Un inmigrante duerme en el interior del colegio Rosalía de Castro, en Ceuta.
Los menas okupan colegios de Ceuta y provocan destrozos a un mes del inicio de curso: "Saltan la verja y rompen cristales"
En algunos centros se han detectado daños en el interior, desechos humanos y restos de basura, como botellas de alcohol.
La policía tuvo que desalojar estos centros ante los reportes vecinales de vandalismo sobre estos espacios.
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Este fin de semana, de madrugada, varios miembros de los cuerpos policiales irrumpieron en las instalaciones de un centro educativo de Ceuta para desalojar a un grupo de en torno a una decena de inmigrantes que se habían colado para pasar la noche.
Pero su único delito no habría sido solo el de acceder a un espacio de forma irregular, sino haber cometido en el mismo actos de vandalismo.
Este es el relato que los vecinos de las proximidades del centro educativo Valle-Inclán ofrecen sobre una problemática que, estos días, ha afectado a más colegios por toda la ciudad.
La fachada del centro educativo Valle-Inclán, en Ceuta. EL ESPAÑOL
A menos de un mes del comienzo de las clases, al menos seis centros educativos han sufrido entradas o incidencias: los colegios Santa Amelia, Juan Carlos I, Ciudad de Ceuta, San Daniel, Rosalía de Castro y Ortega y Gasset, según el diario local El Faro de Ceuta.
El colegio Rosalía de Castro fue otro de los espacios en los que se detectó la entrada de varias personas en el recinto. Vecinos del barrio del Grupo Solís, donde se levanta este espacio, afirman a este diario que en este momento ya no queda nadie en las instalaciones.
Pero el mayor temor de la comunidad educativa es que, fruto de estas entradas, las instalaciones se encuentren deterioradas cuando los alumnos regresen a las aulas el próximo 8 de septiembre.
En las entradas, patios e instalaciones hay desperfectos y suciedad. En el interior se han localizado daños en puertas, cristales rotos, desechos humanos y restos de basura como botellas de alcohol.
Una de las ventanas del colegio Rosalía de Castro de Ceuta, destrozada.
Ante el auge de este tipo de sucesos, las fuerzas de seguridad han tomado cartas en el asunto y han desalojado estos centros por completo. La principal preocupación residía en el impacto sobre las condiciones higiénicas del centro a menos de 30 días del inicio del nuevo curso escolar.
Esto también ha obligado a la ciudad a reforzar tanto su limpieza como su vigilancia.
Colegios como centros de acogida
Mientras, en la calle siguen quedando miles de personas que buscan desesperadamente un sitio donde alojarse. Sin ir más lejos, la Policía Nacional tuvo que desalojar a decenas de migrantes de la puerta de su comisaría, ante la gran acumulación de personas que se acostaron en pleno suelo.
Esto es algo que los vecinos ya venían sufriendo en sus propias viviendas. Algunos testimonios recogidos por este diario sobre el terreno relatan que, para salir de casa, hay veces que tienen que saltar a varias personas que se encuentran acostadas en la puerta. Por esa razón, los colectivos vecinales han recomendado cerrar garajes.
Desde la Asociación de Vecinos de la barriada del Príncipe, su presidente expone a este diario que las instituciones han habilitado dos centros educativos de forma oficial para acoger a una parte de los menores que cruzaron la frontera del Tarajal y no tienen dónde dormir.
No obstante, esta cesión se realiza con la única condición de que para el inicio del curso los espacios estén totalmente libres y preparados para el comienzo de las clases.
Fuentes del Ejecutivo autonómico recuerdan a EL ESPAÑOL que la competencia en materia educativa corresponde a la Delegación del Gobierno, que ha previsto emplear dos colegios en la citada barriada del Príncipe para dar respuesta a la emergencia mientras se habilitan recursos definitivos.
En el resto de centros educativos de la ciudad en los que se ha reportado la presencia no controlada de inmigrantes, el Ejecutivo autonómico anunció un plan de limpieza intensiva que dará comienzo el próximo lunes.
Un espacio donde dormir
La mayoría de los inmigrantes que quedan en Ceuta no tienen todavía un espacio donde dormir. En la ciudad empieza a circular el rumor de que se están alquilando garajes y chozas a precios desorbitados para acoger a los más desesperados que pueden permitirse pagarlo.
Pero, por el momento, estos son casos aislados. La mayoría opta por construir pequeñas chabolas en playas próximas al CETI, o tiendas de campaña improvisadas con chatarra que recogen en barrios marginales, como el Polígono de la barriada del Príncipe
Lo que más preocupa a los ceutíes no es que en un momento dado un grupo de personas acceda a un espacio donde no vive nadie para cobijarse de la noche, sino que lo vandalicen o incluso lo okupen.
Para tratar de descongestionar la situación de calle que viven estas personas, este lunes el ministro de Política Territorial ha avanzado que están estudiando habilitar varios espacios de la ciudad para ofrecer cobijo, como puede ser el antiguo Hospital Militar, ahora en desuso.
El Ejecutivo autonómico mantiene que la cifra de migrantes que quedan en la ciudad está entre las 8.000 y 11.000 personas.
Por su parte, este lunes había 1.400 menores censados. Aunque el ministro ha reconocido que "son muchos más", ya que el proceso de filiación sigue en marcha.