Víctor, ciudadano cubano nacionalizado español tras exiliarse.

Víctor, ciudadano cubano nacionalizado español tras exiliarse. Cedida

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El drama de los cubanos huidos a España ante el inminente colapso del castrismo: "Con un sueldo no te da ni para huevos"

En plena tensión por la amenaza Estados Unidos de tomar la isla, dos exiliados exponen a EL ESPAÑOL su visión sobre cómo es la vida en la isla: "El sueño de cualquier persona es abandonar el país"; "allí no se vive, se sobrevive".

Más información: Juan Guaidó: "Veremos acciones de EEUU en Cuba al igual que en Venezuela o Irán, nadie subestima el poder de Trump".

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En Cuba, el Caribe no es solo una frontera. Es la línea que convierte a quienes viven tras ella en pequeños engranajes de un sistema que está al borde del colapso.

"Allí no se vive, se sobrevive". "Por culpa del colapso económico ya prácticamente no se pueden comprar ni huevos".

Estas frases no son exageraciones, sino testimonios de dos voces que saben bien de lo que hablan porque lo han sufrido en primera persona.

Trump: "Creo que tendré el honor de tomar Cuba"

El primero se llama León [nombre ficticio], y se vio obligado a abandonar el país en el que vivió sus primeros 33 años de vida buscando "un futuro mejor" para su familia en las Islas Canarias. De eso hace solo 10 meses.

El segundo se llama Víctor. La última temporada que pasó en Cuba finalizó en junio de 2025. Ahora vive en Madrid.

Ambos atienden a EL ESPAÑOL en un momento clave en la historia de la isla, con estrictas condiciones para preservar su anonimato.

"No podemos dar la cara porque tememos que la gente que hemos dejado en la isla pueda sufrir represalias".

Este lunes, después de seis décadas de confrontación entre castrismo y capitalismo, la tensión entre el 'tío Sam' y el antiguo gran aliado de la URSS llegó a su punto álgido.

El presidente Trump aseguró, sin tapujos, que para él "será un gran honor" "tomar Cuba".

Una declaración de intenciones que llega justo después de que el Gobierno cubano, liderado por Miguel Díaz-Canel, reconociese la puesta en marcha de negociaciones con Washington.

Miguel Díaz-Canel durante una rueda de prensa la pasada semana en La Habana.

Miguel Díaz-Canel durante una rueda de prensa la pasada semana en La Habana. Alejandro Azcuy Reuters / Presidencia de Cuba

Pero la credibilidad de la amenaza trumpista se ampara en los sucesos geopolíticos que han tenido lugar en lo que va de año: la captura de Nicolás Maduro y la intervención militar —junto a Israel— en Irán.

El descalabro del chavismo en Venezuela por la intervención militar norteamericana en enero ha llevado a Cuba a perder su último gran aliado ante el bloqueo internacional que sufre.

Sin embargo, las principales víctimas de esta crisis total no se encuentran entre la clase política, sino en el pueblo.

León es testigo de esta situación: "Hay provincias como Villa Clara, Cienfuegos, Las Tunas, Granma o Santiago donde podemos pasar 36, 48 o hasta 50 horas seguidas sin fluido eléctrico".

León [nombre ficticio], cubano exiliado, posa de espaldas.

León [nombre ficticio], cubano exiliado, posa de espaldas. Cedida

"Después de estos largos períodos sin corriente, cuando regresa, igual dura apenas dos o tres horas. Y nunca se sabe cuándo va a volver", expone el ciudadano cubano exiliado en Canarias.

"Igual llega de madrugada, y tienes que aprovechar esas horas para cocinar, lavar y hacer todas las labores que requiere una vivienda porque sabes que te vas a volver a quedar sin energía pronto".

En este sentido, Víctor, el otro ciudadano cubano residente hoy en Madrid, amplía que "algunos de los compatriotas que consiguen energía lo hacen por su cuenta, con pequeños generadores".

"Cuando alguno de ellos logra hacerse con algo de combustible, avisa al resto del vecindario para que vayan a su casa a hacer las labores que puedan".

Sin embargo, son muy pocos los que tienen acceso a estos grupos electrógenos. Y con todo, a veces es más fácil hacerse con uno de estos que con el propio combustible.

Las calles de La Habana sin luz debido a la crisis que sufre Cuba.

Las calles de La Habana sin luz debido a la crisis que sufre Cuba. Reuters

Pero estos pequeños y escasos instantes los cubanos pueden aprovechar para conectarse a internet.

La prueba de los pocos ratos en que el acceso a estos servicios está garantizado es que este diario se ha puesto en contacto con varios ciudadanos más que se encuentran en la isla, pero la escasez energética ha impedido hacer las entrevistas antes del cierre de este reportaje.

Sin embargo, las penurias que sufren los cubanos, según relatan ambos ciudadanos, van más allá de la escasez energética.

Hasta comprar carne puede convertirse en una odisea.

"La falta de alimentos lleva a que para hacer algo tan sencillo como comprar un pollo en la carnicería tengas que ir muy temprano a la carnicería y pasar horas haciendo cola", explica Víctor.

"Si te retrasas, posiblemente te quedes sin pollo".

Pero el drama del cubano promedio va mucho más allá, porque lo complicado no es pasar varias horas esperando para conseguir la carne.

La hazaña es reunir el dinero para poder ir a comprarla.

PREGUNTA.– ¿Cómo son los salarios en Cuba?

RESPUESTA.– El salario medio de un trabajador suele ser de 15 euros al mes, al cambio, que se cobran en pesos cubanos.

Pero cada vez, por la inflación, el cubano gana menos dinero. En junio, cuando viajé a la isla, el cambio estaba en que un euro equivalía a 300 pesos cubanos.

Y desde entonces, ha subido hasta los 575: casi el doble.

P.– A día de hoy, ¿qué se puede comprar con el sueldo medio?

R.– Tengamos en cuenta que el salario medio es orientativo: muchísima gente cobra mucho menos.

Para responder a esta pregunta se suele poner como referencia el cartón de huevos, que lleva 36 unidades y puede costar unos 3.000 pesos cubanos.

Si una persona gana 6.000 pesos mensuales, que es una cifra habitual, se está dejando la mitad de su sueldo en comprar huevos.

Si se trata de una familia con tres hijos, esos 6.000 pesos se van en las primeras semanas.

Una persona observa una lista de productos en una bodega este lunes, en La Habana (Cuba)

Una persona observa una lista de productos en una bodega este lunes, en La Habana (Cuba) EFE

P.– ¿Cómo sobreviven los cubanos más desfavorecidos?

R.– Por las remesas familiares, es decir, el dinero que les envían los parientes que se encuentran fuera del país.

A cualquier persona de Cuba que tenga uso de razón y le preguntes cuál es su sueño te dirá que es salir de Cuba.

En los últimos años ha habido un éxodo de personas que compran billetes para irse a Nicaragua o a Rusia, y desde ahí acabar en Estados Unidos o en Europa.

Como consecuencia, en la isla acaban quedando las familias más desfavorecidas y con menos recursos.

P.– ¿Cuánto tiempo tiene que trabajar un ciudadano para poder comprar un billete que le permita irse a vivir al extranjero?

R.– El billete a Nicaragua cuesta entre 3.000 y 4.000 dólares o más, a pesar de la poca distancia que hay [1.300 kilómetros, al igual que de Huelva a Gerona por carretera].

Para poder costeárselo los cubanos suelen vender todo lo que tienen. Pero aún así, los que los consiguen son los que tienen ayuda de familiares o amigos en el extranjero.

Porque si ganas 15 o incluso 20 euros al mes, tendrías que vivir dos vidas para poder ahorrar esa cantidad.

Una represión

Los cubanos no tienen que hacer frente solo a la pobreza que les rodea, sino a su causante: la represión.

Así lo atestigua León, a quien esta dinámica autoritaria le llevó a abandonar su país natal hace apenas 10 meses.

"En la Constitución de la República de Cuba, hay un apartado que dice que las personas tienen permitida la libertad de expresión", explica este hombre residente en las Islas Canarias.

"El problema es que en la isla se establece que el Partido Comunista está por encima de la Constitución de la República".

León sintetiza la forma de vida en la isla con una sola frase: "En Cuba no se vive, se sobrevive".

Y en este sentido, explica que las protestas que se están produciendo en las últimas semanas por la situación límite que atraviesa el país "están siendo bastante aisladas".

Incendio en la sede del Partido Comunista, en Morón.

Incendio en la sede del Partido Comunista, en Morón. Reuters

"Cada vez que algún municipio se tira a la calle, viene la policía, ponen la corriente, le traen un camión de agua y las personas se dispersan".

Por esta razón, no está de acuerdo con los análisis que diagnostican que la situación que vive la isla esté relacionada con el bloqueo impuesto por Estados Unidos.

"La prensa amarillista culpa a las leyes de Trump. Al final él es el único presidente que está haciendo algo por tratar de quitar la dictadura al gobierno cubano".

Futuro inmediato

León se muestra cercano a la política que está desempeñando Donald Trump contra el gobierno castrista, pero "no apoyaría una invasión militar porque las bombas y los tiros no tienen no tienen nombre, y lo mismo le puede caer a un comunista que a un familiar mío".

Hoy, el futuro de la isla pende de un hilo: el que sostienen las negociaciones que está manteniendo el gobierno castrista para evitar una operación militar dirigida por Estados Unidos.

Mientras, las organizaciones humanitarias son de los pocos organismos no gubernamentales que siguen prestando ayuda a los ciudadanos más vulnerables.

Las principales son el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que canalizan conjuntamente un millón de euros de España para alimentos y productos sanitarios.

Otras son la Cruz Roja Española, que instala sistemas fotovoltaicos en instalaciones sanitarias junto a la Cruz Roja Cubana, o Médicos Sin Fronteras (MSF).

Y también existen iniciativas más pequeñas, como la ONG Hombre Nuevo Tierra Nueva, fundada por antiguos alumnos cubanos y españoles de La Salle, que ofrece programas de apadrinamiento por 15 euros mensuales, un dispensario de medicamentos y envío de alimentos, material sanitario y escolar.

Además, canaliza gran parte de sus donaciones mediante viajeros solidarios que llevan los productos en sus maletas directamente a los beneficiarios.

La solidaridad se erige, a corto plazo, como una pequeña esperanza para los más desfavorecidos en un momento en el que nadie es capaz de adivinar qué pasará en la isla al cabo de un mes.