detalles sobre la violación que se saldó con “lesiones escoriativas en glúteos” y “estrés postraumático” para la víctima.

Las distintas huellas del sospechoso que fueron analizadas.

Las distintas huellas del sospechoso que fueron analizadas. G. C.

Tan solo seis meses después, Francisco volvió a dejar su huella de dolor en la misma cueva. El 19 de octubre, a las 13 horas, se produjo la segunda agresión sexual. Una vez más, la víctima estaba con la guardia baja: “Se encontraba tumbada en dicha playa, leyendo un libro”.

En ese momento, fue abordada por sorpresa por un desconocido que la inmovilizó: “Tras taparle la boca y los ojos y atarle las manos con una bridas". A continuación, la amenazó: 'No te muevas que te rajo'. Luego "la agarró fuertemente del brazo para llevarla hasta la cueva [...]”.

“Una vez dentro de la cueva y guiado por un ánimo libidinoso, el procesado, a pesar de la negativa de la mujer, le tocó los glúteos, le indicó que se sentara, le bajó la ropa interior... [...]”. Así hasta que penetró a la víctima después de obligarla a hacerle una felación:

- Francisco: 'No vayas a hacer una tontería que te mato'. 'No mires, cierra los ojos que te mato’. ‘Si me muerdes te mato'.

El 'violador de la cueva' se marchó de la playa de Las Palmeras con su botín, un móvil Samsung Galaxy, aunque eso era lo de menos para esa pobre e inocente mujer que sufrió un daño irreparable.