Lass, el onanista senegalés de Gijón en situación irregular en España que siembra el caos en la ciudad y en la cárcel

Lass, el onanista senegalés de Gijón en situación irregular en España que siembra el caos en la ciudad y en la cárcel

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Lass se masturbaba en la calle mirando a mujeres jóvenes y ya en prisión amenazó a los funcionarios con un cristal

El sujeto, de 40 años y con una orden de expulsión de España desde hace un año, se atrincheró en una celda con el arma: "Lleva 15 días liándola".

Más información: Los presos, "más fuertes", los funcionarios, más solos: "Camuflan anabolizantes en los suplementos deportivos"

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"Lo de las masturbaciones fueron un puñado de veces. Luego, hubo otro día que intentó entrar en casa de una mujer para abusar de ella".

Este testimonio, al que ha accedido EL ESPAÑOL a través de una fuente, pone de relieve las prácticas de Lassana D., el conocido como "onanista de Gijón", en Asturias.

El sujeto, de origen senegalés, 40 años y con una orden vigente de expulsión de España, fue internado en la prisión asturiana de Villabona.

"No se adapta"

Allí, ha protagonizado ya numerosos incidentes en apenas siete días, tal y como ha podido confirmar este periódico.

Lassana D. ingresó, en un primer momento, en el módulo 8, uno de reciente creación y que los funcionarios califican de "medianamente tranquilo" y con 60 internos.

"No se adapta, no sabe lo que es la prisión", incide una de estas fuentes sobre el comportamiento en prisión del senegalés.

Uno de los sucesos que protagonizó en dicho módulo fue en la sala de estar. Allí, los internos tienen sus mochilas. Lassana empezó a hurgar en ellas.

Luego, se acercó a donde una serie de reos estaban jugando a las cartas y tomando café y se bebió sus cafés. "Hace cosas estrambóticas", agregan estas fuentes.

La tensión fue en aumento. Los internos protestaron y querían agredirle. Se le sacó del módulo y se le llevó al 9, con unos 140 presos.

Atrincherado con un cristal

De nuevo, acudió a la sala de estar del citado módulo y volvió a hurgar en los enseres de los reos. Hubo más altercados y se le volvió a cambiar de módulo.

Incluso, atendiendo a la información que maneja EL ESPAÑOL, a una funcionaria "le dijo que si quería tener tema con ella, que él estaba disponible".

Volvió a la zona de ingresos de Villabona. El domingo pasado, sobre las 14:00 horas, se le subió la comida en una bandeja, como a cualquier interno.

Terminó de comer y se negó a devolver la bandeja. Los funcionarios trataron de recuperarla pero Lassana D. se puso más tenso y tuvo que intervenir el jefe de servicios.

El nerviosismo en el senegalés aumentó. Rompió la ventana, cogió un cristal a modo de arma y amenazó a los funcionarios y a los presos. "Venid a por mí", les espetó.

Ahora, Lassana D. está en aislamiento. "Está obsesionado con las mujeres jóvenes", comenta una de estas fuentes. Y de ahí, el apodo de "el onanista de Gijón".

Desde el sindicato Tu Abandono Me Puede Matar piden que su profesión se considere de riesgo ante los aumentos de agresiones a funcionarios de prisiones.

Onanista de Gijón

Se abalanzaba sobre las mujeres. Se subía por las mesas de los bares de la ciudad. Se tiraba por la carretera e impedía el tráfico. O incluso se masturbaba mirando a los vecinos.

La Policía Local de Gijón volvió a identificar por tercera vez a Lassana en el entorno de la playa de San Lorenzo, cuando días atrás le cazaron masturbándose, según informa El Comercio.

En esta ocasión, el varón fue detenido por los uniformados porque estaba molestando a los viandantes.

No lleva mucho en la ciudad asturiana. En otra ocasión trató de robar a un lotero de la ONCE.

Fentanilo en prisión

Lo cierto es que la cárcel de Asturias fue protagonista hace unos meses, como ya publicó EL ESPAÑOL, al detectarse el primer alijo de fentanilo entre barrotes en España.

Ocurrió el pasado 15 de octubre.

"Notamos que un interno, al regresar del permiso, estaba nervioso. Se le veía raro. Algo sucedía", sostiene una fuente penitenciaria a EL ESPAÑOL.

Tras un leve cacheo, al preso le hallaron 29 dosis de fentanilo en parches. Los trató de esconder en el interior de sus calzoncillos: "Se notaba y además se le asomaba un parche", agrega la fuente.