A la izquierda, el jefe del Gabinete de Presidencia, Diego Rubio, y a la derecha, la directora del Departamento de Seguridad Nacional, Loreto Gutiérrez.
Interior exigió a Diego Rubio la cabeza de la funcionaria que dio la cifra de invasores y la general Gutiérrez no la defendió
A la hasta ahora jefa de prensa del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) se le comunicó su cese en sus vacaciones mediante una llamada telefónica.
Fuentes que trabajaron en dicho departamento recalcan que se trata de "un error no intencionado" que no debería opacar sus ocho años de servicio.
Más información: La funcionaria que informó del número de inmigrantes que habían entrado, única cesada por la crisis de Ceuta
Después de la entrada de 72.000 inmigrantes en Ceuta que ha reconocido el propio ministro del Interior, sólo ha habido una persona a la que el Ejecutivo haya cesado: la jefa de prensa del Departamento de Seguridad Nacional (DSN).
El motivo de su depuración se debió a que el Ministerio del Interior pidió su cabeza después de haber publicado la cifra real de migrantes —49.000 en aquel momento— que habían cruzado la frontera.
Así lo explican a EL ESPAÑOL fuentes que han formado parte del Departamento de Seguridad Nacional. Agencias como Reuters recogieron el dato, lo que "generó malestar en instancias de alto nivel del Ministerio del Interior, que consideraban que la magnitud de ese número transmitía la sensación de estar ante una crisis de gran calado en un momento en que no se quería proyectar esa imagen".
"A raíz de esa reacción, Diego Rubio, director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, habría llamado a la directora del DSN, la general Loreto Gutiérrez, para reclamar explicaciones sobre la publicación de la cifra", amplían.
"En esa conversación, en lugar de asumir el asunto como una decisión del propio departamento y limitarse a retirar el dato concreto, se optó por eliminar la alerta completa".
Diego Rubio, director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno
Sobre el desenlace de esa llamada, exponen que a la general "se le habría exigido el cese de la funcionaria y que ella puso su propio cargo a disposición".
"Sin embargo, todo acabó con una llamada por parte de Gutiérrez a su jefa de prensa, que se encontraba de vacaciones, para comunicarle su cese con carácter inmediato".
Para estas fuentes, ese proceder contraviene el funcionamiento habitual de la institución castrense: "Los militares no funcionan así. Esto no se puede hacer, el procedimiento correcto habría sido llamarla, pedirle que viniera, solicitar explicaciones de por qué puso la cifra... En ningún caso un despido directo por llamada telefónica".
La general de las Fuerzas Armadas Loreto Gutiérrez Hurtado.
"10.000 alertas"
El trabajo de esta funcionaria, atendiendo a su cargo de jefa de prensa del DSN, consistía en elaborar diariamente las llamadas 'alertas': notas de prensa breves basadas siempre en fuentes oficiales, que se redactaban a partir del Informe Diario de Seguridad Nacional, un documento estructurado en tres bloques: lo ocurrido en las últimas 24 horas, lo sucedido durante la noche y lo previsto para la jornada.
Ese informe se distribuye entre los miembros del Consejo de Seguridad Nacional, incluidos el presidente del Gobierno y los ministros, y llega también a determinado personal técnico, entre el que se encuentra el responsable de comunicación del DSN, quien se encarga de trasladar lo más relevante a la ciudadanía a través de la web y las redes del organismo.
Las fuentes consultadas para esta información calculan que, a lo largo de sus ocho años en el puesto, la funcionaria pudo haber redactado "en torno a 10.000 alertas, a un ritmo medio de cuatro o cinco diarias, sin que en todo ese tiempo se registrara una sola queja o incidente reseñable".
"Nadie supervisa eso, se le dan unos criterios y con eso funciona", recalcan.
El día del incidente, según este relato, la funcionaria actuó exactamente como lo hacía cada jornada: "Estas notas van siempre relacionadas con los 16 temas que marca la estrategia de seguridad nacional, uno de ellos, la inmigración irregular masiva, como lo es lo ocurrido en Ceuta. Ella lo pensó de esta manera, y entonces cogió lo que había publicado Interior y le añadió la información que tiene del Departamento sobre cuántos migrantes han entrado en la ciudad".
Asimismo, detallan que la jefa de prensa del DSN trabajaba en condiciones de teletrabajo durante sus vacaciones porque "no contaba con un relevo que pudiera sustituirla".
Y de hecho, desde el 31 de julio, coincidiendo con su cese, el Departamento ha dejado de actualizar unos canales que hasta entonces difundían información institucional varias veces al día, incluso durante situaciones de emergencia.
A juicio de las fuentes consultadas, lo ocurrido constituye, como mucho, un error puntual y no intencionado dentro de miles de notas redactadas sin incidentes, y consideran que, de buscarse responsabilidades por la gestión de la crisis migratoria, "hay para cargarse a medio Gobierno".
Además, recalcan que no existía una orden explícita de no publicar la cifra. Es decir, descartan que tal instrucción se hubiera comunicado previamente.
Señalan que la crisis de Ceuta constituyó una sorpresa tanto para la funcionaria como para el resto del organismo, y que, en todo caso, la decisión de incluir el dato fue una valoración profesional basada en la práctica habitual, no un acto de rebeldía ni una filtración deliberada.
Las mismas fuentes critican, además, que no se siguió el procedimiento habitual que debería haberse respetado en un caso como este.
Según explican, "cuando Moncloa decide relevar a un funcionario de un puesto de confianza, el protocolo habitual consiste en comunicarle un cambio de destino y concederle un margen de tiempo, normalmente un mes, para gestionar su reincorporación a su ministerio de procedencia, de modo que el cese se formaliza el mismo día en que ya se cuenta con un nuevo destino, evitando así que la persona quede sin puesto ni retribución plena".
En este caso, sostienen, ese procedimiento no se respetó, lo que ha dejado a la funcionaria sin destino asignado y con una reducción sustancial de sus ingresos.
Drama personal
Como resultado de este incidente, fuentes cercanas a la funcionaria cesada subrayan que está "en un sinvivir desde el viernes": "Ahora mismo sigue sin tener destino ni trabajo, y aspira a recuperar su vida y dar carpetazo a este tema de una vez".
"Todo lo que ha hecho ha sido matarse a trabajar", lamentan. "Ha pasado ocho años entregada los 365 días, porque en vacaciones seguía teletrabajando".
Este diario ha intentado contactar con ella por medio de estas fuentes, pero ha declinado pronunciarse porque desea alejarse de la exposición mediática.