Joan Vila, el celador de Olot (Gerona) condenado a 127 años de prisión por asesinar a 11 ancianos en un geriátrico.

Joan Vila, el celador de Olot (Gerona) condenado a 127 años de prisión por asesinar a 11 ancianos en un geriátrico. EFE

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El celador de Olot, asesino de 11 ancianos en una residencia, se cambia de sexo e ingresa en el módulo de mujeres: "Soy Aída"

Está considerado el asesino en serie más prolífico de España en este siglo; la intervención quirúrgica la asumirá la sanidad pública y no se hará en prisión.

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Joan Vila Dilmé, condenado a 127 años de prisión por asesinar a 11 ancianos en la residencia geriátrica La Caritat d' Olot (Gerona), inicia su transición a mujer en el centro penitenciario de Puig de les Basses.

Vila habría adoptado el nombre de Aída. El cambio de sexo no alteraría la pena confirmada por el Tribunal Supremo (TS). Sin embargo, el reo habría ingresado en el módulo de mujeres tras el tratamiento hormonal.

Está pendiente de la intervención quirúrgica definitiva, que asumirá la sanidad pública y no se realizará en el centro penitenciario, según avanzó El Punt Avui.

Vila iDilmé ngresó en prisión el 18 de octubre de 2010 y ya ha cumplido 16 de los 40 años máximos que debe cumplir. Durante este periodo de tiempo no ha obtenido ningún permiso de salida.

Según recoge la sentencia del Alto Tribunal, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, los asesinatos se cometieron en los centros geriátricos entre 2009 y 2010.

Vila Dilmé suministraba ácido cáustico, psicofármacos y otras sustancias para matarles. La Sala Segunda del TS confirma las sentencias dictadas por un tribunal del jurado de la Audiencia de Girona y por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Según resalta el Supremo, hasta su abogado, en el juicio inicial, admitió en sus conclusiones la autoría de los 11 asesinatos, pero pidió entonces la aplicación de la eximente completa de trastorno psíquico.

Pero tras su condena, ya solo admitió tres asesinatos y recurre por vulneración de la presunción de inocencia por los otros 8, al entender que no basta su confesión para probar el delito.

El Supremo califica de contradictorios e incoherentes los argumentos de Vila, ya que confiesa haber suministrado los productos tóxicos a los ancianos y luego sostiene que pudieron haber fallecido por causas ajenas a su conducta, ya que, en su opinión, las autopsias no fueron concluyentes.