Raúl Pérez-Guisado, número tres del MIR 2026

Raúl Pérez-Guisado, número tres del MIR 2026 Cedida

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Raúl Pérez-Guisado, número 3 del MIR 2026 y "sin academia": "Lo extraordinario se recibe con sospecha en vez de admiración"

El médico consiguió el tercer puesto entre 15.283 aspirantes, tras un año de estudio disciplinado y una trayectoria laboral marcada por la medicina militar y penitenciaria.

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El pasado 27 de febrero por la noche, Raúl Pérez-Guisado estaba viendo Los Vengadores en el sofá junto a sus tres hijas cuando, en un acto casi automático, decidió coger su móvil para consultar por cuadragésima vez esa semana la página web del Ministerio de Sanidad.

Cada vez que la consultaba, lo hacía con la tensión de quien sabe que se juega mucho. Ahí estaban, por fin, las calificaciones provisionales del examen a Médico Interno Residente (MIR) 2026. De repente, sintió mucho alivio.

Era el número 3. Raúl Pérez-Guisado, a sus 47 años, ocupaba el tercer puesto de una lista de 15.283 personas que habían realizado este año el examen MIR.

Las primeras personas en enterarse fueron su mujer y sus hijas, "su soporte invisible". Después llamó a su hermano, Joaquín, quien hacía 15 años había quedado en el mismo puesto estudiando por su cuenta, como Raúl lo había hecho este año. Joaquín ahora es cirujano plástico y siempre ha sido el ejemplo a seguir de su hermano.

"En casa siempre hemos visto el estudio como una forma de superación. Ver que él pudo hacerlo me dio la confianza de que, con el mismo nivel de trabajo y sacrificio, yo también podía estar en lo más alto", reconoce Raúl Pérez-Guisado a EL ESPAÑOL.

Y así fue. El año pasado Raúl se presentó a este mismo examen para probar suerte y ver en qué disciplinas flaqueaba. A partir de ese momento, decidió volcarse por completo, puliendo cada fallo y aceptando que para tener un resultado extraordinario, debía hacer un esfuerzo extraordinario. 

Porque un resultado como este no es un regalo, sino el pago a una deuda de sueño, de tiempo familiar perdido y de una dedicación obsesiva por la excelencia.

Aspirantes al MIR.

Aspirantes al MIR.

Detrás de este número no hay suerte, hay miles de horas de estudio, renuncias familiares dolorosas y una perseverancia a prueba de todo. Cada punto del examen tiene detrás una historia de sacrificio.

"Lo más complicado fue la renuncia personal: el tiempo que le robé a mi familia y la incertidumbre de dejar la estabilidad por un sueño" ha confesado el médico a este diario.

En esta convocatoria tan cargada de polémicas, a quienes dudan del esfuerzo que hay detrás de su resultado "les invitaría a pasar un solo día de los que he vivido este último año", dice.

Desde el momento en el que Raúl Pérez-Guisado decidió tomarse en serio este examen se impuso a sí mismo una rutina casi militar que le hizo pasar muchas horas de soledad frente a los apuntes, priorizando el estudio sobre cualquier plan personal.

"La constancia fue mi mejor herramienta: si un día solo estudiaba tres o cuatro horas lo tenía que compensar con otro de 12 o 14 horas, siendo mi objetivo sacar un mínimo de ocho o diez" ha explicado el médico a EL ESPAÑOL.

Sin embargo, al igual que la puntuación de la número 1 de este año, Bianca Ciubanu, de 41 años, su excelente calificación ha sido cuestionada y puesta en duda.

"Cuestionar un resultado sin más pruebas que el hecho de ser demasiado bueno es ignorar las horas de aislamiento y el coste personal, tanto físico como mental, por tener que renunciar a tantísimo, tanto que casi pierdo a mi familia", reconoce Raúl Pérez-Guisado a este diario.

"Lo extraordinario a veces se recibe con sospecha en lugar de con admiración", asevera el número 3 del MIR 2026.

Una trayectoria poco común

Raúl Pérez-Guisado, a sus 47 años, tuvo que dejar de lado su carrera profesional para dedicarse por completo al estudio de este examen. 

Su caso es uno de los más especiales, sobre todo, por su amplia formación: cursó Enfermería en la Universidad de Jaén y Fisioterapia en la Universidad de Salamanca antes de ingresar en la Universidad de Málaga para cursar Medicina.

Reconoce que el haberse formado tanto antes le ha permitido entender de otra manera el sistema sanitario al que ahora entiende "como un equipo" porque conoce "el esfuerzo de cada eslabón", ha explicado el número 3 a EL ESPAÑOL.

También ha trabajado como médico en el servicio militar y penitenciario. Ejerció en el Instituto Social de La Marina y ha llevado a cabo misiones en Irak, Afganistán, Kosovo o Somalia.

"En las misiones y en la cárcel aprendes a ser médico con lo mínimo y a mantener la calma en situaciones límite. No se me olvidará cuando le salvé la vida a un soldado inglés en Irak, al que le detecté in extremis un shock anafiláctico que pude tratar a tiempo", confiesa Raúl Pérez-Guisado a EL ESPAÑOL.

Así, además de como médico militar, ha trabajado como facultativo en Instituciones Penitenciarias, una medicina de trinchera, compleja y muy vocacional en la que actualmente existe una importante escasez de médicos y una alta demanda de población reclusa.

"En la cárcel he llegado a estar más de 15 días al mes de guardias y también he llegado a ver en un día a más de 50 personas.", confiesa.

Las malas condiciones hicieron que se replanteara por completo su futuro y se fijó como objetivo seguir creciendo para no quedarse "en la situación de hacer el trabajo de tres médicos pero cobrando como uno sólo" porque "si la administración no hace nada para mejorar las condiciones, lo mejor que puedes hacer es irte", ha explicado Raúl Pérez-Guisado a EL ESPAÑOL.

Su capacidad de resistencia y constancia hicieron que lo lograra. Tenía claro que la edad no iba a ser un problema y que no era tarde si la meta estaba clara. Por ello, aconseja intentarlo a quienes crean que la edad es un obstáculo.

"Tengo muchos compañeros amargados con el trabajo que desempeñan como médicos de especialidades consideradas de segunda y les animaría a intentarlo. El esfuerzo es mayor por las cargas familiares, pero la madurez te da una disciplina que un recién graduado a veces no tiene", ha afirmado el médico.

Además, ha conseguido la tercera mejor puntuación sin estar apuntado a una academia de preparación de oposiciones

"Ninguna academia puede sustituir tus horas de codo y tu esfuerzo personal. Un método ayuda pero, sin el sacrificio personal, no sirve de nada", afirma el médico.

Muchas veces pensó en abandonar, en cerrar los apuntes y en recuperar su vida de siempre. Porque sentirse encerrado mientras la vida de los demás sigue es duro. 

No permitirte aceptar ningún plan y, si al final lo haces, no disfrutarlo del todo por sentir culpa es el día a día de los opositores en España. Raúl Pérez-Guisado también sintió muchas veces que no podía más. Hoy es el número 3.

"Cada vez que sentía que no podía recordaba por qué empecé esto después de ser enfermero y fisioterapeuta: quería el máximo nivel de responsabilidad clínica. Eso me mantuvo en pie", confiesa Raúl.  

La elección de especialidad

Ahora, le toca pensar la especialidad que escogerá. Duda entre Anestesiología, de la que le llama la atención el control crítico y la técnica, y Dermatología, de la que le atrae la calidad de vida de quienes se dedican a ella. "Me permitiría recuperar el tiempo perdido con los míos", considera.

Tiene claro que quiere quedarse a hacer la residencia en Jaén, en beneficio de la estabilidad económica y familiar. Después de haber estado en tantas misiones internacionales fuera de casa, su prioridad ahora es estar cerca de su familia. 

Si finalmente no fuera Jaén —ya que todavía quiere contemplar otras opciones de especialidad— se iría a Córdoba o Granada.

El número 3 afronta esta nueva etapa ilusionado, "con mucha humildad y ganas de aprender", dice. Ya que, a pesar de toda su experiencia previa, vuelve a ser un aprendiz, aunque ahora, residente.