El médico de familia decía trabajar en una clínica estética. Cuenta con antecedentes previos por delitos similares, pero fueron archivados. En la imagen y en el lado izquierdo, Rigoberto F. M. junto a los agentes policiales; a la derecha, el centro de salud de El Calero (Telde).

El médico de familia decía trabajar en una clínica estética. Cuenta con antecedentes previos por delitos similares, pero fueron archivados. En la imagen y en el lado izquierdo, Rigoberto F. M. junto a los agentes policiales; a la derecha, el centro de salud de El Calero (Telde). E. E.

Reportajes

El Dr. Rigoberto, el médico cubano en Canarias que abusó sexualmente de 11 mujeres: "He visto muchos pechos, tranquila"

A través de engaños, el facultativo conseguía que las víctimas le mostraran sus zonas íntimas para fotografiarlas, mientras indagaba sobre su vida privada.

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Las mujeres acudían a su consulta por diversas dolencias. Unas iban por depresión o ansiedad. Otras por un dolor de garganta o una gastroenteritis...

Pero él siempre conseguía la forma de embaucarlas para que le enseñaran sus zonas íntimas, las tocase y las fotografiase.

Rigoberto F. M., médico cubano afincado en Las Palmas de Gran Canaria, ha vuelto a ser detenido por la presunta agresión sexual de, al menos, once mujeres.

Pero lo cierto es que este hombre ya fue juzgado por hechos similares. Y salió airoso.

"Te ayudo con el pecho"

Nacido en Cuba en marzo de 1988, Rigoberto F. M. ejercía como médico en varios centros de Las Palmas de Gran Canaria, como era el de Telde, el de Firgas o el de San José.

Atendía a múltiples pacientes a diario. Débora, nombre ficticio, fue una de ellas. Acudió a su consulta por ansiedad. Nada más llegar, el médico le preguntó que si tenía novio y si la podía llamar Debi.

La auscultó, primero, por la espalda. Luego le pidió que le enseñara los pechos. Ella tenía vergüenza de ello. "Tranquila, he visto muchos", le dijo.

Además, el facultativo le comentó que "le ayudaría con el tema del pecho" porque decía tener una clínica estética. Este comenzó a enseñarle imágenes de pechos que tenía en su móvil de supuestas pacientes.

Le puso una crema en la zona sin guantes y ella aseguró sentirse incómoda. También le pidió que se bajara los pantalones. Sin permiso, le puso los dedos en los glúteos y volvió a insistirle en que se bajara los vaqueros.

Ella le dijo "que tenía la regla", a lo que él preguntó "que cuándo terminaba".

A raíz de estos hechos, la víctima está en tratamiento por depresión, no duerme, no sale a la calle y no va al médico salvo que esté acompañada.

Otra de sus víctimas era compañera de profesión. Enfermera. Cuando trabajaron juntos en un centro de salud, él la "manoseó los glúteos y los pechos sin guantes".

Y todo bajo el pretexto de que es cirujano estético y que "por ser compañeros le haría precio", según recoge el auto de prisión provisional al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.

También le hizo preguntas del tipo: "¿Tienes novio? ¿Qué edad tienes?".

Cáncer de pecho

Casilda, nombre ficticio, fue a un centro de salud a hacerse una analítica. Rigoberto F. M., al acceder a su historial clínico, le dijo que "tenía antecedentes por cáncer de pecho".

Bajo esta premisa, le dijo que le haría una exploración. A los días acudió a dicha cita. La exploró con guantes y con una enfermera delante.

Al rato, le pidió a la enfermera que se marchase para que se quedaran a solas. En ese momento, le colocó la mano en la ingle y se quedó "bloqueada".

A ella también le enseñó fotos de pechos de supuestas operaciones realizadas por él.

El supuesto modus operandi de Rigoberto F. M se repite, prácticamente, con el resto de las denunciantes.

Las imágenes de pechos y glúteos se repetían, las preguntas acerca de sus vidas amorosas, la sugerencia de retoques estéticos...

"No entiende qué está pasando"

El investigado fue detenido este miércoles por los agentes de la Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM) de la Policía Nacional de Telde (Las Palmas de Gran Canaria).

Fue puesto a disposición de la Plaza número 2 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Las Palmas de Gran Canaria.

La titular del Juzgado ordenó el ingreso en prisión de Rigoberto F. M. El médico cubano fue enviado al Centro Penitenciario Las Palmas I, la prisión más conocida como Salto del Negro.

La defensora del acusado, Beatriz García Tuñón, sostiene a EL ESPAÑOL vía telefónica que su cliente "está abatido. No entiende lo que está pasando".

La abogada sostiene que Rigoberto F. M. niega los hechos ocurridos: "Él cree que todas estas denuncias son por la prensa. Son tan iguales las versiones que es un calco de la prensa".

Antecedentes sexuales archivados

Según ha podido saber EL ESPAÑOL, Rigoberto F. M. contaba con antecedentes previos por la comisión de delitos similares, pero fueron archivados.

El victimario, médico de familia con un máster en "estética", solamente ha sido inhabilitado para ejercer su profesión desde este proceso, ya que estuvo involucrado en uno anteriormente.

El sujeto fue absuelto hace escasos días por la presunta agresión sexual a una mujer dado que los hechos, a ojos del tribunal, no quedaron acreditados.

La Fiscalía solicitó una pena de nueve años de prisión, una multa de 7.200 euros y otros 3.000 más en concepto de indemnización.

Los hechos se remontan al pasado 3 de octubre de 2024. La víctima recibió un mensaje por Instagram de Rigoberto F. M. con el objetivo de "dar un paseo".

Al llegar a la "cita", él la esperó en su coche. Le dijo "de malas maneras" que se subiera al vehículo. Finalmente, accedió y se montó.

"Nada íntimo"

Acuden al aeropuerto a buscar a la madre de él y a su novio. A estos los recogen y los dejan. Estando solos, él insiste en que vayan a su casa. Se dirigen al domicilio y aparcan el coche.

Una vez en la calle, ella trata de huir pero él la sujeta del brazo y la introduce a la fuerza en el portal del edificio.

Ya en el domicilio, la encierra en un cuarto y le ofrece tomar un zumo o vaso de agua. Ella lo rechaza.

Rigoberto F. M. intenta quitarle la ropa y ella le repite que "no quiere tener nada íntimo".

Empujó a la mujer contra la cama y, según la versión de ella, la tocó por dentro del vestido. A continuación, y según subraya la sentencia a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, la damnificada se negó a realizarle tocamientos.

"Este hizo uso de su función pública para acceder al historial médico de la declarante y obtener sus datos personales", recoge el fallo sobre cómo llegó a contactar con ella.

El tribunal absolvió a Rigoberto F. M. de este caso al no resultar acreditados los hechos. Ahora, habrá que esperar qué sucede en su actual procedimiento.