Francisco José Canales.

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Reportajes

Francisco José Canales se ha ido a Alemania a trabajar: "Aquí gano el doble y pago 300 € de alquiler. España está muy mal"

Vivía en Granada en un piso compartido y cobraba 900 € al mes como reponedor y representante de marcas. “Estaba harto”, cuenta a EL ESPAÑOL.

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Francisco José Canales es licenciado en Historia y tiene dos Máster. Sin embargo, ha tenido que emigrar. “En España ingresaba entre 600 y 900 euros al mes trabajando y vivía en un piso compartido en Granada”, explica a EL ESPAÑOL. Por eso, decidió hacer las maletas e irse a Alemania para trabajar en una residencia de ancianos. Ahora, paga 304 € por una habitación en un apartamento en el bajo de un antiguo monasterio —con todos los gastos incluidos— y gana 2.100 € al mes. Pero, sobre todo, ve que “puede hacer una vida”.

“De momento, mi futuro está aquí”, insiste. Da igual que haya días en los que se tenga que levantar a las cinco de la mañana —porque trabaja a turnos— o que en Himmelkron —el pueblo de 3.500 habitantes del norte de Baviera donde trabaja— “no haya mucha vida”. Tiene contrato fijo y una estabilidad. Es decir, lo que no había conseguido en España a sus 40 años. “No sé si ha sido por mi edad o por mi currículum, pero lo cierto es que no he tenido la suerte de encontrar algo así”, explica.

Antes de dar el salto a Alemania, Francisco José trabajaba en centros comerciales como reponedor y representante de marcas —sobre todo, en El Corte Inglés e Hipercor—, pero, insiste, todo era muy precario. De ahí su inquietud por explorar nuevas vías y por dejarlo todo para emigrar.

Francisco José Canales.

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P.— ¿Cómo ve España?

R.—España está muy mal. Veo que hay trabajo, pero muy mal remunerado y, dependiendo del sector, los sueldos son muy bajos. En la hostelería, por ejemplo, hay mucho sueldo en negro. Así que muchos españoles se han tenido que ir al extranjero, como yo. Mi historia es la de mucha gente que ha tenido que marcharse para encontrar un futuro mejor que nuestro país no nos puede dar. Me da rabia porque me siento español y, aunque a veces lo critique, lo echo de menos y sé todas las bondades que tiene.

Sin trabajo de lo suyo

Francisco José no ha trabajado casi de lo suyo, la Historia. “Sólo una vez que estuve de bibliotecario en Madrid”, explica. El resto de puestos que ha ido desempeñando siempre han estado relacionados con “las ventas”. “En 2019, empecé a trabajar en centros comerciales como reponedor o representante de marcas. Hacía devoluciones, pedidos...”. Pero eso sólo le valía para sobrevivir: el sueldo que le ofrecían era bajo, no tenía un contrato fijo... “Y así es imposible independizarse, formar una familia. Estaba harto de todo eso. Yo quería progresar”, cuenta a este periódico.

Ante ese panorama, decidió emigrar gracias a AGER (Asociación Granadina de Emigrantes y Retornados). Ellos le ofrecieron un contrato fijo para trabajar en una residencia de ancianos de Diakoneo, una organización asistencial protestante que se encarga de cuidar personas —algo así como la 'Cáritas alemana', explica Francisco—. Y no se lo pensó. Dijo que sí y, en febrero, dio el salto. “Ellos me facilitaron todo: el contrato, el apartamento...”.

Francisco José Canales.

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Allí, se fue casi sin saber alemán tras realizar un curso de unos meses entre 2024 y 2025. Pero le dio igual: la oportunidad merecía la pena. Y no dudó. A Himmelkron llegó junto con un matrimonio de españoles con dos hijos con los que se instaló en un apartamento en la planta baja de un antiguo monasterio reformado.

P.—¿El sueldo es lo que le hizo decantarse por dar el salto?

R.—Pues fíjate. Llevaba mucho tiempo echando el currículum en una librería de Granada y justo me llamaron cuando ya tenía todo hecho para venir a Alemania. Pero bueno, yo siempre he pensado que trabajar en el extranjero es algo bueno para el desarrollo laboral de cualquier persona. Hasta ahora no había tenido suerte y, cuando vi que me ofrecían mejor sueldo, acepté. Vine aquí cobrando más del doble que en Granada: 2.100 euros. Así que puedo hasta ahorrar a pesar de que, por ejemplo, la carne y el pescado son más caros.

P.— Y la pregunta del millón. ¿Volverá?

R.—Tengo mucha nostalgia por España y por la familia. Creo que volveré a largo plazo, pero ahora mismo mi lugar está en Alemania, aunque la vida sea muy difícil y algo triste, porque aquí no puedo sociabilizar con nadie y, cuando salgo de trabajar, apenas si hay gente por la calle. Pero voy a seguir en Alemania durante un tiempo.