Rozalén.

Rozalén. Óscar Castro.

Reportajes

Rozalén: "Los que dicen que no hay democracia luego protestan en Ferraz con la bandera franquista"

"Hay feministas que me insultan por no pensar exactamente como ellas, por la ley Trans o por llevar tacón" / "Canté en euskera porque me acerco con cariño a lo suyo y a sus ancestros: todo el mundo piensa que lo suyo es lo mejor". / "Cuando hablo de memoria histórica, siempre me dicen '¿y los muertos del otro lado?'. Bueno, unas víctimas fueron reparadas y otras no". 

12 noviembre, 2023 02:40

Éste ha sido un año diferente para Rozalén: “He parado”. Eso sí que es noticia para esta artista incansable de palabra y de obra, una estrella que se atreve a bajar al barro para hablar de lo doloroso, de lo incómodo, de lo sangrante y lo urgente -desde la violencia machista a la memoria histórica: himnos, canciones, poemas tejidos por la disidencia sin renunciar a la ternura-. Bueno, "parado"... casi, casi. Acaba de encontrarse con Shinova en el escenario por el ciclo Cómplices de Vibra Mahou, que anda imparable: agotaron entradas en un visto y no visto, y esta semana que entra, el día 14 de noviembre, más de lo mismo con Amaral y Carolina Durante. A la cola. O a la reventa. 

Dice María que esos ratos la reconcilian consigo misma, aunque le cuesta frenar. Es una apasionada de lo suyo. Pero también sentía curiosidad, incluso, por volver a vivir “ese momento depresivo” que le sobreviene cuando baja largo tiempo del escenario. “Es lo que me pasa tras sentir tanta adrenalina, tras sentir el mono, tras abrazar los miedos que me vuelven, las inseguridades… pero este año he vivido muchas cosas desde el silencio y lo he dedicado, sobre todo, a componer el disco que viene”. Y eso es lo que queríamos saber.

Canciones de amor y muerte

Esta vez sus canciones se han alejado “de lo enrabietado” o de “lo cañero” para centrarse en lo que la ha atravesado en los últimos tiempos, la muerte y el amor: “He vivido amores y desamores. He vivido muchos duelos. La muerte ha estado muy cerca de mí… he escrito una canción en la que narro cómo murió mi abuela conmigo. Mi padre también se había ido de golpe. Ha sido horrible, pero necesitaba escribir sobre eso, y a la vez me ha resultado terapéutico. Un día lo puse todo lleno de velas y me puse la ropa de mi padre para decirme ‘enfréntate a esto, joder, sácalo, cuéntatelo todo’”, confiesa.

Rozalén.

Rozalén. Óscar Castro.

Siempre ha cantado sobre su vida, sobre sí misma: ya no sabe ni quiere hacer otra cosa. Es de las valientes que pone el propio cuerpo y la propia biografía por delante, aun en el siglo de los agazapados, de los equidistantes, de los cobardes que no abren la boca para no perder un duro. “He escrito mucho sobre historias de mi familia, sobre cómo mi padre dejó de ser cura por amor, sin ir más lejos… y ahora, ¿sabes? Estoy en un punto en el que veo cómo se apaga para siempre la infancia, cómo se mueren los padres de tus amigos y los tuyos, y cómo no nos educan para vivir esas despedidas. Yo he intentado hacerlo de forma catártica”, dice.

"Creo en los amores lentos y sanos, en el “¡oye!, que sin ti no me muero pero que me encanta compartir el camino contigo!"

“Me siento afortunada por haber visto morir a mi abuela, porque era 2020… y no pudo morir con toda la gente que la quería. Ahora pienso que fue una suerte haber vivido ese tránsito con ella. ¿Qué puedo aprender de algo así? Simplemente que amo la vida mucho más”, comenta, emocionada. “Las canciones de amor y de ruptura que estoy escribiendo, eso sí, están muy alejadas del amor romántico. Hay cosas que se terminan, pero con amor, con otro tipo de amor… mi manera ha sido enamorarme de amores lentos y sanos, “¡oye!, que sin ti no me muero pero que me encanta compartir el camino contigo!”, sonríe. 

Adiós al amor romántico

Un pequeño secreto: a Rozalén siempre le ha costado decir “te quiero”. “La verdad es que me ha costado decirlo desde una manera sana, pero también me he podido acercar a eso últimamente… no sé qué me pasa con eso… me da como vergüenza, o lo que sea”, esboza. "Pero oye, estoy en ello, que para eso tengo una psicóloga maravillosa y la última vez que fui a verla estuve nada menos que dos horas". 

¿De qué va el amor? ¿Te imaginas que lo supiéramos? “Yo creo que va de ‘hoy quiero compartir la vida contigo, pero mañana no lo sé. Aunque se diga eso todos los días y al final dure para siempre, ¿no? El ‘no puedo vivir sin ti’ es muy bonito, muy hondo, pero si lo dices mucho te lo crees y no es cierto. Sí que puedes. Y debes. Resulta romántico, resulta poético… pero no se acerca a la realidad muchas veces y desde luego, no es lo más sano”.

Rozalén.

Rozalén. Óscar Castro.

Han sido años frenéticos que pasaron como décadas. Le digo a María que la última vez que la vi (debajo de los escenarios, de palique) fue en el lanzamiento de su disco Cuando el río suena…, el que la catapultó a la cama, y ha llovido a cántaros desde entonces. En ese momento era una cantautora talentosa y prometedora. Ahora no es la voz de una generación, sino la de muchas generaciones. El salto ha sido mortal. “De verdad, que hay gente que me trata como ‘consagrada’… y yo no me lo creo, aún siento que acabo de sacar mi primer disco. O la gente más joven me dice ‘referente’. ¿Por qué me llamas abuela, si yo no me siento así?”, ríe.

El hogar, el campo y la escritura

Pero un año dentro de una mujer profunda quizá sean diez dentro de una criatura sin su sensibilidad. Ella lo sabe y se lo echa a las espaldas. Comenta María que para refugiarse de los temporales, ha elegido su casa. “Nunca he sido hogareña, y ahora me estoy convirtiendo en ello. Vivo en soledad. Siempre estoy hablando de mi huerta. Me pone los pies muy en la tierra. Hago deporte, me pierdo en la montaña. Me encierro cuatro o cinco días en la casa sin ver a nadie y lo disfruto que te cagas. No necesito hablar con nadie. Cocino lento. Escribo. Y luego lo combino con tres o cuatro días de salir de fiesta, de pasármelo bien.. pero esta dosis de recogimiento, de leer libros y de tener a mi gata encima me está curando de muchas cosas y ahora pienso que esos son los momentos más felices de mi año”.

"Vivo en soledad. Siempre estoy hablando de mi huerta. Me pone los pies muy en la tierra" 

La lentitud es fundamental para la escritura. ¿No era que la escritura debía ser eso, lo que se drena después de la pausada cocción, el caldo nutriente y sabroso de pensamiento mismo? “No he parado de reflexionar sobre las letras. Hay canciones que he tardado dos años en terminar, porque quería que cada frase fuese perfecta. También he jugado con cosas con las que no me hubiese atrevido nunca", dice.

"Me puse el ejercicio de escribir con rítmica rapera, con melodía, y estoy trabajando con gente que amo… me fui una tarde con R de Rumba a escuchar música negra y música funki y me puse a escribir encima de eso. ¡Se me ven los guiños, inevitablemente, a Doble V e Ibarra…! Pero cómo no. Y quedé con Kase O. y se la enseñé, acojonada, para ver qué opinaba, porque quiero evolucionar y quiero ponerme deberes. El rap tiene mucha más carga poética. Nunca me había atrevido a algo tan profundo, pero me encanta”.

Rozalén en el ciclo de Vibra Mahou.

Rozalén en el ciclo de Vibra Mahou. Óscar Castro.

Feminismo y guerrilla 

Rozalén, dentro de su activismo histórico, acaba de colaborar con Correos, que le ha hecho un sello a su canción La puerta violeta. Casi nada. “Hay muchas cosas que siguen avanzando, compañeras que dan muchísimo la cara, y no sólo en la música, que también, sino en el deporte… si aún se crean polémicas por cualquier cosa es que hay que seguir trabajando en esto, ¿no te parece?”, sonríe. “Yo quiero un mundo más amable donde todos tengamos los mismos derechos, pero estamos viendo que en estos años hay mucha gente empeñada en que demos pasos hacia atrás, y tiene sentido, porque han visto sus privilegios tambaleándose. Cuando hay un paso hacia adelante, algo cambia y viene la reacción contraria”.

María deja claro que le gusta participar en estos movimientos pero siempre “desde el amor”. “Muchas compañeras tienen motivos para estar enfadadas y para tener mucha ira, pero yo, desde hace tiempo, prefiero ir con una sonrisa, porque además siento que así llego a más gente y consigo mucho más. Es mi elección, pero todas tenemos cabida. Yo hablo desde el afecto y desde el humor, y no voy a dejar de reírme y de darte amor aunque tú no me lo des”.

"Hay feministas que me insultan por no pensar exactamente como ellas, por la ley Trans o por llevar tacón"

A ella, dice, no se le “hincha la vena”. Reconoce la “desunión” del feminismo y la pone “triste”. “A veces hay feministas que me insultan porque no pienso exactamente como ellas y dicen que la mía no es la manera correcta, y oye, yo lo entiendo, lo comprendo y empatizo, pero no mola nada la separación. La historia nos ha enseñado que la unión hace la fuerza. Que haya leyes que de repente den que pensar, o den lugar a la reflexión, me parece positivo, quiero sacar lo bueno de todo esto”, suspira.

“Me han llegado a decir que si no soy feminista porque me pongo un tacón, ¿sabes? Es un ejemplo, pero da igual, porque lo miden todo. Me han dicho que no pienso en la ley trans o en otros temas así, y que ellas son más feministas. En fin”, chasquea. “Para mí está guay que haya debate y que nos abramos siempre a nuevos frentes”, clausura.

Guerracivilismo en Ferraz

Le pregunto a Rozalén que qué le parece a ella, después de escribir una canción como Justo, ver a gente manifestándose contra la amnistía en Ferraz con banderas anticonstitucionales. Bueno: ¡franquistas! “Esas manifestaciones no son democráticas del todo, ¿no? Están diciendo que se rompe España y que no hay democracia y lo hacen con la bandera franquista: no es coherente, es lo que pienso. Me da mucha pena cuando veo a la gente poniéndose violenta o aparecen ciertos símbolos…”.

Rozalén.

Rozalén. Óscar Castro.

¿Cómo queda tanto facha en España, María? “Siempre pienso que es cuestión de educación. Hay una generación, que es la nuestra, a la que se nos ha contado la historia según se vivía en cada casa. A mí me pasa con amigos de toda la vida, que nos queremos por encima de todo pero su familia vivió cosas distintas a la mía: en el grupo tenemos un legionario, un militar, una cantautora… tú imagínate”, ríe.

“En mi grupo del pueblo de Albacete es así, e incluso dentro de mi propia banda, ¡pensamos muy diferente, fliparías…! Y dialogamos, y a veces discutimos, y si tengo que decirle a uno ‘tronco, es que estás defendiendo algo que está pisando mis derechos’, pues se lo digo con mucho amor y ya está. Lo estamos haciendo bien. Incluso a veces nos decimos ‘te comprendo’. Es cierto que también hay botones rojos: ‘Oye, que votéis esto me duele, porque esto va contra mí’”.

"Cuando hablo de memoria histórica, siempre me dicen '¿y los muertos del otro lado?'. Bueno, unas víctimas fueron reparadas y otras no"

“Yo procuro empatizar, pero pienso que ojalá nos hubieran educado con objetividad. Con la memoria histórica me pasa mucho. Siempre me sueltan lo de ‘¿y los muertos del otro lado?’. A ver, ¿te tengo que explicar algo que deberías saber? Unas víctimas fueron reparadas y otras no. Deberías alegrarte cuando se encuentra a un desaparecido y se le puede enterrar dignamente para que su gente pueda llevarle flores. ¡Vamos a hablar de lo humano!”, explica.

“Aquí falta información y falta diálogo desde la calma. Son heridas que no se cerraron, que no se curaron”. ¿Observa aún una España guerracivilista, sobre todo después del ruido de estos días en las calles? “Sí, es guerracivilista porque no profundiza, porque se quedan con el titular, porque falta estudio… la política es todo el rato dialogar y llegar a acuerdos, dar pasos para que todo el mundo esté bien, no consiste en tener la razón y ya está. Tienes que convivir con gente que no piensa como tú.

Españas y amores lingüísticos

Cuenta Rozalén que ama España pero que también entiende que España no es lo mismo para cada uno. “Para mí es un lugar diverso y de gente diferente y maravillosa que poco tienen que ver a veces conmigo, ¡y es perfecto!, me acerco, los miro, y miro con amor mi país”.

El concierto de Rozalén en Vibra Mahou.

El concierto de Rozalén en Vibra Mahou. Óscar Castro.

¿Cree que es importante “puto defender España”, como dice ahora ese testimonio viral de un joven airado en Ferraz? “Mira, yo hace poco canté en Euskera delante de 14.000 personas, muerta de respeto, y me aplaudieron y me abrazaron, porque intenté acercarme con cariño a lo suyo y preocuparme por sus ancestros. Igual que a mí me gusta que cuando se acerquen a lo mío lo hagan desde ahí, con curiosidad, con respeto. Imponer lo tuyo no va a ninguna parte, porque “lo tuyo” para ti siempre va a ser “lo mejor”, ¡pues no! Para los demás también lo suyo es lo mejor y lo más importante”. Respecto a la amnistía no quiere pronunciarse, siente que no conoce tanto el tema como para hacerlo.

La dejo con su olor a chimenea. María, ¿cuándo vienes a Madrid? “¡Voy bastante! Pero soy muy de pueblo y cada vez más… necesito el verde y la calma. Pero tranquila, que sí: una siempre vuelve a los bares donde fue feliz”.