Interior del búnker de El Capricho

Interior del búnker de El Capricho Jorge Barreno Jorge Barreno

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"El búnker de Moncloa volaría en segundos": España, un país desprotegido cuyos refugios sólo sirven para las películas

La desidia institucional hacia este tipo de infraestructura, prioritaria en otros países como Suiza, contrasta con la creciente demanda privada de refugios blindados.

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El primer impacto no es visual. Es físico. El aire cambia de densidad cuando uno desciende los dos tramos de las escaleras hacia el búnker de El Capricho, ubicado en el barrio de la Alameda de Osuna del distrito de Barajas en Madrid.

Se vuelve más denso, más quieto, cargado de una humedad que se adhiere a la ropa como un recordatorio de que, a 15 metros bajo tierra, el tiempo se rige por otras leyes.

A esa profundidad, la capital de España desaparece. El ruido del tráfico de la calle Alcalá es sustituido por un silencio sepulcral, sólo interrumpido por el goteo constante de las filtraciones de agua que, durante décadas, han desafiado la estructura de hormigón.

Visita al búnker de El Capricho.

Quedan los pasillos estrechos, las paredes desnudas y una arquitectura diseñada con un único propósito: la supervivencia ante el horror.

La falta de una red de protección en España no es solo una cuestión de presupuesto, sino de cultura política.

Antonio Alcahud Lara, ingeniero nuclear que ha proyectado más de 400 refugios privados en urbanizaciones exclusivas como La Moraleja o El Escorial, recuerda una anécdota histórica poco conocida: en 1943, una ley española obligaba a construir refugios antiaéreos en cada casa nueva en poblaciones de más de 20.000 habitantes.

"Después de seis meses fue derogada y nunca más se ha buscado este tipo de protección para la población", lamenta Alcahud.

Alcahud es particularmente crítico con la seguridad institucional. Asegura que el búnker de La Moncloa, cuya ubicación fue desvelada públicamente en los años 90, es hoy inútil ante la amenaza nuclear moderna.

"Los misiles de alcance prácticamente ilimitado, como el Burevestnik —un misil de crucero ruso con propulsión nuclear experimental, diseñado para evadir sistemas de defensa antimisiles— podrían volatilizar el refugio de Moncloa en milésimas de segundo, creando un cráter de 500 metros de profundidad", advierte con la frialdad de un experto nuclear.

Esta negligencia se extiende incluso al patrimonio cultural. A diferencia del Vaticano, que tiene sus archivos protegidos en búnkeres, Alcahud señala que no existen en España refugios habilitados para salvar las obras del Museo del Prado o los manuscritos de la Biblioteca Nacional en caso de un conflicto a gran escala.

"Al público le interesa más el fútbol, el deporte o la política que la previsión", sentencia.

Ingeniería del miedo

El búnker de El Capricho, conocido militarmente como la Posición Jaca, no fue un proyecto de última hora. Construido en 1937, en plena Guerra Civil Española, fue una respuesta de ingeniería a la vulnerabilidad de un Madrid sitiado.

“El Cuartel General del Ejército del Centro estaba ubicado en pleno centro de la ciudad y, para evitar bombardeos y el alcance de la artillería del bando sublevado, los responsables militares decidieron trasladarlo a una zona más segura”, explica Antonio Morcillo San Juan, Subdirector General de Parques y Viveros del Ayuntamiento de Madrid.

La ubicación fue estratégica. Se eligió un jardín que permitiera el camuflaje bajo el arbolado y que estuviera cerca del entonces "aeropuerto de juguete" de Barajas.

Pero lo que realmente asombra es su diseño interno. El recorrido obliga a doblar constantemente en ángulos de 90 grados. No es un capricho estético.

"Eso es para evitar que la onda expansiva de una bomba entre en línea recta; el quiebro hace que la deflagración rebote contra la pared y pierda fuerza antes de alcanzar a los ocupantes", detalla la arquitecta María Isabel Pérez Hernández.

El interior del refugio de El Capricho

El interior del refugio de El Capricho E.E

"El refugio contaba con tecnología punta para la época: puertas estancas para compartimentar el aire y un sistema de ventilación conectado a chimeneas exteriores, diseñado para evacuar gases tóxicos. Era uno de los grandes temores del Ejército republicano, cuyos mandos ya conocían los efectos del gas tras la guerra de Marruecos".

Incluso los detalles ornamentales cuentan una historia: los suelos de cerámica presentan diseños distintos en cada sala —triángulos, cuadrados, diamantes— que permiten identificar los espacios dentro del refugio.

"Se dice que si la iluminación fallaba, uno podía saber en qué habitación estaba simplemente palpando el dibujo del suelo con un fósforo", añade Morcillo.

Contraste europeo

Mientras España mantiene sus búnkeres como piezas de museo o curiosidades arqueológicas, el resto de Europa vive una realidad distinta.

El Subdirector General de Parques y Viveros del Ayuntamientode Madrid en el búnker El Capricho

El Subdirector General de Parques y Viveros del Ayuntamientode Madrid en el búnker El Capricho E.E

Leonard Schliesser, investigador del Centro de Estudios de Seguridad (CSS) en la ETH Zúrich, plantea una distinción clara entre las naciones que han mantenido su infraestructura y las que, como España o Alemania, han vivido bajo un "espejismo de paz".

"En Suiza, el sistema garantiza por ley un lugar protegido para cada uno de los habitantes", explica Schliesser.

Con más de 300.000 refugios en edificios públicos y privados, Suiza puede proteger a casi el 100% de su población.

Lo mismo ocurre en Finlandia, donde el costo adicional de integrar un refugio en un edificio de apartamentos es de apenas el 1-2% del total de la construcción.

Para Schliesser, Europa se encuentra hoy en una fase crítica después de haber desmantelado gran parte de su infraestructura civil tras la Guerra Fría, algo que él denomina una "hipoteca de paz" que ahora toca pagar.

"La amenaza de una guerra nuclear es plausible y persistente; su impacto puede ser catastrófico y, por tanto, hay que prepararse para ello".

En este mapa, España aparece como un punto ciego. Según datos aportados por Marek Houda, director comercial de Vzduchotechnik, miembro de la Security Bunkers Alliance, España apenas tiene capacidad para proteger al 0.5% de su población en "los menos de 600 refugios que siguen operativos".

Metro como refugio

Pérez Hernández, autora del libro Posición Jaca. La Alameda de Osuna durante la Guerra Civil 1936-1939, reflexiona sobre cómo la generación de sus padres intentó olvidar el conflicto, creando un "pacto de reconciliación" que también enterró la arqueología de la defensa.

"Sólo ahora las nuevas generaciones empiezan a interesarse por estos temas porque ya lo ven como un hecho histórico, no como algo que les afecta directamente", explica la arquitecta.

Sin embargo, en un escenario moderno, la voluntad de buscar refugio depende de factores muy pragmáticos: la cercanía y la comodidad.

Schliesser advierte que si un ciudadano tiene que correr 300 metros por terreno abierto para llegar a un refugio, o si el sótano es un lugar "húmedo, frío y mal iluminado", simplemente no lo usará.

"La comodidad de los ocupantes suele ignorarse en los diseños actuales, pero es vital si se espera que la gente pase allí desde horas hasta dos semanas en caso de lluvia radiactiva", añade.

En Madrid, ante la falta de búnkeres modernos, la solución, según indican algunos expertos, por defecto sigue siendo la misma que en 1937: el Metro.

"Las estaciones modernas, como las de la línea 5 o la 6, son muy profundas por una cuestión topográfica y funcionarían bien como refugio", opina Pérez Hernández.

De hecho, la arquitecta confiesa que, ante un aviso de misil, ella misma cogería a su familia y a su mascota para bajar a la línea 5.

Futuro bajo tierra

A pesar del panorama estático de la infraestructura pública, el sector privado en España empieza a notar un cambio de tendencia.

Un búnker individual construido a medida en Cataluña para un empresario del sector inmobiliario, reflejo de una demanda creciente de refugios privados.

Un búnker individual construido a medida en Cataluña para un empresario del sector inmobiliario, reflejo de una demanda creciente de refugios privados. Búnker Díaz

Fernando Díaz, de Bunker FD, señala un incremento del 30% en la demanda desde el inicio de la inestabilidad en Europa y Oriente Medio. Pero, ¿qué define a un búnker eficaz en 2026?

"Las características principales que debe tener es una profundidad entre 5 y 10 metros, que sean de acero y recubrimiento de hormigón", explica.

A eso se suma el sistema de filtración. "NBQ de última generación y sistemas de filtración de agua", apunta Díaz.

Marek Houda pone el foco en el mismo punto. La innovación ya no está solo en el espesor del hormigón, sino en la tecnología de filtración.

"El núcleo de todo refugio hoy es el sistema de filtración CBRN, capaz de proporcionar aire limpio frente a amenazas químicas, biológicas y radiológicas", detalla.

Además, se están mejorando los compuestos de cemento para aumentar la resistencia mecánica y la absorción de radiación.

¿Y cuánto tiempo puede resistir un búnker así? "Mientras tengas electricidad, agua y comida", resume Díaz.

En Suiza y Finlandia, los refugios no son espacios muertos; se utilizan como salas de reuniones, gimnasios o estacionamientos subterráneos en el día a día.

El interior de uno de estos refugios: un living-comedor diseñado para mantener el confort y la habitabilidad incluso bajo tierra.

El interior de uno de estos refugios: un living-comedor diseñado para mantener el confort y la habitabilidad incluso bajo tierra. Bunker Díaz

Esto no solo hace que la inversión sea rentable, sino que garantiza que la infraestructura esté mantenida y lista para ser activada en cuestión de minutos.

El contraste con España es claro. "Los búnkeres que hay actualmente en nuestro país están obsoletos totalmente ante algo nuclear, químico o biológico", advierte Díaz.

Búnkeres de película

Ante la falta de uso militar, los búnkeres históricos de Madrid han encontrado una segunda vida en la industria del cine. La sala de máquinas de El Capricho, por ejemplo, aún conserva las paredes pintadas de negro.

Interior del búnker de El Capricho

Interior del búnker de El Capricho Jorge Barreno Jorge Barreno

No es un rastro de la guerra, sino de una película nazi donde la habitación servía de cárcel.

"Se han rodado aquí películas de Drácula, de terror y de la Alemania nazi", comenta Morcillo. Incluso escenas de Doctor Zhivago se filmaron en los alrededores del parque.

Este uso lúdico y cultural, sin embargo, oculta una realidad más cruda: la accesibilidad.

Adaptar estos espacios para el turismo es complejo debido a los códigos técnicos actuales de seguridad y movilidad. Y si tuvieran que usarse hoy como refugios reales, la mayoría fallaría.

"Un refugio se construye para unas armas concretas, y su potencia ha evolucionado enormemente", advierte Schliesser.

Inversión a futuro

El recorrido por el subsuelo español deja más preguntas que respuestas. España cuenta con un sistema de protección civil desarrollado, pero su infraestructura física sigue anclada en el pasado.

Mientras países como Polonia avanzan en la reconstrucción de sus sistemas de defensa civil, aquí el foco sigue puesto casi exclusivamente en los riesgos climáticos y los desastres naturales.

"En 2026, sabemos que la seguridad no es algo que podamos permitirnos ignorar", concluye Marek Houda. Los refugios modernos no son un desperdicio de recursos ni un síntoma de pesimismo, sino una herramienta de realismo y responsabilidad colectiva.

El refugio está ubicado en el barrio de la Alameda de Osuna del distrito de Barajas

El refugio está ubicado en el barrio de la Alameda de Osuna del distrito de Barajas E.E

El búnker de El Capricho, con sus azulejos rosas y sus pasillos en ángulos rectos, queda ahí como un testamento de una época en la que España sí supo mirar hacia abajo para protegerse.

Hoy, en un mundo de misiles hipersónicos y amenazas híbridas, ese silencio subterráneo parece más una advertencia que un refugio.

La pregunta sigue en el aire, o quizás enterrada a quince metros de profundidad: ¿estamos preparados si el tiempo vuelve a frenarse bajo tierra?