Dos imágenes de Mounir Nasraoui, el padre la Lamine Yamal. En la de la izquierda, junto a su hijo.

Dos imágenes de Mounir Nasraoui, el padre la Lamine Yamal. En la de la izquierda, junto a su hijo.

Reportajes

El drama del padre de Lamine: el "chapucillas" de La Masia hoy millonario no puede ir a ver a su hijo al Mundial por la epilepsia

Mounir Nasraoui está en tratamiento por su afección que, según los vecinos, le hace temer los vuelos: "Dice que no sabe si cogerá un avión".

"Ha trabajado siempre en lo que ha podido. Por este problema casi no puede ni coger un coche. Siempre comenta que cambiaría todo lo que tiene por curarse".

Más información: El padre de Lamine Yamal denuncia falta de agua en las fuentes públicas de Pedralbes

Rocanfonda (Mataró)
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Una réplica de la Copa del Mundo se luce orgullosamente como amuleto -quién sabe si también como presagio- junto a varios trofeos de fútbol infantil.

Justo debajo, unas manos preparan un café. Son las de Abdul Abdellaoui, que regenta la cafetería bar Familia LY 304 en el barrio de Rocafonda (Mataró, Barcelona).

El calor de junio hace reflejar sobre las gotas de sudor de su frente los pósteres de su sobrino que decoran el local. Porque este hombre de origen marroquí es el orgulloso tío de Lamine Yamal.

Hustle Hard, su hijo y el orgullo de una familia y un barrio

También es el hermano de Mounir Nasraoui (Larache, Marruecos, 1986), el padre del futbolista que se ha convertido en un nombre habitual entre los titulares de los periódicos.

Y no siempre por buenas noticias.

El pasado fin de semana, dos medios de comunicación latinoamericanos -Deportes TVC y Gente Online- difundieron que las autoridades de Estados Unidos le negaron la visa que le permitiría ir a ver a su hijo disputar el campeonato, en teoría, debido a sus antecedentes penales en territorio europeo.

Mounir (i) y Abdul (d), padre y tío de Lamine Yamal, muestran una piñata con el rostro de su hijo en el bar Familia LY 304, en una imagen publicada en redes sociales.

Mounir (i) y Abdul (d), padre y tío de Lamine Yamal, muestran una piñata con el rostro de su hijo en el bar Familia LY 304, en una imagen publicada en redes sociales. @hustle_hard_304

En concreto, por haber sido condenado en julio de 2023 por un delito leve de daños y otro de maltrato de obra como consecuencia de haber atacado una carpa publicitaria de Vox. Incluso lanzó huevos y una taza de café contra varios simpatizantes del partido que buscaban afiliados en una plaza de Mataró.

Sin embargo, esta información no ha sido contrastada.

Por esa razón, EL ESPAÑOL ha acudido a Rocafonda para conocer la intrahistoria de Mounir, uno de los personajes más controvertidos de la prensa rosa deportiva. Y ha podido saber que una parte de los vecinos le valoran como "una persona problemática", alguien que "va a opacar la imagen de su hijo".

30 años en España

Pero no todo el mundo en el barrio juzga de la misma manera al padre del futbolista.

Su historia no es la misma que la de la mayoría de los inmigrantes marroquíes que llegaron a España buscando mejores oportunidades de vida que las que se ofrecen en su país.

Lo explica alguien que conoce muy bien a la familia: el hostelero Juan Carlos Serrano, dueño del bar El Cordobés del que Nasraoui es un cliente habitual.

"Mounir es un tipo que ha trabajado siempre en lo que ha podido", relata. "De cocinero, en la obra... Ahora, como tiene un problema de epilepsia, no puede trabajar. Casi ni coger el coche. Además, no es que su hijo lo mantenga, pero cualquier persona que esté cobrando una millonada, como es el caso de Lamine, lo habitual es que quite a su entorno más cercano de trabajar".

Su afección es precisamente el motivo por el que los vecinos del municipio sospechan que no ha volado para ver a su hijo, que se encuentra a caballo entre México, Canadá y Estados Unidos: los tres países donde se celebra el Mundial.

Aunque respecto al paradero de Mounir y la polémica por la presunta negativa de las autoridades estadounidenses a aprobar su acceso, al cierre de este reportaje ni Serrano ni nadie en el municipio sabe a ciencia cierta dónde se encuentra.

"Estuve hablando con él este jueves [día 18 de junio]", explica el hostelero. "No me consta que se haya marchado, le pregunté y me dijo: 'No sé si podré ir para allá, como tengo el problema de la epilepsia...'. Él siempre dice: 'Cambiaría todo el dinero que tengo por lograr curarme'. De hecho, estando aquí en el bar le han dado ataques hasta en tres ocasiones".

Juan Carlos Serrano, dueño de El Cordobés, muestra a EL ESPAÑOL la camiseta de Lamine Yamal firmada por el futbolista tras ganar la Eurocopa en 2024.

Juan Carlos Serrano, dueño de El Cordobés, muestra a EL ESPAÑOL la camiseta de Lamine Yamal firmada por el futbolista tras ganar la Eurocopa en 2024. J. I. M.

Ese es el talón de Aquiles del padre del futbolista. No obstante, otras fuentes vecinales afirman que "el representante de Lamine le ha puesto en contacto con uno de los mejores especialistas en esta afección, y está sometiéndose a un tratamiento".

"De hecho, él trabajaba en La Masía [las instalaciones de fútbol base del Barça] haciendo labores de mantenimiento, 'chapuzillas'. Kluivert, exjugador del equipo que tras su retirada se encargaba de la cantera, lo metió allí. Pero como le daban ataques tuvo que pedir la baja. Ni siquiera podía coger el coche", amplían.

Ahora, las mismas fuentes afirman que Mounir Nasraoui reside en un piso en el barrio de Pedralbes: el más exclusivo y prestigioso de toda Barcelona. "Se lo 'puso' allí su hijo".

"Cuando llegó a España con apenas nueve años, hace casi 30, se instaló en Granollers. Más tarde, cuando estaba con Sheila, la madre de Lamine, ambos se mudaron a la casa de la abuela, Fátima, en Rocafonda", recuerdan.

"Luego se separaron. Ella regresó a Granollers, pero él se quedó aquí hasta hace poco. En ese momento, este señor acudió a La Masía y dijo que no tenía dinero ni siquiera para hacerse cargo de la educación de su hijo, que si el club quería que siguiese jugando, tenían que hacerse cargo ellos, así como de su alojamiento. Él no tenía nada de dinero".

Y en las categorías inferiores del equipo catalán supieron ver el talento del niño que ya conocía todo el mundo en su barrio, aquel que siempre le daba a la pelota con niños mayores que él, que despuntaba incluso en los gestos más sutiles.

"Mounir tiene otra hija fruto de una relación posterior a la de la madre de Lamine. Es una niña pequeña, reside en Marruecos. No tienen mucha relación, pero él no se ha desentendido del todo de ella, viaja de vez en cuando al país y le lleva dinero", reconocen los vecinos, que no quieren dar su nombre para evitar problemas.

Peleas frecuentes

Sin embargo, los incidentes que ha protagonizado el padre del futbolista han generado en torno a él una imagen que hace arquear las cejas de los vecinos.

Sin ir más lejos, un año después del sonado incidente ante la carpa de Vox, por el que pidió disculpas, fue apuñalado en un parking del barrio.

Según el sumario judicial, al que tuvo acceso EL ESPAÑOL, Nasraoui caminaba solo por la calle Franck Marshall, cuando un niño que jugaba con un barreño le arrojó agua desde el tercer piso de un edificio.

Así fue el apuñalamiento a Mounir Nasraoui, el padre de Lamine Yamal: "Tres cuchilladas en el pecho y el costado".

Los familiares del menor -padre, abuelo y tío- bajaron inmediatamente a la calle para confrontar al padre del futbolista, lo que dio lugar a una primera discusión que acabó con un arañazo en su cuello.

Tras el incidente, decidió reunirse con dos amigos en Barcelona. Seis horas más tarde, regresaron al aparcamiento del campo de fútbol de Rocafonda, donde se produjo la brutal agresión.

Los presuntos agresores - dos hermanos, el padre y un amigo de la familia - ya los estaban esperando. En ese momento, se produjo una reyerta que acabó con Nasraoui sufriendo varias puñaladas catalogadas como "de riesgo vital".

'Hustle Hard 304'

Como salta a la vista, Mounir Nasraoui es un personaje controvertido, polémico, complejo. Marca su propio ritmo, baila en la calle, exhibe atuendos de marca o la equipación con el nombre de su hijo, incluso a pesar de que antes del estallido deportivo de Lamine él era madridista.

Ahora, comparte escenas de su día a día en sus redes sociales, en las que se hace llamar 'Hustle Hard 304': un nombre que, traducido al español, significa 'esforzarse duro'. Eso es exactamente lo que pretende transmitir. En alguno de sus vídeos ha respondido a críticas de sus seguidores que lo tachan de estar mantenido por su hijo que aún puede trabajar.

El 304, por su parte, es la parte final del código postal de Rocafonda, que Lamine ha hecho famoso con el gesto que interpreta cada vez que marca un gol, convirtiéndolo en un símbolo.

Fátima, madre de Mounir

Pero detrás de Lamine Yamal no solo están la debatida figura de su padre y la discreta personalidad de su nombre, Sheila.

En su infancia ha pesado, sobre todo, la figura de su abuela, Fátima, vecina de Rocafonda que fue una de las primeras marroquíes en migrar a España hace 43 años, según rememoran los vecinos del barrio.

“Lamine no solo le compró el piso a su padre en Pedralbes, también otro a su abuela aquí”, explican a pie de calle.

Lamine Yamal celebra su cumpleaños en La Cúpula con su abuela.

Lamine Yamal celebra su cumpleaños en La Cúpula con su abuela. @lamineyamal

"Fátima aún reside en Rocafonda. Cuando Lamine empezó a despuntar venía mucho por el barrio, pero ahora le es imposible. Solo viene para ver a su abuela, está muy apegado a ella. Lo trae su chófer, que es su primo Mohammed: lo deja en el mismo portal, él la visita y cuando acaba se sube al coche y se marcha”, amplían.

Fue ella quien tiró de su familia, después haber venido ella sola a España y haber empezado una nueva vida desde cero. Según contó el propio futbolista en el podcast Resonancia de Corazón, su abuela "empezó a trabajar para que mi padre pudiera venir, porque él se quedó en Marruecos solo con su hermana. Cuando hizo un poco de dinero, le pagó a una señora para que lo trajera. Ahí se juntaron en Mataró y empezaron a crecer".

Una camiseta enmarcada

En el bar El Cordobés, su dueño, Juan Carlos Serrano, luce con orgullo una camiseta del joven Lamine firmada por él mismo tras ganar la Eurocopa en 2024: "Cuando vino a poner su nombre en ella, no cabía ni un alma en el bar", explica. "Ya no puede ni asomarse por el pueblo, cuando aparece se para el barrio".

"La imagen de Lamine le ha venido muy bien al barrio”, reflexiona el hostelero. “Ahora todos los niños quieren ser como él y se bajan a las replacetas a darle a la pelota. Cuando alguno marca gol, hace siempre el gesto del 304".

Lamine Yamal, haciendo el gesto con el que celebra sus goles, el '304', los tres últimos dígitos del código postal de su barrio, Rocafonda.

Lamine Yamal, haciendo el gesto con el que celebra sus goles, el '304', los tres últimos dígitos del código postal de su barrio, Rocafonda. Toni Albir EFE

Serrano habla señalando a la replaceta que casi hace esquina con su negocio, donde el astro futbolístico dio sus primeras patadas. Gesticula y habla como si el campeón de Europa aún fuera ese niño que, pese a ser el más pequeño, brillaba con luz propia.

"Tiene siempre el barrio presente". Es un comentario con un poso de orgullo. Aquel que solo sienten aquellos vecinos apegados a un pueblo pequeño, de población trabajadora y mayormente de clase baja: "Los mejores jugadores siempre han salido de barrio, del fútbol de calle. Es muy buen chico. También ayudó a su tío a poner el bar Familia LY 304 hace poco más de un año y medio".

Y eso es una cualidad muy destacable en un futbolista que ha alcanzado una fama internacional, campeón de la Eurocopa en 2024 con apenas 17 años y uno de los favoritos del Mundial por su gran capacidad goleadora.

Este diario ha visitado el local dedicado al futbolista al que hace referencia el dueño del bar El Cordobés. Allí ha intentado entablar conversación con su dueño, Abdul, tío del futbolista. Pero sus respuestas no han sido tan sabrosas como el café que sirve, ni tan atentas como las de su compañero de gremio: "No me interesa, no quiero hablar".

Rocafonda no es un barrio idílico. Sus calles están ampliamente transitadas por personas en riesgo de exclusión social. El menudeo es un negocio más. Todo está relacionado.

Pese a todo, el barrio vibra con fuerza. Lo hace en cada replaceta, de la mano de aquellos niños que imitan a su ídolo, Lamine Yamal, mientras corren detrás de balones desgastados de rodar sobre adoquines, tierra y asfalto.

Por eso, Juan Carlos Serrano sabe bien de lo que habla cuando reflexiona: "Qué bien le ha venido Lamine al barrio..."